Opinion

Comfort Gaming | Game Pass y la sensación de descubrimiento

El creciente catálogo del servicio de Microsoft se volvió parte indispensable de Comfort Gaming a fuerza de una selección curada y bien surtida.

Xbox Game Pass fue una jugada maestra de Microsoft cuando Xbox One estaba en su peor momento. A diferencia de la batalla entre Xbox 360 y PS3, la puja por el liderazgo de la generación nunca estuvo cerca del gigante norteamericano y en un intento por fidelizar la audiencia obtenida se lanzó a comprar estudios y a cerrar tratos con todo tipo de editores. El resultado fue un servicio de suscripción en el que un gran catálogo de juegos va rotando mes a mes, incluyendo desde lanzamiento y para siempre todos los títulos First Party. Aquello que sonaba atractivo hace un par de años fue mejorando con la inclusión de PC en Game Pass Ultimate y terminó por volverse irresistible a medida que nos íbamos enterando de los nuevos estudios que iba adquiriendo. Hoy en día Game Pass es parte fundamental de mi Comfort Gaming y, si es que aún no lo tienen, deberían considerarlo.

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Microsoft viene siendo noticia por sus decisiones que, hasta ahora, parecen estar destinadas a cuidar a sus usuarios. Desde la retro compatibilidad absoluta en todas sus consolas, pasando por el anuncio de que los joysticks de Xbox One funcionarán en Series X/S y hasta por la cantidad de acuerdos que firmó con grandes estudios y editores para alimentar su servicio de suscripción. Hace unas semanas hablábamos de la llegada de EA Play en diciembre, sin costo extra, a Game Pass Ultimate y este lunes irrumpió la paz de la comunidad cuando anunció la compra de Bethesda. Así nos deja ver cuán conveniente es ser miembro de Game Pass y nos muestra que tiene las cartas necesarias para jugar contra las exclusividades de la competencia. Más allá de las especulaciones pertinentes, que sinceramente me encantan, no hay duda de que esta movida llegó justo a tiempo para potenciar la preventa de Xbox Series X y S. Ayer se agotó el stock inicial de consolas y las redes oficiales de la compañía anunciaron que en noviembre habría una nueva tanda para saciar la demanda ¿Misión cumplida? Aún no, porque el coletazo de la noticia podría inclinar la balanza de muchos fanáticos de The Elder Scrolls, Fallout, Doom o Wolfenstein hacia Xbox, dejando a Microsoft en una buena posición a la hora de competir con los exclusivos de PlayStation 5.

Ya sea que jueguen en PC o Xbox One, ni hablar si tienen pensado saltar a la Next Gen con una Series S o X, Game Pass es la mejor opción para la golpeada economía del gamer argentino. Pero no sólo me refiero a que la suscripción anual cuesta aproximadamente lo mismo que un juego de PS5 (70 dólares más todos los impuestos que se siguen sumando), sino a que su catálogo está repleto de títulos increíbles. Ya sea que prefieran los juegos independientes o sólo gusten de los grandes tanques, el servicio de Microsoft tiene algo para cada jugador. Por eso, aún cuando mi rutina de gaming está fuertemente ligada al trabajo, siempre me tomo el tiempo de ver las novedades y probar aquellos juegos que me llaman la atención y han volado bajo mi radar periodístico.

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Últimamente estoy jugando mucho en la PC, son costumbres que se ven reforzadas por el cambio de generación. Y es que, además de la ventaja de tener los precios localizados en casi todas las tiendas digitales, por la limitación técnica de las consolas actuales los juegos se ven y se juegan mejor en una PC de gama media. Sin embargo, como extraño jugar en el sillón y en pantalla grande, una o dos veces por semana vuelvo a mi Xbox One S y exploro el catálogo de Game Pass. Así descubrí Demon’s Tilt, un pinball que evita la simulación y se enfoca en lo que solía ser el subgénero en consolas. En lugar de ofrecer un motor de física realista mezcla la dinámica clásica con elementos de shoot ‘em up, ideal para jugar cuando no tenemos tiempo o ganas de pensar demasiado. También me crucé con Xeno Crisis, un shooter cooperativo de perspectiva cenital que me recordó al clásico Smash TV y ofrece un nivel de desafío sólo apto para retro gamers y masoquistas de pura cepa.

Más allá de lo terapéutico que me resulta explorar las novedades, ir de género en género buscando algo que no conozca o simplemente usar la app para revisar si cierto juego está incluído antes de comprarlo, siento que Game Pass Ultimate finalmente está alcanzando el rótulo místico de ser “El Netflix del gaming”. Así como cuando recomendamos una serie o una película nos arriesgamos a la clásica frase: “¡Que bueno! ¿Está en Netflix?”, creo que Game Pass está en condiciones de ameritar la misma reacción. ¿Para qué comprar Battletoads, Wasteland 3 o Carrion si podemos tenerlos a todos, junto a otros 240 juegos más, por una misma suscripción? Son tres grandes títulos y tan solo una ínfima parte del catálogo completo, pero si en Diciembre podremos sumarle los juegos ya lanzados de Electronic Arts y pronto los nuevos lanzamientos de Bethesda ¿No deberíamos reconsiderar nuestros hábitos de compra y aprovechar a jugar a través de la suscripción?

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En mi caso soy un early adopter y he tenido grandes aventuras gracias a Game Pass. Desde experimentar por primera vez la saga Halo y Fable, pasando por revivir la nostalgia de los Final Fantasy clásicos, hasta disfrutar de lanzamientos que sinceramente no hubiera podido jugar de otra manera. Sin ir más lejos hace un par de días, en mi ronda habitual por el catálogo, me llamó la atención Cross Code. Había leído tweets de estimados colegas sobre las bondades del Action RPG de Radical Fish Games, que llegó a consolas hace un par de meses, y se me había pasado en la deliciosa vorágine de reviews que forma mi rutina de gaming. Lo puse para probarlo y la primera sesión duró tres horas, la historia capturó mi atención inmediatamente y el apartado estético me enamoró a fuerza de un delicioso pixel art. Pero lo que me mantuvo jugando fue la propuesta jugable, la exploración, los puzzles de plataformas y el ajustadísimo combate que me recuerda al queridísimo Legend of Mana.

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Si no tuviera Game Pass seguramente Cross Code habría quedado en la Lista de Deseados, o quizás me habría perdido de una de las experiencias más gratas en cuanto a Action RPGs de corte retro que tuve en los últimos años. Y no sólo se trata de pegarla con un título en particular, sino por la sensación de descubrir un juego a través de un catálogo curado, como si se tratara de Netflix pero sin las películas malas. Esto no significa que todo el contenido de Game Pass sea fantástico, ni siquiera que todo les vaya a gustar, pero se nota el trabajo que hay detrás de la selección de títulos y todo parece indicar que el futuro le sonríe al servicio de suscripción de Microsoft y por ende a sus usuarios. Luego de los anuncios de PlayStation 5 queda claro que vuelven a apostar por las exclusividades de siempre y, aunque varias son temporales, Sony dejó contentos a sus fanáticos. Sin embargo, salvo que tengan una PC gamer o sean acérrimos fanáticos de Demon’s Souls, Kratos o Miles Morales, decantarse por Xbox Series S/X parece ser la opción más conveniente. Aún falta que Xbox Argentina revele el precio localizado de sus consolas pero, si el objetivo es saltar a la Next Gen y jugar la mayor cantidad de juegos posible, no hay propuesta más seductora (y fiel al concepto de Comfort Gaming) que Game Pass y una plataforma que pueda correr todo su catálogo.

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