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Hace 30 años Super Mario Bros. 3 revolucionaba los Estados Unidos

Nintendo terminó de establecer al plomero simpaticón como el gran ícono del gaming con este juego

Mario es un personaje que no necesita introducción. No solamente es la cara de Nintendo, sino que es uno de esos pocos personajes que seguro hasta tu abuela conoce. Este plomero tiene tanta influencia que es imposible imaginar la industria de videojuegos sin su presencia. Pero, ¿fue así siempre? La respuesta es un sí rotundo y no hay muestra más clara que el lanzamiento de Super Mario Bros. 3 en Estados Unidos hace 30 años.

En el 1988, cuando Super Mario Bros. 3 fue lanzado en Japón, la fiebre de Mario era imposible de ignorar en el país oriental. Desde el lanzamiento del primer juego de la serie, el plomero fue lentamente conquistando su país de origen. Los primeros dos Super Mario Bros. vendieron como pan caliente y ayudaron a las ventas de la Famicom, pero las similaridades entre ambos juegos le daban a la gente ganas de algo nuevo, y diferente.

Nuevos enemigos, nuevos poderes, y una experiencia única.

Esta nueva entrega, desarrollada con Shigeru Miyamoto y Takashi Tezuka como líderes del equipo, buscaba darle al público aquello que pedía. Varios factores hicieron esto posible: Nintendo había desarrollado nuevas tecnologías de cartuchos que abrían posibilidades tecnológicas muy útiles; el equipo de desarrollo contaba no sólo con veteranos de la serie sino también con gente nueva que aportaba ideas únicas; y la filosofía de desarrollo general era que todo tenía que ser nuevo pero al mismo tiempo mantener ese espíritu energético que caracteriza los juegos de Mario.

La estética del juego era diferente. Los escenarios, el menú principal y algunas de las interacciones de Mario con los niveles daban una sensación de obra teatral, a tal punto que al iniciar el juego se levanta un telón. Este cambio visual casi vino acompañado por una perspectiva totalmente diferente: al principio, se planeaba que el juego tenga una vista isométrica. Al darse cuenta lo complicado que podían ser los saltos con esa vista, se volvió a lo clásico y solamente el mapa quedó con dicha perspectiva.

La nueva estética hace al juego mucho más colorido y animado que el original.

Muchos enemigos clásicos del universo de Mario hicieron su debut en este juego. Chain Chomps, por ejemplo, fueron diseñados por Miyamoto inspirándose en una mala experiencia que tuvo con un perro de su barrio. Los Koopalings están basados en los miembros más jóvenes del equipo, a modo de homenaje por su trabajo en el juego. Hasta los clásicos Goombas y Koopa Troopas tenían un nuevo diseño, acorde con el cambio de estética.

Con la llegada de estos nuevos enemigos, Mario necesitaba nuevas herramientas. Algunos objetos le permiten a Mario transformarse en animales, como un mapache o una rana. Otras ideas de Miyamoto, como la de permitir a Mario montar un dinosaurio, tuvieron que esperar algunos años más para ser realidad. Así y todo, los nuevos movimientos de Mario hacían del juego una experiencia todavía más activa que los anteriores.

Cambia la estética, pero algunas cosas nunca cambian.

Una vez salido en Japón, Super Mario Bros. 3 se llevó al país por delante. El juego recibió incontables elogios de parte de la crítica, fue el más vendido por meses y hasta tuvo problemas para mantener stock en muchas tiendas. Mientras, a Occidente no le quedaba más que esperar con ansias y anticipación durante más de un año.

Uno de los problemas que más acentúo esta espera tuvo que ver con los cartuchos. En 1988 hubo una escasez de chips que se utilizaban para fabricarlos, lo que limitaba la producción de juegos para NES. Este revés complicaba la salida de un juego que se esperaba que fuese tan exitoso como en Japón, pero Nintendo aprovechó el retraso en su favor. Con la salida de Super Mario Bros. 2 en 1988 y la portátil Game Boy en 1989, Nintendo pudo calmar un tanto las aguas.

Mientras algunas revistas presentaban previews de versiones importadas del juego, Nintendo dejaba pistas en su propia revista, Nintendo Power. Sin embargo, la primera vez que muchos verían al juego en movimiento sería en una película. The Wizard, estrenada en diciembre de 1989, trata sobre un chico que compite en un torneo de videojuegos. Para sorpresa de todos, el videojuego final se trataba del mismísimo Super Mario Bros. 3. A pesar de ser criticada como una publicidad disfrazada de película, eso no importaba. The Wizard convenció a los niños de que este sería el juego que no les podía faltar.

Super Mario Bros. 3 en la película The Wizard.

El 12 de febrero de 1990, Super Mario Bros. 3 salía en el mercado estadounidense. En dos días, el juego vendió 250 mil copias. Las tiendas no daban abasto. En un mes, las ventas llegaron a las 700 mil copias. Mario había, una vez más, conquistado el mercado. Durante muchos años, fue el juego que más ganancias generó en la historia. Entre publicidades, promociones con otros productos y series animadas, Mario estaba en todos lados.

Super Mario Bros. 3 es, para muchos, el mejor de los juegos clásicos de Mario. Si bien el primer Super Mario Bros. sigue siendo uno de los juegos más icónicos de la historia, en aquel entonces nadie podía estar seguro si el éxito sería cosa de un solo juego, imposible de replicar en el futuro. Super Mario Bros. 3 demostró que Mario es capaz de revolucionar cualquier territorio que pise.

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