Opinion

Comfort Gaming | El dilema de Control: Ámalo o déjalo

El último juego de Remedy Entertainment arrasó en cuanto a ventas y críticas, muchos no lograron encontrarle el encanto pero hoy llega a Comfort Gaming

¿Qué características tiene que tener un título para ser considerado un contendiente digno de ganar el galardón de GOTY? En el caso de Control fue una sumatoria de ingredientes que iban desde su particular y cuidado apartado estético, pasando por la calidad de la narrativa o su propuesta jugable y hasta la forma en la que nos cuenta su historia. Una gran parte de la audiencia aplaudió el reconocimiento popular para con el último título de Remedy Entertainment, festejando que se lo haya puesto a la altura de Death Stranding o Sekiro: Shadows Die Twice. Sin embargo hay otro grupo entre el público que dio el salto de fe, basado tanto en la opinión de la crítica como en el premio a mejor dirección de arte que ganó en The Game Awards, sólo para chocar de lleno contra una pared de realidad: Control no es un juego sencillo de disfrutar, pero aún así logró infiltrarse a mi Comfort Gaming.

Tráiler de Lanzamiento - Control Ultimate Edition

Mi historia con el juego de Remedy Entertainment es una de amor y corazones rotos. Comenzó con una precompra en la tienda de Epic y una larga espera, que incluyó volver a jugar el fantástico Alan Wake únicamente para calmar el hype, y concluye hoy con esta sencilla columna editorial. Para cuando se habilitó la preventa de Control, recién había comprado una PC nueva y estaba más que preparada para correrlo según las especificaciones oficiales recomendadas. El 27 de agosto de 2019 me encontró listo para sumergirme en este nuevo universo y la narrativa no me defraudó, la llegada a The Oldest House y el posterior recibimiento del misterioso conserje lograron despertar mi interés de inmediato. Apenas comenzaron los tiroteos noté las caídas de frames, pero las desestimé, luego comenzaron a aparecer subtítulos de voces que no escuchaba y más tarde efectos de sonido que desaparecían.

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Control salió mal optimizado, lamentablemente algo cada vez más común, y los problemas no eran exclusivos de la versión de PC. Los usuarios de PS4 y Xbox One se quejaban de caídas de frames por debajo de los 20 FPS que lo hacían casi injugable, especialmente en los combates. Sin embargo Remedy Entertainment logró, a través de varios parches, estabilizar la experiencia y volverla disfrutable. En mi caso particular nunca pude solucionar los problemas de compatibilidad con la placa de sonido de los auriculares Razer, por lo que tuve que conectarlos directamente a la PC y eventualmente pude jugarlo más o menos bien ¿Es posible que hoy en día haya una solución al tema de la placa externa? Por supuesto, pero no llegó durante la ventana de lanzamiento en la que jugué la versión de PC. Las idas y vueltas de actualizaciones de drivers de la VGA y los parches fueron haciendo mella en mi disfrute de la experiencia, una semana jugaba más o menos a 30 FPS en 1080p con todo en alta, la otra tenía que bajar la resolución para mantener la tasa de cuadros por segundo y la siguiente volvía todo a la “normalidad”.

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Pero más allá de los problemas técnicos, que entiendo experimentaron casi todas las plataformas, en mi primera experiencia con Control me llevé una fuerte decepción en varios frentes. Por un lado el combate me resultaba, en el mejor de los casos, simplón: las variantes del arma reglamentaria no se sentían útiles, los mods casi todos innecesarios y una vez que desbloqueada la habilidad de telekinesis un pedazo de pared hacía mejor el trabajo que todo el arsenal combinado. Por el otro lado la historia, a pesar de ser absolutamente atrapante, estaba segmentada en cientos de documentos tirados por el extenso mapeado de The Oldest House y dificultaba muchísimo la inmersión. Imaginen el espectáculo visual de entrar a una zona con techo altísimo, repleta de oficinistas suspendidos en el aire víctimas de The Hiss, y el contraste de tener que detenerse a leer una docena de documentos, cartas, archivos o videos para enterarnos de lo que pasó. ¿Cuántas veces estiman que podrían pausar así la exploración hasta que finalmente se cansen y decidan limitarse a avanzar como si fuera un juego de acción? En mi caso sucedió durante las primeras 3 horas de juego y fue la gota que rebalsó el vaso, que se había estado llenando de caídas de frames y errores de drivers.

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2019 fue un año cargadísimo de lanzamientos interesantes que competían codo a codo por mi atención, por eso Control pasó directamente al backlog y recién hace unas semanas volvió a tener una oportunidad de redimirse. La espera le vino bien, esta vez tuve la oportunidad de jugar la Ultimate Edition Xbox Series X y la experiencia cambió radicalmente. El poderío técnico aportó estabilidad y espectacularidad a la mezcla, jugar Control a 60 FPS constantes y con un apartado técnico impecable me dejó sorprendido en varias ocasiones, el sonido funcionando a la perfección sumó muchísimo a la inmersión y el resto lo puso mi propia predisposición. Control no es un juego para jugar apurado, requiere que estemos dispuestos a sentarnos a leer documentos censurados, escuchar audios de entrevistas y ver videos instructivos. Si logramos el temple para hacerlo el resultado narrativo es profundo, enriquecedor y verdaderamente fantástico. El brillante apartado artístico funciona armoniosamente con los pequeños segmentos narrativos, los documentos aportan pistas y propician nuestras propias conclusiones y el combate...

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El combate está porque tiene que estar, porque Remedy Entertainment no podría haber lanzado simplemente un walking simulator y porque al final resulta tan simple que hasta llega a ser divertido. No aporta nada nuevo, de hecho se siente como una versión pulida (aunque simplificada) del poco valorado Star Wars: The Force Unleashed, pero con un arma que se transforma en varias cosas que pueden ser matadas de un escopetazo. ¿Entonces cómo se las arregló Control para alcanzar el beneplácito de la crítica y gran parte de la audiencia por igual? Todos sus puntos medios cumplen una función, muchas veces sin sobresalir y casi raspando la mediocridad, mientras los puntos altos arrasan a su paso. La experiencia sensorial es simplemente fantástica, cada video superpuesto, cada palabra encadenada en diferentes idiomas que forman el eterno susurro de The Hiss, cada combinación de colores nos puede dejar estupefactos y si a eso le sumamos todo lo que nos cuenta la narrativa, el resultado es una obra de arte.

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El mayor desafío que presenta Control es que estemos dispuestos a ceder nuestro tiempo, nuestras ganas y energías en adaptarnos a su propuesta: tenemos que ceder el control para disfrutarlo. No creo que haya sido apropósito, pero ayer mientras corrían los créditos me di cuenta del precio que pagué para disfrutar el último juego de Remedy Entertainment y no pude evitar sonreirle a la pantalla como un loco en su propio mundo imaginario. El DLC de AWE, que conecta toda la experiencia con el evento de mundo alterado que experimentamos en Alan Wake fue absolutamente exquisito y el final me dejó listo para seguir con The Foundation. Pero lo mejor que me llevo de haberle dedicado casi 25 horas a Control es la sensación de haber sido parte de una experiencia narrativa y audiovisual diferente a todo lo que había jugado antes. Algo similar me pasó con Hellblade, The Last Guardian, What Remains of Edith Finch, To The Moon y un puñado de juegos más, y sólo por haberme regalado esa exquisita sensación es que Control se ganó un lugar en el panteón de mi Comfort Gaming. Hace poco lo regalaron en PS Plus y es parte del catálogo de Game Pass, por lo que seguramente tienen chance de jugarlo ¡Si ya lo jugaron espero sus comentarios!

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