Opinion

Comfort Gaming | Backlog: inevitable consecuencia de la edad

El gaming en la adultez se divide entre el comfort gaming y el backlog, uno nos llena la vida y el otro nos apura en una carrera que parece nunca terminar.

El gaming es una actividad que nos acompaña en algún momento de nuestras vidas. A lo largo de mis (más de) 30 años de gaming ininterrumpido he conocido jugadores que han dejado de jugar por diferentes motivos. Algunos porque decidieron utilizar ese tiempo en otra actividad que consideraron más importante, otros porque su situación socio-económica no se lo permitió y hubo muchos que simplemente se aburrieron. Más allá de sus razones, todas igualmente válidas, cada uno tuvo su Comfort Gaming repleto de títulos que aún hoy añora, porque el que alguna vez fue gamer siempre lo será en algún recóndito lugar de su mente.

Así como hay gamers que juegan únicamente durante una etapa de su vida hay otros que lo siguen haciendo, en mayor o menor medida, a pesar del paso del tiempo. Estos jugadores han vivido el cambio de múltiples generaciones y, en la mayoría de los casos, tienen una colección de consolas con juegos de todas las épocas que aún no han podido jugar. Sin embargo siguen jugando a sus Confort Games, algunas novedades cuando pueden permitírselas, y aprovechando las ofertas mientras la lista de juegos pendientes crece cada vez más. Eso es el Backlog, una bola de nieve que nos encanta alimentar y de la que seguiremos corriendo siempre.

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Mi Backlog alcanza las cuatro cifras y se extiende a lo largo de todas las plataformas, las cuales sigo comprando cuando se presenta la oportunidad y a su vez alimento de juegos. Cuando me detengo a pensarlo me doy cuenta que es una compulsión y, si me siento a considerar su posible origen, me transporta a la niñez. Desde que comencé a jugar a finales de la década de los 80’s y en especial durante los noventa, con los juegos de 8 y 16 bits, siempre asumí que en algún momento de mi vida iba a poder jugar a todos los títulos que veía en las revistas. En verdad ese sueño infantil resultó casi imposible, porque cuando uno adquiere una perspectiva real de su economía, del dinero y el costo de vida en relación a la oferta de juegos, su precio y el tiempo que requeriría jugarlos, el golpe de realidad nos quita la ilusión.

Sin embargo el deseo de jugarlos a todos persiste contra toda la fuerza de la realidad y seguimos alimentando el Backlog, en mi caso creo que estoy saldando una deuda con mi niñez, que nunca termina de crecer porque no dejamos de jugar a nuestros juegos favoritos. Por eso el Comfort Gaming y el Backlog son dos caras de una misma moneda, que se retroalimentan y se dan principalmente en el gamer adulto. Decir que durante mis veintis no tenía Backlog sería una mentira atroz, pero en esa época pensaba que jugarlos a todos sería sólo cuestión de tiempo, cuando a la larga el tiempo resultó ser el verdadero bien oneroso. Entonces la lista crece a fuerza de ofertas, el PC Gaming ayuda mucho a recuperar joyas de plataformas antiguas, mientras invertimos nuestro tiempo jugando a aquellos títulos que nos hacen bien al corazón y a las novedades que más nos llaman la atención.

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¿Entonces, por qué seguimos alimentando el Backlog si sabemos que nunca vamos a llegar a jugar a todos esos juegos? En mi caso la respuesta es simple: por absoluta negación. De alguna manera siento que algún día voy a poder hacerlo, es una de esas fantasías de las cuales uno se convence para poder mantener el hábito. Pero durante esta cuarentena me di cuenta que no iba a ser tan sencillo, aún con el doble de tiempo libre y avanzando con varios juegos de la lista de pendientes no pude dejar de sumar cientos de horas en mis comfort games. Así como terminé Spec Ops: The Line en una sentada de seis horas también me propuse volver a jugar la saga Lords of Shadow entera, que dura por lo menos cuatro veces más. Comencé Vanquish, un hermoso shooter en 3ra persona corto y frenético, y me dispuse a rejugar toda la saga Yakuza en PC. En lugar de jugar los DLC de historia que me faltaban de Final Fantasy XV hice una partida limpia de cien horas ¿Saben por qué? Porque al final del día, y por más atractivos e increíbles sean los títulos que forman la lista, el Comfort Gaming siempre le termina ganando al Backlog.

Por eso, más allá de que objetivamente entiendo que no me alcanzará la vida para jugar a todos los juegos que quiero y tengo, voy a seguir sumando títulos al Backlog e invirtiendo mi tiempo en Comfort Gaming. Porque a veces se da la mágica situación en la que uno de la lista resulta rascar la picazón correcta y se transforma en un comfort game, entonces el disfrute es pleno. Pero además de rendirme ante mis impulsos, al menos cuando hablamos de gaming, hay un par de costumbres que cambié y resultaron mejorando mi experiencia con esta actividad, que es a la vez mi trabajo y uno de mis grandes placeres. Para comenzar dejé de apuntar a coleccionar todo y conseguir ese ansiado “100%”, llámese Logro, trofeo o achievement, para enfocarme en disfrutar la experiencia. No siempre lo logro, sigo cumpliendo estos desafíos cuando me divierten, pero dejo de hacerlos en el instante que se siente como un trabajo o me distrae demasiado de la propuesta principal.

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Por otro lado ya no me avergüenza bajar la dificultad o utilizar modos que me den ciertas ventajas, especialmente en ese tipo de juegos que abrazan los desafíos como su propuesta central. Esto resulta especialmente útil cuando tengo ganas de rejugar un título que me gustó, como Castlevania Lords of Shadow, que en su momento completé en “difícil” y hoy en día disfruto en una dificultad moderada. Tardo menos tiempo en terminarlo y cumplo con mis ganas de revivir la historia de Gabriel. Y finalmente, lo más difícil de asumir, me acostumbré a abandonar los juegos que no me terminan de cerrar. A veces comienzo un título, que he tenido en el Backlog durante años, con todas las ganas y luego de un par de horas me termino aburriendo. Tal vez después de quince horas comienza a sentirse repetitivo, incluso una pérdida de tiempo, y hasta hace unos años me habría obligado a terminarlo, hoy en día lo desinstalo y sigo con el próximo de la lista.

Por eso la columna se llama “Comfort Gaming” en lugar de “El Backlog de Grungecloud”. Porque en lugar de recomendarles esos juegos que siempre quise jugar, y pasaron ciertos filtros de calidad, prefiero centrarme en aquellos títulos que supieron conquistarme y consiguieron ganarse un lugar en mi saturada rutina de gaming. Llámese sumergirme en un MMORPG que siempre me dió la bienvenida, el regreso anual a Diablo 3 o inquirir sobre las razones que hacen de Street Fighter la piedra fundacional de los fighting games. Y aún así la lista de juegos pendientes sigue creciendo, como una suerte de horizonte náutico al que queremos llegar lo antes posible, pero a la vez no podemos evitar seguir haciendo paradas intermedias ¿Y ustedes qué juegos tienen en su Backlog y siguen posponiendo por invertir horas en su Comfort Gaming? Nos leemos en los comentarios.

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