Opinion

Comfort Gaming | Contra y el legado de los Run and Gun

Como género conquistó el corazón de millones y hoy, aún pasado de moda, es uno de los pilares del Comfort Gaming.

Para ser parte del panteón del Comfort Gaming los juegos tienen que calar en lo profundo de nuestro ser. Cuando un forma de jugar se vuelve parte de nuestra memoria muscular, cuando la dificultad nos desafía pero siempre nos tiene dispuestos a volver por más, cuando de repente sentimos que estamos bailando una coreografía con el joystick mientras esquivamos proyectiles enemigos y respondemos con una lluvia de los nuestros, entonces estamos ante un título merecedor de este galardón. Contra, en especial su versión de 8 bits para la consola de Nintendo, fue el primer Run and Gun en conquistar mi corazón y sin saberlo abriría una puerta a un sinfín de juegos del género que cambiarían mi forma de concebir la dificultad.

Contra Anniversary Collection - Launch Trailer | PS4

Si bien tuvo su contraparte en Arcades, con un motor gráfico superior y una dificultad apabullante, conocí Contra en la consola de 8 bits de Nintendo (o Family Game, como comercializaron la imitación por estas tierras) y su dificultad me causó rechazo rápidamente. No se parecía en nada al resto de los títulos del catálogo de aquella querida consola, no había barra de energía ni segundas chances, moríamos al entrar en contacto con cualquier proyectil, estructura enemiga e inclusive si tocábamos a un soldado. Sin embargo debido a la falta de juegos nuevos terminé dándole una segunda oportunidad y conectamos para siempre. Super Contra, su continuación, fue el título que sentó las bases para lo que sería el resto de una exitosa (aunque irregular) franquicia. Los controles respondían mejor, la distribución de los enemigos ya no se sentía como una lluvia de peligros al azar y los niveles de perspectiva cenital eran un bálsamo para quienes sufrimos los de estilo Cabal del juego anterior.

Si bien Contra no está considerado el origen del subgénero Run and Gun, en mi caso, fue el primero en transformarse en un Comfort Game. Podría sentarme a rejugar cualquiera de sus entregas, incluso las más polémicas, y luego de un período de adaptación volver a disfrutarlos como hace más de veinte años. La saga de Konami llegó a su punto más alto en Contra: Hard Corps, un juego exclusivo para la 16 bits de Sega, y luego comenzó a experimentar con la franquicia llevándola por un camino sinuoso que rindió frutos bastante cuestionables. Sin embargo sus aciertos allanaron el camino para que otros grandes títulos puedan emerger, como Gunstar Heroes, Vectorman o Mega Turrican en esa misma plataforma. A la vez Super Nintendo recibía la continuación oficial “Contra III: The Alien Wars”, otro clásico instantáneo que recuperaba la dificultad endiablada del primer juego y lamentablemente esa fascinación por el spawneo ilimitado de enemigos sin sentido.

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En arcades la historia era diferente. Los Run and Gun dominaban la oferta junto a los Beat ‘em up y los Fighting Games y las fichas inundaban los receptáculos de las máquinas. Clásicos legendarios como Sunset Riders, quizás el mejor arcade de la historia, Mercs y la saga Metal Slug nos mantenían cautivados con su dificultad aplastante pero a la vez con una lógica distribución de los peligros, su inolvidable música en chiptune y su detallado pixel art. A diferencia del gaming casero, que ofrecía experiencias más inmersivas y no dependían de la dificultad para subsistir, la dinámica de los arcades era rápida, frenética y espectacular. En ese entonces el objetivo de los juegos de arcade era divertirnos mientras nos hacían gastar la mayor cantidad de fichas posible y las consolas nos daban lo opuesto: intentos ilimitados luego de una única compra, algo que eventualmente terminaría por extinguir a los queridos dinosaurios que llamábamos salones recreativos o simplemente “los videos”.

