Opinion

Te guste o no, The Last of Us II fue el juego de 2020

En un año para el olvido, con polémicas condenables, triviales y hasta repudiables, el juego de Naughty Dog fue el más resaltado.

Aunque 2021 muestre primeras luces de no ser muy diferente, 2020 ya quedó atrás. Eso quiere decir que la mayoría de los medios dieron su veredicto sobre los juegos del año, y para sorpresa de nadie, The Last of Us Part II fue el nombre que más fuerte resonó en esos debates. Pero más allá de quienes lo eligieron individualmente como juego del año por méritos propios de Naughty Dog, es el título del año por las propias expectativas de los gamers a lo que un juego del año debe representar en el medio.

The Last of Us Part II es objetiva e inequívocamente una obra maestra del medio. Un emprendimiento narrativo, visual y mecánico de inconmensurables proporciones, hecho de la única manera que es posible, con el esfuerzo de cientos de artistas y programadores alrededor del globo, tanto en el interior como por fuera del estudio creador, Naughty Dog. A tal punto, que muchas de las puntillosas mecánicas y escenas, que requieren para su desarrollo herramientas diferentes a las recurrentes del juego, fueron hechas por diseñadores externos, que nada tienen que ver con la compañía. Así también como ciertas animaciones fueron creadas por un único artista, cuyo único trabajo era esa parte específica, que puede durar tan solo unos segundos, pero que por su perfección, hacen su impacto doble y hasta triple.

The Last of Us Part II - Official Story Trailer | PS4

Ese es el nivel de obsesiva perfección que, para bien o para mal, manejan en Naughty Dog, específicamente su líder de desarrollo, Neil Druckmann.

Y mientras que todo lo dicho es cierto y será la narrativa principal en los años a venir (de igual forma que en tres años nadie recordará los falencias de Cyberpunk 2077 que hoy inundan las redes), también es cierto que un juego de estas proporciones podría ser realizado por muchísimos otros estudios, porque si hay algo que sobra en esta joven industria, es talento y pasión. Mucho más, por lo menos, que buen liderazgo y creatividad. Pero lo que le faltan a otros estudios que Naughty Dog tiene de sobra es presupuesto, tiempo y conexiones.

Esto no es una crítica a Naughty Dog, sino una realidad de la industria; llena de gente fantástica que produce juegos increíbles en cada rincón del globo. Lo que no quita que Naughty Dog sea un estudio fantástico. Desde los años de Crash Bandicoot que lo es, y han hecho un montón desde entonces, construyendo a través de magníficos juegos un legado, una forma de trabajar y una reputación que deben defender con cada nuevo lanzamiento. Esto, por antonomasia, atrae nuevo y brillante talento que las cabezas del estudio están felices de incluir y utilizar, pero del que también ha quedado demostrado, no tienen ningún problema de desprenderse, una vez que termina su trabajo o quedan vacíos como envases descartables, por el esfuerzo y la exigencia que provocan.

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The Last of Us Part 2 es el juego del año porque representa a nuestra industria a la perfección, tanto lo bueno, como lo malo.

The Last of Us Part 2 es el juego del año porque representa a nuestra industria a la perfección, tanto lo bueno, como lo malo.

The Last of Us 2 es importante. Será recordado así, porque lo es. Todos lo sabemos. ¡Hasta el juego lo sabe! Pero ganaríamos mucho más como industria si, una vez que pasa el tiempo de esplendor, pudiéramos valorar las verdaderas enseñanzas de un proyecto de este calibre, el costo humano de los procesos que están en lugar hoy día, en vez de quedarnos solo con el producto final y los puntajes que recibió. Porque tal como TLOU2 es una obra maestra, también queda en evidencia que hay mucho para sacar en limpio. Desde cómo lograr empatizar con héroes imperfectos, que hacen cosas malas y villanos que cometen actos justos, hasta cómo no podemos seguir tratando a los peones que hacen el trabajo sucio y dejar de engrandecer a los alfiles de alfombra roja.

Y también nos hace preguntar si realmente necesitamos juegos con este nivel de pulido. O cuya planificación requiera a llegar a extremos tan altos, siempre con el objetivo de alcanzar la siempre elusiva “calidad cinematográfica”, porque si bien, ha demostrado que permite contar magnificas historias emocionales y recrear acción muy cautivante, es cierto también que el costo de desarrollo es muy alto, tanto monetario como emocional, y más allá de la impresionante tecnología que emplea, no avanza el medio de ninguna manera que contribuya con el resto.

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Un lanzamiento que nos obliga a empezar a analizar los mensajes implícitos de estos productos comerciales.

Un lanzamiento que nos obliga a empezar a analizar los mensajes implícitos de estos productos comerciales.

TLOU 2 es una maravilla interactiva. Es sobre todo criminalmente bueno en hacernos sentir gratificante algo totalmente repudiable, un punto que parecer inherente a su mensaje. Y con el estancamiento actual de otros medios como el cine y la televisión, videojuegos gigantes como estos están en una posición inmejorable para dejar su marca, y decir algo que valga la pena ser dicho. Por eso más que nunca el mensaje debe ser claro, y las entidades que lo predican deben estar alineadas. La maestría de los artistas de Naughty Dog nunca estuvo en duda (a excepción por un puñado de inadaptados) sino lo que buscan conseguir con el producto.

Por todas estas cosas y muchas más que no pueden entrar en una simple nota, The Last of Us Part 2 fue el juego del año, y seguirá en boca de muchos, por varios años más. Solo esperamos que a la hora de recordarlo, quede implícito los aspectos más relevantes, y no los que aquellos cuya única preocupación es que el juego venda quieren que se cuente.

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