Opinion

Comfort Gaming | Mega Man a través la historia

Mega Man revolucionó la industria a fuerza de innovación, por eso es uno de sus pilares y un infaltable dentro del Comfort Gaming.

Decir que Mega Man es uno de los pilares de la industria del gaming debería sonar como una obviedad, al menos para quienes crecimos jugando los títulos de la saga, pero durante la última década la franquicia perdió parte de su peso. Por eso debe haber generaciones completas de jugadores que entienden al Blue Bomber como un ícono del gaming por herencia, pero que no llegaron a disfrutarlo en todo su esplendor. En la entrega de Comfort Gaming de esta semana no vamos a especular sobre los motivos de la caída del querido personaje, porque si hacen una búsqueda en internet encontrarán cientos de videos al respecto, sino a recorrer el camino de la saga principal a través de los últimos treinta años. Cómo se mantuvo vigente a pesar del éxito del Spin-off protagonizado por X y cómo se recuperó a pesar del golpe que le dió la partida de Keiji Inafune.

El primer Mega Man salió en 1987, una época en la que el gaming florecía y la industria aún era joven. Los juegos podían dividirse, a grandes rasgos, entre los que imitaban a otros y aquellos que se animaban a innovar, en este grupo estaba el título de Capcom. Una de las características que lo separaba del resto era la posibilidad de progresar de forma no lineal en la aventura, desde la primera entrega nos permite elegir el orden de los niveles, y cada uno de los jefes puede ser derrotado utilizando el arma inicial. A pesar de la elevada dificultad que terminó caracterizando la saga, también lo era el ofrecer una experiencia balanceada, por eso cada jefe tenía un punto débil que podíamos explotar y así descubrir una ruta óptima de progresión para facilitar la experiencia.

Mega Man 4.jpg

Sentarme frente a mi Family Game (el nombre del clon de NES que llegó a Argentina) a jugar alguno de los seis Mega Man se transformó casi en un ritual. Fue uno de los primeros títulos en llevarme a tomar nota de las estrategias y la ubicación de ítems ocultos. Tenía un cuaderno con anotaciones sobre cuál era el jefe más vulnerable al Mega Buster, para iniciar el juego, cuál era débil al arma especial de dicho jefe y así iba armando la progresión. En retrospectiva es admirable el diseño de los jefes de la saga original, que imponía un meta en un juego de acción de 8 bits, pero aún más fantástico era el diseño de los niveles y el desafío que representaban.

A partir de Mega Man 2 el camino hacia la guarida del Dr. Willy comenzó a transformarse en una experiencia aparte, con un nivel de dificultad mayor al promedio. Desde mini jefes que requerían la combinación de varias armas especiales, pasando por escenarios repletos de láseres que nos mataban de un solo golpe y llegando a tener que cruzar abismos saltando entre plataformas que iban desapareciendo en un patrón bastante complejo. También la función de Password se volvió vital porque, salvo que hayan sido algún habilidoso jugador mágico, no eran juegos que podían terminarse de una sentada la primera vez que lo jugábamos. La rutina ideal era sentarse a jugar para encontrar la mejor forma de llegar al jefe sin gastar la energía del arma especial necesaria y anotar el password.

Mega Man 6.jpg

Mega Man 3 nos trajo la posibilidad de deslizarnos para esquivar y abrió la puerta para una nueva oleada de jefes más complicados y desafiantes, pero igual de balanceados. Rush, el compañero animal del protagonista, podía ayudarnos a saltar, volar y hasta traernos ítems al azar, mientras que la última transformación del Dr Willy abarcaba toda la pantalla y requería que combinemos varias armas para derrotarlo. El próximo juego de la saga introdujo la mecánica de cargar las armas y, por supuesto, nos generó la obsesión de ir con el botón de ataque apretado todo el tiempo (algo que sigo manteniendo hasta el día de hoy). Desde entonces, y hasta su sexta entrega, la consola de 8 bits Nintendo fue el escenario principal de la saga original. Keiji Inafune y el equipo de desarrollo siguieron trabajando en dos títulos más para SNES, Mega Man 7 y Megaman & Bass dos grandes juegos que se vieron opacados por el mundialmente famoso spin off de la saga: Mega Man X que, a pesar de su parecido físico, está protagonizado por un androide diferente.

