Opinion

Comfort Gaming | Wasteland 3:el impacto de nuestras acciones

El nuevo juego de Brian Fargo se sumó a la lista de Comfort Gaming a fuerza de su atmósfera única y su inmersiva propuesta

Nuestro trabajo, por más ideal que pueda sonar desde el punto de vista del lector, conlleva una importante responsabilidad. Porque si bien es cierto que la decisión de comprar o no un juego es 100% del consumidor, también es innegable que aportamos nuestro granito de arena. A través de nuestros contenidos, desde las primeras impresiones, pasando por gameplays y en especial con las reviews, compartimos nuestro punto de vista sobre un título que quizás ustedes están con ganas de comprar. Por eso siempre aclaro que Comfort Gaming es un listado de juegos que amo jugar por motivos muy personales, que siempre explico profusamente, y que quizás ustedes mismos puedan disfrutar. Sin embargo siempre dejo en claro las razones por las que un juego se lleva cierto puntaje, a veces a pesar de mis propios gustos, con la intención de que no se encuentren con una desagradable sorpresa a la hora de jugarlo.

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Entonces, ¿Cómo hago para estar seguro antes de recomendarles un juego? La respuesta es simple: cuando de repente el tiempo vuela mientras lo juego; cuando termino de jugar y me quedo colgado pensando en lo que sucedió en ese mundo virtual; cuando la inmersión me supera. Eso me pasó con Wasteland 3, el nuevo juego de Brian Fargo, y me compenetré tanto en la aventura que pasé por alto los eternos tiempos de carga, el sistema de viaje rápido directamente roto y un puñado de bugs en el menú del inventario, entre algunos otros. No podía hacer oídos sordos a los cientos de posteos en Reddit y Twitter que denunciaban toda clase de bugs y, aunque a mi no me había pasado nada grave, pasé un tiempo siguiendo los anuncios oficiales sobre parches para ver si había alguna solución a corto plazo. Por suerte inXile Entertainment se encargó de enviar al menos dos parches durante el proceso de análisis y, mientras escribo estas líneas, el próximo está esperando homologación por parte de PS4 y Game Pass en PC.

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Wasteland 3 me agarró por sorpresa. Hacía tiempo que no jugaba un RPG estratégico por turnos que a la vez me haga sentir parte de su universo. Así mis personajes pasaron a ser los protagonistas y llegué a sentir propios hasta a los dos NPC que me acompañaron al punto que no quise removerlos del equipo. Si prestamos atención a los diálogos, y a lo que los NPC nos cuentan sobre ciertos temas, quedará más que claro que no existe nada aproximado a “la verdad” sino diferentes puntos de vista llevados a la realidad a la fuerza. ¿Cuál es el precio de mantener alimentados y a salvo a los habitantes de Colorado? y una vez que lo sepamos: ¿Estamos dispuestos a pagarlo? Cada una de las misiones implica perjudicar a un grupo en favor del otro, pero de nosotros dependerá seguir las órdenes a ciegas, buscar un punto intermedio o directamente desobedecer. Mientras más información hayamos recogido más informado estará nuestro punto de vista y, si contamos con las habilidades adecuadas, podremos cambiar el destino de personajes y hasta poblados enteros.

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Una de las primeras decisiones que tuve que tomar en Wasteland 3 implicó dejar morir a un grupo de refugiados en favor de recuperar un cargamento de armaduras para proteger al pueblo donde está mi base. En su momento pensé que iba a poder hacer ambas a tiempo, pero cuando vi la casa quemada y los cuerpos chamuscados me di cuenta de que había consecuencias a mis acciones e inacciones. Así comencé a explorar el mapeado con más cuidado, leyendo la descripción de cada habilidad y así de a poco tomé el control de mi destino (o mejor dicho: el de mis Rangers). Lo primero que hice fue mejorar la habilidad de “Supervivencia”, para evitar los encuentros al azar y las emboscadas en el mapa. Luego me di cuenta que subir Coordinación me daba más puntos de acción y que al mejorar el atributo “Constitución” me daba puntos de vida en retroactivo por cada nivel ganado, era la mejor inversión sin dudas. También aprendí de mis errores porque, a diferencia de D&D, todos los personajes ganan 3 puntos de habilidad al subir de nivel y cada dos puntos que asignamos al atributo “Inteligencia” nos regalan por única vez un punto de habilidad extra. El juego no lo deja en claro, pero así me lo respondieron los desarrolladores cuando les consulté sobre este “posible glitch”, y todo resultó en casi 18 puntos de atributo desperdiciados entre todos mis personajes.

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Mi experiencia en Wasteland 3 fue difícil al comienzo, con la necesidad de repetir batallas, mucho cargar partidas anteriores y probando builds dedicados antes de decidirme por mi equipo final, pero en todo momento estuvo repleta de diversión. ¿Cómo no amarlo cuando hay momentos épicos y situaciones hilarantes a la vuelta de cada esquina? Una vez estaba explorando una serie de cuevas, donde criaban chanchos a salvo del mortal invierno nuclear, y me encontré con que estaban habitadas por un ejército de payasos dementes con lanzallamas. Durante una de las misiones más memorables me encontré con la información de que Ronald Reagan había sobrevivido al holocausto nuclear y dominaba su propio territorio cerca de Denver. No me da el corazón para spoilearles esa misión, pero déjenme asegurarles que podríamos sentarnos a hablar sobre las decisiones que tomamos y reírnos de los resultados en un programa especial de más de 4 horas y aún así nos quedarían anécdotas que contar. Y si a todo esto le sumamos un sistema de combate y progresión sólidos, que nos tiene al borde del sillón en casi todos los encuentros, el resultado posible es uno solo: puedo recomendarlo tranquilamente, a pesar de los posibles bugs, sabiendo que todo amante de los RPG encontrará las razones para amarlo de la misma forma.

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