Opinion

Bajo la Lupa | Mass Effect, presente y futuro

Mass Effect ha muerto. Llamen a los Doctores de Bioware. A alguien que pueda revivir al muerto, o al menos, aliviar nuestro dolor.

Así se leyeron las redes sociales en la semana del lanzamiento de Mass Effect Andromeda. Con el embargo para reviews de medios especializados puesto el mismo día de lanzamiento, la única manera de jugarlo antes era con EA Access. Y los fans no tardaron en levantarse en señal de protesta por lo que consideraron, más que un juego, una afrenta. “¡Esto no es Mass Effect!”, gritaban a la pantalla mientras molían su teclado a una fina papilla plástica. El supuesto futuro de la serie, la próxima generación de Mass Effect, era un fiasco.

Tres años después, no hay misterio. La nota de Jason Schreier destapó la olla apestosa a la vista de todos, y conocimos la pesadilla del joven equipo de BioWare Austin para implementar su ambiciosa visión del futuro de Mass Effect en el motor gráfico de DICE, Frostbite. Una poderosísimo herramienta para juegos de acción en primera persona, que poco a poco estaba en transición mandatoria para ser usado en todas las IP de EA.

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Andromeda tiene mucho contenido pero muy poco de él está curado.

Andromeda tiene mucho contenido pero muy poco de él está curado.

Aunque en apariencia se ve moderno, no nos engañemos, Andromeda la juega seguro. La cantidad de análogos demuestra que Austin no quería alejarse demasiado de la fórmula comprobada. Sin Shepard a la vista, es Alec Ryder el experimentado Comandante N7, y nosotros ocupamos el rol de uno de sus descendientes; jóvenes, inexpertos y abrumados por la responsabilidad, un poquito como Austin, tratando de llenar los zapatos de la leyenda viviente, Bioware Edmonton.

Y estas similitudes se repiten hasta la eternidad. Aunque estemos en una galaxia lejana, tenemos un análogo de la Ciudadela en la forma del Nexus y el Nomad en lugar del Mako, los conflictos burocráticos de la Iniciativa en lugar de lidiar con el Consejo, la raza milenaria no son los protheans, sino los Remnant, y el enemigo imbatible esta vuelta son los Kett. Hasta hicieron el esfuerzo por enmascarar las pantallas de carga detrás de animaciones y proveer cortes de escena por cada aterrizaje y despegue del Tempest, que va variando a medida que desarrollamos los puestos fronterizos, a lo largo de Andrómeda. Y para fans como yo, estos detalles son verdaderos delicatessen, pero sin todo el worldbuilding y narrativa para sostenerlos, terminan siendo elementos superficiales que solo sirve para llenar el trailer.

MASS EFFECT™: ANDROMEDA – Official Launch Trailer

El problema es que Mass Effect no se define por cuántos elementos familiares podés encajar en el juego, sino por cómo están construidos y conectados entre sí. La nueva raza aliada, los Angara, es una interesante adición, pero su carácter es definido por su conflicto con los Kett, un enemigo tan insulso, que cualquier motivación que esboce queda muy corto de lo que buscan representar. Sin el eximio desarrollo y atención al detalle característicos de sus predecesores, estos análogos no significan nada, son vacíos. Y así se siente Andrómeda como juego. Vacío. Un juego vacío en una nueva y resplandeciente galaxia.

Parece contradictorio decir que un juego que ofrece más de 80 horas de juego es vacío, pero cuando pasas la mayoría de esas horas paseando en el Nomad, escuchando podcasts y completando punto por punto los inofensivos objetivos del mapa, como un gastadero de tiempo más que un juego, entonces se siente vacío, por más “contenido” que haya. Y estos objetivos siempre esconden dos mecánicas: disparar o escanear, que se condensan a la misma acción, apuntar y disparar. En la trilogía original uno solo iba de punto A al punto B por la historia y los personajes. Es ese tipo de amor el que le falta a Andromeda. Y por lo menos en el mundo de desarrollo de videojuegos, la única forma de materializar ese amor es con trabajo.

El cambio de motor gráfico obligó al estudio a trabajar a prueba y error, y en constantes cambios. Reiterando sobre trabajos ya terminados hasta poco antes del lanzamiento; una metodología que podría volver loco a cualquiera. Pasaron los años armando y desarmando lo mismo, en vez de construir sobre lo que ya habían terminado.

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Este nuevo episodio es inequívocamente Mass Effect, pero no por eso es bueno.

Este nuevo episodio es inequívocamente Mass Effect, pero no por eso es bueno.

Aún así, Andrómeda tiene sus momentos decididamente masseffectianos. Un potencial apenas realizado en las misiones de nuestra tripulación, que van evolucionando a lo largo de toda la trama principal, la cual solo que se destaca por momentos. Con solo jugarlo, quedan en evidencia los lugares que recibieron algo de atención, y muestran un poco de lo que podría haber sido el juego, si hubiera tenido por lo menos, un año más de desarrollo neto.

Entonces ¿quién mató a Mass Effect? Los fans. Sea por auto protección o bronca, pusieron el último clavo en la tapa del ataúd. Y mientras afuera, más y más gente se agolpa a despedir el cajón vacío, EA está armando la máquina de Tesla, para traerlo de vuelta a la vida. La razón es muy simple.

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Frostbite es el futuro de Mass Effect.

Frostbite es el futuro de Mass Effect.

A pesar de lo que digan las críticas, al juego le fue bien. La decisión de levantar el embargo justo el día de lanzamiento y ofrecer las primeras —muy pulidas— horas varios días antes en EA Access fue la trampa perfecta para los ansiosos jugadores. A fines de 2013, Andromeda fue el principal motor en una suma total en ventas anuales de 111 millones de dólares; 27% más que el año fiscal anterior.

EA sabe que todavía puede hacer plata con la franquicia y también sabe que no puede marrar otra entrega. Pero primero tiene que reconstruir la relación con los fans, lo que hará con la remasterización de la trilogía, que bien puede ser anunciada este jueves, en la EA Play. Una vez hecho eso, el suelo estará fértil para un nuevo Mass Effect en la nueva generación, donde el potencial del Frostbite Engine se verá finalmente realizado, y Bioware como conjunto —crucemos los dedos—, tendrá la experiencia y el staff para llevar este nuevo proyecto a buen puerto.

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