Mientras Inafune se encargó de llevar la franquicia hacia el futuro con Mega Man X y sus spin off para las portátiles de Nintendo, la saga original recibió cuatro entregas más aunque en diferentes plataformas y algunas luego de un hiato de varios años. Mega Man 8 fue una pequeña obra de arte que Inafune le dio a PlayStation y Saturn, con cinemáticas animadas y una banda de sonido a la altura de las mejores de toda la saga (Mega Man 2 y 3, al menos en mi opinión). Los fanáticos pusieron el grito en el cielo por su dificultad accesible y, aunque la experiencia en general era exquisita, Capcom prefirió enfocarse en la saga protagonizada por X. Tuvieron que pasar doce años, y el fracaso de Mega Man X7 y X8, para que el gigante japonés se digne a financiar una nueva entrega de de la saga principal.

Mega Man 8.jpg

Mega Man 9 salió en PlayStation 3 y Xbox 360, con Inafune a la cabeza del proyecto y la premisa de volver a las raíces. Con un nivel de dificultad atroz, pero a la vez con opciones de accesibilidad para quienes prefirieran una experiencia más fácil, adoptó la estética de 8 bits y el chiptune de los clásicos, pero incorporó una sección con 50 desafíos opcionales. Este juego y su continuación de 2010 están orientados a la base de usuarios más fiel del Bombardero Azul, aquellos que amaban las entregas más sencillas, por eso el protagonista ya no puede deslizarse ni cargar el arma. Y si bien es cierto que Proto Man, el queridísimo personaje secundario disponible como DLC, cuenta con esas habilidades que deba recibir el doble de daño que Mega Man me pareció un precio demasiado alto que pagar, especialmente en un juego tan difícil.

Hoy en día Mega Man disfruta de un resurgimiento gracias a varios factores. En primer lugar, el fracaso de Mighty N°9, el sucesor espiritual que Inafune nos prometió y resultó una decepción para la gran mayoría de la audiencia. En segundo lugar las hermosas colecciones que Capcom publicó, llevando a las nuevas generaciones toda la saga original perfectamente emulada, al igual que la saga X y sus spin-offs para portátiles. Y finalmente el éxito de Mega Man 11, el primero a cargo de Koji Oda, que optó por realizarlo en un hermoso 2.5D con personajes poligonales y una estética más cercana al genial Mega Man 8. Las opciones de accesibilidad volvieron a decir presente, pero con más modos y una buena cantidad de ítems desbloqueables. Pero lo importante es que se siente parte de la saga, conservando perfectamente su identidad.

Mega Man 7.jpg

A lo largo de los últimos 33 años Mega Man ha acompañado la evolución de la industria. Pasando de ser un simple juego de acción a incorporar mecánicas que hoy en día consideramos fundamentales en todo tipo de género, como jefes con puntos débiles y ataques por patrones. Por su trayectoria Mega Man es sinónimo de una experiencia balanceada, que pondera tanto el desafío en las secciones de plataformas como en las batallas contra los bosses, y por encima de todo una jugabilidad pulida con controles ajustados. Como sucede con los metroidvanias, las últimas entregas parecen haberle dejado la innovación a las nuevas sagas, pero siguen manteniendo la esencia y de esa forma alimentando nuestro Comfort Gaming. Pero su propuesta se mantiene vigente, porque no importa que agarremos Mega Man 2 o la séptima entrega, la jugabilidad balanceada es una constante y su sello de identidad. ¿Cuál es su Mega Man favorito? ¡Los leo en los comentarios!

Dejá tu comentario