Opinion

Comfort Gaming | La reinvención de Monster Hunter

En 2018 Capcom revisitó la saga Monster Hunter y, contra todo pronóstico, logró reinventar la experiencia y llevarla al corazón de Comfort Gaming.

Monster Hunter es una saga legendaria, una de las que mantuvieron un género y un estilo propio a través de los años, y uno de los pilares indiscutidos de mi Comfort Gaming. Capcom nunca dejó de apoyarla y siempre reinó tanto en consolas como en portátiles. Desde aquellas épocas en las que me aventuraba en la jungla de MH2 en PlayStation 2, mi paso breve por Monster Hunter 3 en Wii y finalmente Monster Hunter 3 Ultimate en 3DS, siempre pasé buenos momentos cazando y capturando monstruos. El tema que me preocupaba, y que finalmente me llevó a comprar el accesorio Circle Pad Pro para mi 3DS XL, era el esquema de control. Los tiempos habían superado a Monster Hunter y el manejo del personaje, tanto como el de la cámara, se me hacían molestos y hasta obsoletos. Por otro lado la propuesta jugable fue siempre tan fuerte que uno se acostumbraba y cedía ante las imposiciones del equipo de desarrollo: Monster Hunter estaba congelado en el tiempo y Capcom parecía no querer llevarlo a una plataforma moderna. Había que conformarse con un motor que seguía llevándonos a 2005, por más florituras, filtros y mejoras que le hicieran, mientras que la industria avanzaba a pasos agigantados.

Monster Hunter: World - Launch Trailer | PS4

Por eso el anuncio de Monster Hunter World me llenó de alegría y expectativa. Finalmente los jugadores íbamos a poder recorrer un mundo pensado para las bondades de la tecnología actual, en todas las plataformas (recordemos que últimamente solo los usuarios de Nintendo podían disfrutar de la saga) y con la posibilidad de sumar millones de jugadores nuevos a la cacería. También era la oportunidad ideal para que Capcom aggiornara los controles a los estándares de las últimas dos generaciones y entregara una experiencia un poco menos agresiva para los novatos. Participé en las dos betas, inclusive llegué a jugarla en vivo por Twitch, y quedé muy ilusionado y expectante al lanzamiento del 26 de enero de 2018. El juego se mostraba hermoso, con un mapeado extenso y la jugabilidad parecía compleja pero accesible para principiantes. Siempre tengo críticas, cuando un juego me gusta suelo hilar muy fino, y en las betas no pude conectar bien con el manejo de las armas. Tampoco quedé conforme con la mecánica de lock-on y temía no poder disfrutar de la versión final como a mí me hubiera gustado.

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Finalmente llegó el día de lanzamiento y un regalo inesperado intervino mi fin de semana, en esa época dedicado de lleno a la primera season de Dragon Ball FighterZ. De repente estaba a una descarga de 15gb de poder jugar Monster Hunter World y las primeras horas de juego me impactaron tanto que necesitaba salir corriendo a contárselo al mundo. El flechazo fue instantáneo, todo estaba pulido y preparado para darle la bienvenida a los nuevos jugadores. El creador de personajes superó mis expectativas, quedando como uno de los mejores que vi en años, porque no solo permite crear un avatar único con todos los detalles (que sinceramente nunca uso) como la distancia entre la nariz y la boca, o la forma del mentón, sino que trae una buena cantidad de presets entre los que elegir para conseguir un buen resultado en poco tiempo. En cuestión de minutos mi avatar y Patches, un gatito negro con lentes de aviador, ya eran parte de la cinemática de inicio del juego. Monster Hunter World está enfocado desde un punto de vista más tradicional, presentándonos la aventura con una escena de acción espectacular y una serie de misiones principales, no solo para comenzar con el pié derecho, sino para darle al jugador un sentido de dirección y una meta clara.

Una criatura bestial surgió desde las profundidades del mar y entre carreras, escaladas y saltos riesgosos llegamos al nuevo mundo, el que le da nombre al juego. A instantes de llegar viví la inevitable y espectacular “escena Jurassic Park”, seguida de un breve paseo que terminó de cerrar una hermosa primera impresión. Completé una docena de cacerías, una más compleja que la otra, siempre con la ayuda de detallados tutoriales que, de alguna manera, no se me hicieron densos ni reiterativos. El juego tiene tiempos de carga extensos, pero no tan frecuentes y a pesar de todo se sienten justos para el tamaño del mapeado y porque lo hace una sola vez por misión. El asentamiento principal está construido en madera y pieles, pero tiene ascensores mecánicos y una espléndida forja en la que estuve creando mi propio equipamiento. Es especialmente atractivo y sencillo el sistema de creación de ítems, armas y armaduras, y lo mejor de todo es que ya podremos comenzar a experimentarlo después de la segunda misión de historia.

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Monster Hunter World comenzó con el pie derecho y luego seguirían los aciertos, con un apoyo constante de Capcom en forma de eventos por tiempo limitado, crossovers con las los juegos más importantes de la marca y parches que pulieron las pocas aristas que faltaba redondear. Luego Iceborn, el DLC que cambió radicalmente la aventura, terminó de forjar la experiencia que hoy en día conocemos. Pero aún sin el DLC, el juego base creció y mejoró exponencialmente a lo largo de sus casi tres años de vida, por eso se ganó un lugar indiscutido en mi Comfort Gaming. El secreto de Monster Hunter World está en el perfecto balance entre complejidad y accesibilidad que ostenta, desde el primer momento hay cientos de mecánicas que van surgiendo naturalmente y suman profundidad a la propuesta, pero sin perder de vista el factor lúdico.

Las cacerías, que son el corazón de la saga, se sienten orgánicas: buscar huellas y rastros, seguir al objetivo para finalmente darle muerte o capturarlo es divertido y desafiante. Claro, al comienzo parece que matar es el único objetivo, pero pronto llegan las trampas, el cebo y cuando queremos acordar estamos en un nuevo mapa. Las armas son tantas que aprender a usarlas en profundidad, con sus set de movimientos y usos especiales, puede resultar abrumador. Pero más allá de las misiones de caza siempre es un placer recorrer el mapeado libremente en el modo exploración, juntando recursos y haciendo misiones secundarias. Este modo sin límite de tiempo es ideal para familiarizarnos con el juego, pero también podemos dar caza a todo tipo de fauna.

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La versión de lanzamiento me dejó conforme, pero con cada actualización me fui convenciendo de que Capcom había logrado algo que creía imposible: reinventar uno de los pilares del gaming, pero conservando la esencia intacta. Inclusive el sistema de control, al que tanta fe le tenía, terminó superando mis expectativas. Porque siento que logró unir los fundamentos de la saga con lo que se espera de un juego moderno, pero sin perder la identidad en el proceso. Monster Hunter World es uno de esos juegos infinitos, que me gusta redescubrir de vez en cuando y del que nunca voy a llegar a ver todo lo que tiene para ofrecer, pero me encanta seguir jugando. Hoy en día tengo abstinencia de Monster Hunter, abandoné mi partida de PS4 y lo compré en PC para aprovechar las bondades del hardware más moderno, pero también porque es la excusa perfecta para volver a uno de mis mundos favoritos. Si tienen la oportunidad de jugarlo, o siempre les dio intriga y nunca se animaron por su fama de ser demasiado complejo, les recomiendo que le den una oportunidad. Suele estar de oferta en todas las plataformas, está repleto de contenido y aventuras acumulados a través de los años y es la mejor puerta de entrada a la saga. ¿Quién sabe? ¡Quizás termine formando parte de su propio Comfort Gaming!

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