A finales de la década de los noventas y comienzos del nuevo milenio los Run and Gun estaban dando sus últimos coletazos. Los shooters habían dado el paso definitivo a la perspectiva en primera persona y todo lo que fuera de scroll lateral era tachado de antiguo. Algunos títulos intentaron aprovechar la música en CD y las nuevas capacidades del hardware para ofrecer experiencias clásicas con apartados técnicos actuales, como “Iron Man and X-O Manowar in Heavy Metal”, pero parecía que su momento había pasado. Inclusive Konami intentó revitalizar la franquicia y sacó dos nuevos Contra: Shattered Soldier y Neo Contra. El primero fue el regreso tan esperado de la jugabilidad clásica de scroll lateral, con una dificultad severa pero con una experiencia en general balanceada que logró encontrar el punto medio entre desafío y estrategia: todo podía esquivarse, cada jefe tenía una debilidad y si estábamos atentos podíamos anticipar sus ataques. El segundo tenía modos más accesibles para incluir a todo tipo de audiencia, se jugaba desde una perspectiva cenital y ofrecía una dificultad endiablada para aquellos que se animaban a probarla. Lamentablemente ninguno tuvo el éxito que Konami esperaba y pronto terminaron en el olvido.

Hard Corps: Uprising - House Party Trailer

El éxito de los Run and Gun era cosa del pasado, sin embargo siempre se mantuvieron vigentes dentro de un nicho de jugadores que lo consideraban parte de su Comfort Gaming. Sin ir más lejos, y en pleno auge de los FPS, hubo grandes títulos dispuestos a revivir el género, muchos inclusive a la altura de los mejores. En 2004 The Behemoth lanzó Alien Hominid, un título que compartía los rasgos clásicos mientras implementaba un apartado estético impactante. En 2011 Konami volvió a invertir en la saga y contrató a Arc System Works para desarrollar al sucesor espiritual del grandioso Contra: Hard Corps. El resultado fue óptimo, se llamó Hard Corps: Uprising y era todo lo que los amantes del género esperábamos para un juego a cargo de los creadores de Guilty Gear y BlazBlue. Sin embargo pasó sin pena ni gloria, criticado especialmente por vender personajes como DLC, y fue exclusivo de las tiendas digitales de PlayStation 3 y Xbox 360 por lo que terminó siendo otro gran juego olvidado.

Claro que Konami vió la oportunidad y en 2019 sacó Contra Anniversary Collection, un hermoso compilado de los mejores juegos de la saga hasta los 16 bits, con muchos extras para los fans y todas las versiones de los roms, pero nos dejó con ganas de más. Luego publicó Contra: Rogue Corps un título lleno de ideas que seguramente sonaron increíbles en los planes pero resultaron tan mal en la ejecución (y en el apartado artístico, musical, hasta en la mismísima jugabilidad) que terminaron por destruir el poco renombre que le quedaba a la franquicia. Junto al estrepitoso fracaso del último juego es posible que también se haya ido toda esperanza de ver una segunda parte de Contra Anniversary Collection, que podría haber traído Contra 4, Shattered Soldier, Neo Contra y Hard Corps: Uprising.

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Por suerte para nosotros, es decir los amantes de los Run and Gun, los desarrolladores independientes nos cubren las espaldas. A lo largo de los últimos años las tiendas digitales de todas las plataformas, especialmente las de PC, están viendo un resurgimiento del género con títulos espectaculares que incluso hacen buen uso de la estética en pixel art que tanto queremos los nostálgicos. En primer lugar tenemos Cuphead que, si bien se enfoca en los jefes al mejor estilo Alien Soldier, conserva el espíritu del género y tiene hermosos niveles de scroll lateral. En segundo lugar Valfaris, el juego de Steel Mantis que se siente como el hijo no reconocido de Doom Troopers y Contra 3: The Alien Wars, con heavy metal de fondo y una dificultad implacable. Pero el estandarte del Run and Gun lo lleva JoyMasher con Blazing Chrome, un shooter de scroll lateral de la vieja escuela que homenajea a los mejores del género pero construyendo sobre sus propuestas, logrando quizás el mejor juego de su estilo. Por eso siento que nuestro Comfort Gaming está a salvo porque, aunque los grandes clásicos no logren volver al ruedo o fracasen con retornos olvidables, sigue habiendo genios creativos dispuestos a alimentarlo apostando a la jugabilidad clásica pero con propuestas pulidas y superadoras.

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