Opinion

Comfort Gaming | Final Fantasy XIV: Todo en 30 días

Final Fantasy XIV se sumó oficialmente a la lista de Comfort Gaming, terminada la suscripción inicial ¿Cuán lejos se puede llegar en 30 días?

El mes pasado en Comfort Gaming les traje mi experiencia con las versiones gratuitas de los MMORPG que más me atraen, que pueden releer haciendo click acá, y les prometí suscribirme al juego que mejor vendió su propuesta. Como queda evidenciado en el título de esta columna fue Final Fantasy XIV, no sólo por las bondades del juego en sí, sino porque logró introducirme de lleno en su mundo. Por el otro lado World of Warcraft se limitó a mostrar el inicio de cualquier raza, limitando clases y reduciendo drásticamente el límite de nivel para frenar el avance. De todas formas, como varios lectores y amigos me hicieron saber, el juego de Blizzard se pone interesante un poco más adelante así que prometí darle una oportunidad cuando actualicen la propuesta para nuevos jugadores.

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Luego de terminar el artículo anterior compré en Steam la Starter Edition de Final Fantasy XIV y sus expansiones, que incluyen 30 días de suscripción, para sumergirme de lleno en las aventuras del juego de Square Enix y compararlas con la experiencia gratuita. El objetivo principal era saber cuánto puedo llegar a hacer en un mes de suscripción, si el juego frenaba de alguna manera artificial el avance narrativo como para mantenernos pagando o si lo hacía proponiendo contenido interesante. La inevitable consecuencia de mi investigación fue una buena cantidad de horas de diversión, combates épicos y una historia digna de un buen JRPG, aunque situado en un mundo persistente que alcancé a conocer como la palma de mi mano.

Una de las cosas que me gustó de Final Fantasy XIV fue la posibilidad de explorar diferentes trabajos y roles sin la necesidad de cambiar de personaje. Con sólo iniciar la misión en el Guild correspondiente queda desbloqueado su trabajo y para intercambiarlos basta con equipar el arma exclusiva. Esto me dejó coquetear con la idea de hacer mis propias armas, armaduras y juntar recursos para comercializar en los mercados, aprender varios roles y eventualmente quedarme con el que más me divertía. Me pareció fantástico que la propuesta sea tan versátil como para mantenerme una semana puliendo mis habilidades como herrero o joyero sin la necesidad de unirme a una raid o participar de combates obligatorios, en FFXIV pelea el que tiene ganas.

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Luego de la prueba gratuita, que permitía jugar la campaña original con un altísimo límite de nivel, me decidí por la clase Gladiador. Pasé un mes completo roleando un Tanque que bauticé “Cori Grungecloud” encarnado en una Viera, una mujer conejo de casi dos metros de altura, y aprendí a cumplir mi rol a fuerza de errores y escuchando los consejos de la activa comunidad del servidor Hyperion. A la hora de elegir un servidor tenemos que tener en cuenta la cercanía y, al menos en nuestro caso, deberíamos elegir alguno de América del Norte. También pueden aprovechar las comunidades latinas de los servers Tiamat, Atomos, Cactuar que son activas y siempre brindan ayuda a quienes no dominan el inglés. Si bien no van a poder traducirles la historia, y parece que Square Enix no tiene pensado traducir el juego al español, van a hacer que ciertas misiones sean mucho menos crípticas.

Mientras aprendía a diferenciar las tres naciones principales, desde los desiertos que rodean Ul’dah pasando por las selvas subtropicales de Gridania y hasta las costas donde flamean las banderas pirata de Limsa Lominsa, entendí que cada pueblo de Eorzea tiene su trasfondo y un pequeño arco narrativo propio. Lo mismo sucede con los personajes secundarios que, lejos de ser simplemente quienes nos dan una nueva misión, me acompañaron a grandes aventuras y hasta lograron que llegue a empatizar con ellos. Aprendí del pasado de Hydaelyn, el planeta donde sucede la aventura, y me enfrenté contra las huestes de un imperio decidido a esclavizar a todos los habitantes abusando de la tecnología Magitek. Final Fantasy XIV no es ajeno a las misiones courier (esas que nos hacen llevar un paquetito de un punto al otro) pero sí consigue mantener un hilo narrativo interesante gracias al cual nunca sentí que estaba grindeando para subir de nivel.

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En cuanto a la cantidad de contenido que pude ver, explorar y aprovechar en los 30 días de suscripción la conclusión es muy positiva. En primer lugar jugué 96 horas, que incluyen algo de tiempo AFK (lejos del teclado) y quedé en nivel 53 de Tanque. Comencé como Gladiador y al finalizar la línea de misiones de ese trabajo me especialicé en Paladín, cuya última misión me dió todo el equipamiento de alto nivel que necesitaba para el primer endgame. Logré completar la campaña principal, que incluyó batallas contra varios dioses clásicos como Ifrit o TItán, visitar Gold Saucer, participar de un evento especial de Dragon Quest (que me dejó trajes y un hermoso minion) y enfrentarme a la mismísima Ultima Weapon. Luego exploré algunos calabozos de dificultad superior y una buena parte de las misiones post endgame que agregaron los sucesivos parches previos a la primera expansión Heavensward.

La impresión general es que le saqué provecho a la experiencia. Disfruté de la historia, del combate, de ser el que corre hacia el peligro y absorbe toda la agresividad de los enemigos para que los DPS (los jugadores que se especializan en hacer daño) y los curadores puedan hacer su trabajo. Me divertí participando de actividades emergentes con miembros del clan Bone Dragon, que me reclutaron en los mercados de la Sapphire Avenue de Ul’dah y me ayudaron a entender algunas mecánicas de equipo, y juré lealtad a la Grand Company de Immortal Flames. Sentí que tuve una experiencia completa, jugando en equipo con jugadores al azar gracias a la herramienta Duty Finder y terminando el primer arco narrativo pero, ¿saben qué? Me quedé con ganas de más. Por eso me suscribí por un mes más y aproveché para quitarme la duda sobre el precio al comprarlo a través de Steam. Por suerte al renovar a través de Mog Station, eligiendo la cartera de Steam como forma de pago, nos cobra en pesos y los 15 dólares al precio localizado terminan siendo apenas un poco más de mil pesos. Entiendo que la cifra no es tan tentadora como las tarifas de Blizzard, pero si piensan jugarlo seguido como yo costaría a razón de 10 pesos la hora, casi como si estuviera jugando en un cyber de hace 15 años.

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Final Fantasy XIV A Realm Reborn tiene mucho que ofrecer, una comunidad activa y dispuesta a ayudar a los nuevos jugadores y una propuesta irresistible. A partir del 11 de agosto, con la llegada del parche 5.3, la prueba gratuita elevará el límite de nivel de 35 a 60 e incluirá todo el juego base y la primera expansión llamada Heavensward. Para ponerlos en contexto eso es más de lo que logré jugar en un mes, no tendrá límite de tiempo y será absolutamente gratuito. Por eso la semana que viene será el momento ideal para unirse a esta gran aventura sin gastar un peso y, si al final del camino se enamoran del juego y lo suman a su Comfort Gaming, nos podemos cruzar en el server Hyperion para compartir más aventuras. ¿Tienen pensado sumarse la semana que viene a la prueba gratuita? ¡Los leo en los comentarios!

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