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Final Fantasy XIII nos decepcionaba hace 10 años

A una década de lo que muchos consideran el punto más bajo de la serie

Si hablamos de JRPGs, es imposible no hablar de Square Enix y de quizás la serie con más peso en el género: Final Fantasy. El lanzamiento de una nueva entrega principal de estos juegos siempre es considerado como un suceso importante en el gaming, y es porque casi ninguna otra serie tiene tanta historia, tanta trayectoria y tanta importancia. Si contamos los spin-offs, la cantidad de Final Fantasy alcanza números ridículos. Como es de esperarse, con tantas entregas es inevitable que algunas de ellas dejen mucho que desear. Hace 10 años veía la luz en Occidente la más polémica de las entregas principales, y aquella que hacía pensar que la serie había perdido la magia.

Final Fantasy XIII tuvo un largo tiempo de desarrollo. El director Motomu Toriyama y su equipo comenzaron a trabajar en este juego desde el año 2004, poco tiempo después del lanzamiento internacional de Final Fantasy X-2. En aquel entonces varias ideas andaban dando vueltas por las cabezas del equipo, hasta que Toriyama se decidió que este juego trataría de personajes “a la merced de un destino injusto” y que a pesar de que se lleven bien juntos, choquen constantemente.

Square buscaba convertir a Lightning en el nuevo rostro de Final Fantasy.

Al principio, Final Fantasy XIII estaba pensado como un juego de Playstation 2, pero rápidamente el equipo se dio cuenta que esto sería un error. En aquel entonces, Square Enix había lanzado una demo técnica de cómo se vería Final Fantasy VII en Playstation 3, y la excelente recepción de esa demo fue lo que movió el desarrollo de Final Fantasy XIII a la nueva generación. Para esto, Square decidió crear su propio motor gráfico pensando que aceleraría el desarrollo del juego, pero luego descubrirían que causaría el efecto contrario.

Final Fantasy XIII fue mostrado por primera vez en la E3 del 2006, aunque con un tráiler artístico, ya que no existía todavía ninguna versión jugable del título. Junto con este juego también fue anunciado el infame Final Fantasy Versus XIII, aquel proyecto que después de años en el limbo se convertiría en Final Fantasy XV. La idea original era que estos juegos formen parte de una nueva sub-serie dentro de Final Fantasy llamada Fabula Nova Crystallis, compartiendo conexiones temáticas y mitológicas.

El combate fue uno de los elementos mejor recibidos.

Este juego no sería un Final Fantasy sin una historia altamente complicada y llena de conceptos y terminología inventada. Final Fantasy XIII nos pone en la piel de Lightning, en un mundo donde criaturas con poderes de dioses pueden convertir a humanos en sus sirvientes dotándolos de poderes físicos y mágicos. Nuestra protagonista abandona su cargo como soldado cuando el gobierno intenta realizar una purga de gente que haya tenido contacto con estos poderes, entre quienes se incluye la hermana de Lightning.

Si bien la historia del juego tenía ese gusto a Final Fantasy que la gente quería, la estructura en sí le trajo algunos problemas al juego. Al hablar de un JRPG, muchos elementos clásicos del género se le pueden venir a la mente a uno: ciudades para explorar, NPCs con los que interactuar, y en el caso de la serie Final Fantasy, minijuegos para pasar el tiempo. Final Fantasy XIII fue condenado como un juego muy lineal, carente de los aspectos que hacían a la serie tan encantadora.

La exploración simplemente no estaba a la altura.

La recepción de este título fue, como mínimo, polémica. Más allá de los aspectos individuales que fueron bien recibidos, como por ejemplo el combate, Final Fantasy XIII prácticamente dividió las aguas tanto entre los fans como entre la crítica. Muchos reclamaban que toda la primer parte del juego, gracias a su linealidad, se sentía superficial, repetitiva y poco interesante. El director del juego respondió a esas quejas comentando que el juego estaba siendo visto con una mirada Occidental, de gente acostumbrada de juegos de mundo abierto.

Toriyama y su equipo continuaron justificando sus decisiones de estructura durante mucho tiempo. Yoshinori Kitase, productor del juego, declaró en su momento que nunca fue la intención de ellos trabajar dentro de la estructura típica de los JRPG y que Final Fantasy XIII está en muchos sentidos más cerca de un first-person shooter que de un juego de rol. Las críticas del juego se hicieron tan pesadas que hasta el ahora ex presidente de Square Enix hizo declaraciones, comentando que es muy difícil determinar si Final Fantasy debería convertirse o no en un nuevo tipo de juego cuando los jugadores se encuentran tan divididos en opiniones.

Nadie puede negar que el juego tiene una buena estética.

A pesar de todas las críticas, el equipo lanzó no una sino dos secuelas directas: Final Fantasy XIII-2 y Lightning Returns: Final Fantasy XIII. Con estos juegos, Square trató de resolver todas las quejas del público, y hoy en día podría decirse que esta sub-serie de juegos está en una mejor posición que en aquel entonces. Lo cierto es que hace 10 años, cuando Final Fantasy XIII dio la cara en Occidente, fue un juego que recibió muchísimas cachetadas. Ese día se sintió como el momento en que Final Fantasy perdió el camino, y este juego se convirtió en una de las mayores decepciones de la serie.

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