Opinion

La Extinción de los Juegos B

¡Fuera con lo viejo y adentro con lo nuevo!

Estos días estuve jugando Mad Max, el ya casi olvidado juego de Avalanche Studios. Un desarrollador especialista en juegos B, como la serie Just Cause, la ya mencionada adaptación de Mad Max y más recientemente RAGE 2. Y como cualquier juego B, este título no vino sin sus detractores, pero dedicándole un buen rato, se puede ver que este estudio sabe perfectamente lo que hace, aunque sus juegos no sean del todo pulidos o del todo bien diseñados, porque después de todo, de eso se tratan los Juegos B.

Este término, tal vez no tan utilizado en este lado del mundo, escapa definición exacta, pero los reconocemos generalmente porque el presupuesto o equipo de desarrollo es bastante más acotado que los juegos más grandes, esos que hacen marchar el tren del hype. Digamos, si los Juegos AAA son los más grandes y reconocidos, entonces los B serían los Juegos AA, que terminan entregando un producto que tal vez no tiene los últimos gráficos o el mejor rendimiento, pero no por eso, son inferiores. Hay muchísimos Juegos B que más allá de sus problemas y contratiempos, terminan siendo mejores experiencias que muchos de los títulos AAA que llenan los blogs y videos de YouTube. Y es por esto que nos duele tanto en el corazón, que este estilo de juego esté en vías de extinción.

imagen.png
Mad Max tiene muchos problemas, pero ninguno de esos es no saber lo que quiere ser.

Mad Max tiene muchos problemas, pero ninguno de esos es no saber lo que quiere ser.

Los juegos B han sido esenciales para la industria, ocupando el segundo escalafón de la industria, pero no por eso con menos impacto. Han tenido un lugar de privilegio, porque sobresalen por ofrecer variedad en una industria donde los “juegos grandes” cada vez se parecen más. Y lo bueno, es que aunque asociamos este rótulo a juegos que le falta pulido, o tiene cara características que por lo general se consideran negativas, la lista que podemos hacer es impresionante: Desde Vampire the Masquerade: Bloodline, The Saboteur, Demon’s Souls a Psychonauts y Deadly Premonition, por mencionar algunos. Todos juegos muy diferentes, en estilo y calidad, pero que pueden convivir como Juegos B porque no contaron con el tiempo y presupuesto que títulos mainstream suelen tener.

Y esa variedad es la que les permitió hacerse un lugar en la industria, y también en el corazón de los gamers, al punto donde muchos tienen preferencia por estos sobre los otros, super inflados por la máquina marketinera. Por lo menos hasta hace unos años, lo que los Juegos B no tenían en “pulido” y gráficos lo tiene con exceso en personalidad,y amor por el medio y el arte de crear videojuegos. Porque también suele ser el caso, que estos juegos suelen tener un lead designer que tiene muy claro lo que quiere crear, y aunque el juego no termine siendo la mejor versión que podía ser, es esa pasión y dirección casi obsesiva que lo hace sobresalir entre el resto.

imagen.png
En 2005, un momento donde los FPS eran la moda, F.E.A.R. fue un juego B que se elevó sobre el resto.

En 2005, un momento donde los FPS eran la moda, F.E.A.R. fue un juego B que se elevó sobre el resto.

Uno de los últimos grandes Juegos B fue Shadow of Mordor. Desarrollado por Monolith Productions, un estudio famoso por crear juegos B como Condemned y F.E.A.R., y entregaron su Magnum Opus bajo las críticas de que copiaban mecánicas de Assassin’s Creed y Batman Arkham Asylum. Pero la realidad era que, más allá de los problemas y las mecánicas “prestadas”, la más relevante e impactante, era el Sistema Nemesis. Así, el juego al que ni Warner Bros. Interactive le tenía fé —al punto que lo titularon Middle-earth y no The Lord of the Rings— terminó siendo uno de los grandes títulos del año, y una muy exitosa franquicia que si no fuera por el tema de las patentes, sin dudas hubiera inspirado nuevos juegos.

Ese es el poder que tenían los Juegos B en 2014. Pero como los tiempos, los mercados cambian, y en una industria donde los costos para este tipo de desarrollo se va cada vez más por las nubes, los Juegos B son cada vez menos rentables. Mejor dicho, el “riesgo” de la apuesta que son estos juegos es cada vez menos convincente. Simplemente no vale la pena. Y esto se acopla a otra realidad de mercado: El lugar que ocupaban estos juegos más pequeños están siendo reemplazados por otro “tipo de juego”, que agregan muchísima más diversidad y experiencias nuevas, los juegos independientes.

Middle-earth: Shadow of Mordor - Launch Trailer

Durante la conversación colectiva del juego del año en 2014, se estaba empezando a hablar de una realidad cada vez más evidente: De la misma manera que los Juegos B no eran “menos juego” o peores, por no tener un estudio de más de cien personas, los juegos indies, con toda su desfachatez, también eran juegos que merecían ser considerados para el premio, y pelear cabeza a cabeza con cualquier otro juego que haya en la lista.

Pero, como dijimos, los Juegos B están en vías de extinción, y ni siquiera la sorprendente revitalización de THQ (otra empresa con el mismo nombre) parece poder detener la fuerza del cambio. Desde que empezó la generación HD, con la PlayStation 3 y Xbox 360, el costo de desarrollo de juegos 3D subió exponencialmente, por ende, los hace una apuesta cada vez más riesgosa, y menos suculenta.

Así, mientras le decimos adiós a un tipo de juegos que año a año parece desaparecer, el espacio que deja nos permite descubrir nuevas experiencias, creadas por muchas más personas que también tienen cosas para decir. Por eso si te deprime el hecho de que cada vez vemos menos Juegos B, alegrate que su muerte dio vida a miles de juegos pequeños que no paran de crecer.

Dejá tu comentario