Opinion

La revolución independiente

Ya nos pasó por encima, y algunos ni se enteraron.

De 2011 a 2021 hay exactamente diez años. Diez años es lo que le tomó al mundo indie de los videojuegos “llegar a la cima”. En 2011, Supergiant Games lanzó Bastion, un humilde juego que fue fantásticamente recibido, y puso al pequeño estudio en el radar de todos. Diez años después, su más reciente proyecto, Hades —el primero que lanzaron en Early Access, con el fin de darle forma junto a sus fans— llegó a consolas de nueva generación, y es hasta el momento de escrita esta nota, el juego mejor puntuado en PS5 y Xbox Series X, con un puntaje acumulado en Metacritic de 93%.

Por supuesto, esto no va a durar, y en sí mismo no significa absolutamente nada, más que una gran felicitación para la gente de Supergiant. Pero en una visión más amplia es un hermoso símbolo del camino que hizo la industria independiente en esta última década. Esta es una revolución que empezó allá por el lejano 2008, cuando Jonathan Blow, lanzó Braid a una industria inocente, que no esperaba sentir emociones tan fuertes por tan pocos píxeles.

Hades - Announcement Trailer | PS5

En 2014, con lanzamientos de peso como Shovel Knight, Five Nights at Freddy's, Nidhogg, Goat Simulator, Transistor y Subnautica, todavía se discutía si los juegos independientes podían, o peor todavía, si deberían, competir directamente con los juegos AAA, a pesar de ya competir en cuanto a puntajes y crítica de los medios especializados, con todas las diferencias que conocemos, como recursos de desarrollo y marketing mucho más limitados.

Desde entonces, y cada vez más, Internet y la plataforma de distribución como Steam hacen posible que juegos que llegan con muy poco bagaje, se conviertan en una sensación de la noche a la mañana, como ya pasó con juegos como Super Meat Boy, Undertale, Inside y más recientemente, Among Us. Y este fenómeno se debe principalmente a la gente y el boca a boca, un efectivo recurso de propagación que existe desde siempre y es aún hoy la mayor forma de certificar cuando hay algo que satisface a la gente. A diferencia de reviews en grandes medios o cuanta plata le ponga al marketing una empresa, el boca a boca no falla, porque siempre representa la voluntad del pueblo, sin intermediarios, y este año, el beneficio le ha caído a Hades, un juego que no solo lo merece, sino que lo necesita. Y no por Supergiant Games, ellos están más que establecidos a esta altura, pero para la industria en general; este reconocimiento es una caricia en el alma para los fans de los proyectos independientes.

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En 2020, Hades arrasó con premios GOTY. Primera vez en la historia que un juego indie tiene tanta presencia.

En 2020, Hades arrasó con premios GOTY. Primera vez en la historia que un juego indie tiene tanta presencia.

Hoy a nadie se le ocurriría preguntarse algo así. Cualquier juego que aparezca en Steam, Epic o consolas merece ser un contendiente, si llama la atención de suficientes personas, no importa cuánta gente haya detrás o cuántos pixeles acumule en la pantalla. Esto nos habla de una industria que, por lo menos en este aspecto, ha alcanzado la madurez. Lamentablemente, todavía falta en muchos otros, y más apremiantes. Pero es una buena señal que ya no miremos únicamente a las grandes compañías, porque sabemos bien que estas no nos van a entregar cosas variadas y originales, porque simplemente nos les rinde. Para eso debemos ver a los desarrolladores independientes, y a su vez, cuando el poderoso dólar acompaña, ellos “inspiran” a las grandes empresas a tomar un poco más de riesgos, lo que al final del día nos beneficia a todos.

Y el alcance de la revolución independiente parece no tener límites, con un tardío pero más que merecida recompensa a una de nuestras propias luminarias, Daniel Benmergui, con un trato con Devolver Digital para lanzar Storyteller en PC. Hoy ya pueden probar la muy prometedora demo en Steam.

Storyteller - Reveal Trailer - Nintendo Switch

De esta forma se puede ver cómo la propagación del desarrollo independiente beneficia a todos en la industria y perdemos muy pocos. Es cierto, este nuevo mercado eliminó los juegos AA, pero si eran versiones más económicas de los AAA, hoy por hoy no nos sirve. Hoy necesitamos gente que se anime a hacer cosas diferentes, y para eso necesitan equipos más chicos y menos presupuesto, y eso es exactamente lo que permite el desarrollo independiente. Equipos talentosos y apasionados que lleven a cabo una visión única, que no hayamos visto nunca antes.

Hades es una obra maestra por mérito propio, sea independiente o no. Y no lo es por cómo se ve —aunque el arte de Jen Zee, como siempre, es hermoso—, por cómo se juega o por su fantástica historia e inolvidables personajes. Nada de eso lo hace una obra maestra. Lo que cierra el trato es la interacción entre todos estos elementos que hacen la experiencia final, como los mejores juegos de la historia antes que este, es el conjunto de elementos lo que lo hacen imperdible; el talento individual de un grupo de personas que se vuelca con amor sobre un proyecto y da algo inolvidable. Porque no importa cuantas veces terminemos Hades, no podemos olvidarlo.

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