Opinion

Comfort Gaming | Crash Bandicoot 4 y su dificultad

Crash Bandicoot 4 llega a Comfort Gaming por ser el mejor de la saga pero si fuera más accesible sería realmente fantástico

Crash Bandicoot 4 es uno de esos títulos que espero desde que se filtró el anuncio y, como Crash y yo tenemos décadas de historia juntos, apenas llegó el código estaba listo para reseñarlo. Como tenía ganas de llegar con la nota para la fecha de lanzamiento organicé mis tiempos para jugarlo todo en tres días, algo relativamente habitual en el rubro cuando nos enfrentamos a un juego relativamente corto. Como la saga forma parte de mi Comfort Gaming desde su primera entrega, con énfasis en Crash Bandicoot 2 y Crash Team Racing, imaginé que me iba a resultar bastante sencillo completar la campaña rápido y dejar para el final todo el contenido extra. Con una taza de café recién hecho, y todas las ganas del universo, me dispuse a jugarlo pero (como diría un sabio amigo marplatense) “Del dicho al hecho hay un largo trecho”.

Tráiler de lanzamiento de Crash Bandicoot™ 4: It's About Time [ES]

Mis primeros minutos con Crash Bandicoot 4 fueron puro placer. El apartado técnico me deslumbró, el diseño de los enemigos, la ambientación y la mezcla de colores ofrecían un espectáculo visual. Todo esto acompañado por cinemáticas preciosas, efectos de sonido familiares y una banda sonora a la altura de la propuesta. Sin embargo apenas comencé a jugar me percaté de que el salto había cambiado, algo que me traería dolores de cabeza aún 20 horas de juego después. En primer lugar se sentía corto, como si Crash saltara menos que de costumbre, pero el salto cargado (que se ejecuta agachándose primero) y el doble salto estaban para suplir esta decisión de diseño. En segundo lugar, aún más problemático, el doble salto frenaba el envión de Crash en el aire. Para que se entienda mejor: al activar el doble salto el personaje queda suspendido en el aire y tenemos que volver a elegir la dirección hacia donde queremos movernos. Esto, al menos para mi memoria muscular, va en contra de todo lo que gritan mis instintos de jugador.

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Cada vez que aprendemos a jugar un juego nuevo tenemos que acostumbrarnos a varias mecánicas, pero por lo general los desarrolladores incluyen opciones para que podamos adaptarnos mejor. En el caso de Crash Bandicoot 4 los controles son completamente reconfigurables, gracias a esto pude cambiar el botón de agacharse/derrapar del “círculo o B” al “L2 o LT” y así sólo tenía que preocuparme de esta nueva forma de saltar. Sin embargo al conseguir la máscara violeta, la que nos deja planear en el aire en forma de trompo, me di cuenta que al usarla sí se mantenía el envión. No les puedo explicar la cantidad de muertes que me costó este repentino cambio de reglas, calcular los saltos tenía la dificultad agregada de tener que volver a dirigir a Crash o dejarlo que avance solo si estaba usando la máscara. Puede parecer simplemente un detalle, pero cuando estamos ante un juego que castiga hasta el más mínimo desliz (y en el que todo nos mata de un golpe) termina sumando a la ya elevada dificultad de la propuesta.

¿Les dije que Crash Bandicoot 4 es difícil? Hice hincapié sobre este tema en el análisis, pero guardé lo mejor para Comfort Gaming. Los dos primeros mundos son relativamente sencillos, aunque nunca tan fáciles como los niveles iniciales de la trilogía original, sirven para entender las bases de la jugabilidad y acostumbrarse a las nuevas mecánicas. Pero a medida que vamos avanzando la dificultad sube, las secciones de plataformas con muerte súbita se vuelven algo cotidiano y veremos morir a Crash mucho más de lo que esperábamos. En mi experiencia lo más sencillo fue derrotar a los jefes, porque guarda el progreso en cada avance, entonces sólo tuve que repetir la última etapa en lugar de reiniciarlo luego de cada muerte. No obstante hubo un momento, en el que sinceramente dudé si iba a poder terminarlo: los últimos dos mundos consumieron mi paciencia y llevaron mis habilidades con el joystick al extremo.

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Los niveles están diseñados para ofrecer un desafío brutal, en especial cuando tenemos que activar las máscaras por secciones, y cuando más me presionaba el juego peor me iba al calcular los doble saltos. Ahora, si en medio de ese caos plataformero vamos a intentar romper todas las cajas la dificultad se vuelve abrumadora: Toys for Bob parece haberlas colocado especialmente para tentarnos y hacernos reiniciar una y otra vez cada checkpoint. En mi plan de jugar 20 horas en tres días el tramo final de la campaña me encontró redondeando la sexta hora de mi segunda sentada, pero estuve casi una hora más muriendo en el último nivel y llegué a considerar el no poder completarlo. Esto me llevó a replantearme toda la experiencia: ¿Por qué no puedo pasar esta parte? ¿Cómo puede resultarme tan difícil si lo estoy jugando en la dificultad “Moderna”? ¿Cómo no hay una opción más accesible?

Eventualmente, con más de 100 muertes seguidas en mi haber, logré pasar la bendita sección y resultó ser la última parte del último nivel. Luego de tamaño desafío el jefe fue relativamente sencillo y en menos de 10 minutos estaba viendo la cinemática final. Tuve que tomarme el resto del día para descansar y al día siguiente volví a disfrutar de la propuesta, en especial rejugar los niveles a contrarreloj y ver las dimensiones alternativas con los otros personajes. Al final no pude evitar el mal sabor de boca del último mundo, por un lado hermoso, colorido y con exquisitas secciones de plataformas, por el otro las tres o cuatro partes increíblemente castigadoras que seguramente podrían quebrar la paciencia de un monje tibetano. Entonces me pregunto: ¿Era necesario poner un desafío tan extremo en un juego que nunca se destacó por la dificultad? Ante la falta de opciones de accesibilidad, tras encontrar un obstáculo casi imposible de sortear que nos previene de completar la campaña, lamentablemente sólo nos queda abandonar el juego.

Crash Bandicoot 4: Último nivel

En mi caso pude superarlo, ver el final y desbloquear la habilidad del triple giro tan necesaria para encarar los desafíos a contrarreloj. Sin embargo, ¿cuántos jugadores quedarán en el camino? Entiendo que todo plataformero de buena cepa viene con un elevado grado de dificultad, pero siempre lo entendí cuando era un desafío opcional, en Crash Bandicoot 4 es obligatorio y las opciones de accesibilidad son pocas e insuficientes. El “Modo Moderno” deja atrás las vidas, nos da continuaciones infinitas desde el último checkpoint. Cuando morimos muy seguido nos da una máscara gratis y hasta desbloquea nuevos checkpoints pero, al menos por ahora, para pasar el último nivel sigue siendo necesario superar ese último tramo. Quizás en alguna actualización moderen la dificultad agregando alguna plataforma donde descansar, quitando alguno de los láseres que nos matan instantáneamente o incluso sumen la posibilidad de saltearlo. Pero lo más probable es que quede como está, bloqueando el progreso de una parte de la base de jugadores. Arriba de este párrafo les dejo el video de la última run, el que tiene la victoria sobre el nivel del mal, y los invito a que me cuenten su experiencia ya sea con Crash 4 o con alguna parte realmente difícil que los hizo abandonar un gran juego.

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