Opinion

Entendiendo el éxito de los remakes en los videojuegos (y el truco detrás de su éxito)

Dimos tantas vueltas en la calesita que ahora los remakes son juegos nuevos

En los últimos años Hollywood perdió un poco el envión. En la última década hemos visto todo tipo de remakes de clásicos que los fans tienen en estima, que no hicieron otra cosa que fracasar. Y tiene sentido. La lógica es simple: Si no está roto no lo arregles. Entonces, ¿por qué en los videojuegos no se aplica esta máxima? ¿Por qué los remakes de clásicos de hace veinte años no solo son bien recibidos sino que los fans piden más? Lisa y llanamente, porque algo que bien podría no estar roto en 1998, definitivamente parece roto en 2020. Pero ojo, porque no todo es tan brillante como parece a primera vista.

Sea cual sea el medio, uno entiende por remake, una versión nueva de algo viejo. Es decir, un pedazo de medio que trae elementos de años pasados a la modernidad. En el cine suele ser un problema porque aunque es posible modernizar los efectos visuales, es prácticamente imposible recapturar la visión del director y la personalidad de los actores en aquel tiempo. Es decir, los momentos que nos trajeron tantas alegrías y hoy rememoramos con cariño, nunca van a volver. Pero en los videojuegos podemos recrearlos ¡aún mejor que antes!

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Las mejoras en este remake son tantas que es imposible listarlas.

Las mejoras en este remake son tantas que es imposible listarlas.

No hay mejor ejemplo que Resident Evil. Capcom en los últimos años ha estado relanzando diversas versiones de sus clásicos juegos, pero aunque Resident Evil 2 y 3 salieron muy cerca uno de otro, y se parecen un montón en cuanto a visión, pocos piensan en el “remake” del primer juego, que lanzaron en 2002. A diferencia de estos dos lanzamientos ultra producidos y muy populares, el remake del primero pasó sin pena ni gloria porque era mucho más fiel al juego original. Sí, tenían nuevas grabaciones de voz, gráficos muy mejorados y hasta un nuevo sistema de luz dinámico, pero el arte seguía siendo el mismo, los controles también, y el resto del juego era más o menos como lo recordábamos. Aquel remake no guardaba grande sorpresas.

¿Entonces cuál es el truco? A esta altura es más que evidente, Resident Evil 2 no es un remake. Es un juego completamente nuevo. Sí, toma elementos familiares de la serie, como el escenario del segundo juego y la base de las mecánicas del cuarto, pero hace falta jugar este último en tiempo reciente para darnos cuenta que el nuevo Resident Evil 2 es aún más superior que aquel otro clásico. ¿Por qué no sería un remake? Cambian demasiados elementos para decir que toma algo del juego anterior más que el escenario y los momentos más importantes, pero el resto son todas cosa que Capcom aprendió en los últimos años y eso explica también su éxito.

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El abismo de diferencia entre estas dos imágenes representan la evolución que hizo el medio en 21 años.

El abismo de diferencia entre estas dos imágenes representan la evolución que hizo el medio en 21 años.

Como es sabido, los remakes buscan apelar a la nostalgia de aquellos que vieron o jugaron el original, y también traer un medio del pasado a las nuevas generaciones. Pero algo como Resident Evil 2 Remake bien podría ser un juego nuevo. Sí, está Leon Kennedy, viejo y querido, gran parte de la comisaría de Raccoon City parece trasladada al presente de manera intacta, pero es todo un truco de perspectiva.

El Resident Evil 2 original fue producido en un total de doce meses con un presupuesto de 1 millón de dólares. Un signo de sus tiempos sin lugar a dudas. Y el remake no es diferente. Aunque no tenemos los números porque es algo que Capcom decidió mantener en secreto, fue un trabajo de un equipo de 400 personas durante casi cuatro años. Cien personas más que las que tomó desarrollar el más reciente God of War de PlayStation 4. Es decir que para Capcom nunca fue un simple remake tampoco, no de la manera que lo presentaron. Sabían que era una gran apuesta y que para ganar a lo grande, debían invertir a lo grande.

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Final Fantasy VII, otra de las remakes del momento.

Final Fantasy VII, otra de las remakes del momento.

Final Fantasy VII es otro gran ejemplo, pero es un esfuerzo mucho más sincero. El juego se nota completamente diferente, y hay que hacer un gran esfuerzo para encontrar las similitudes con el original. No solo reinterpretaron el combate, sino que agregaron contenido a la trama. Pero claro, como toda apuesta, tiene un riesgo, y muchos fans no quedaron satisfechos con estas adiciones. Pero ese es el riesgo que se corre cuando se intenta hacer algo nuevo y no un refrito de lo que ya conocemos, con un giro moderno.

En verdad los remakes modernos no son más que reimaginaciones sumamente caras. Nuevas vueltas de tuercas a viejas ideas, con una buena dosis de técnicas modernas, desde gráficas a mecánicas. Y la mejor parte para Capcom, es que aún haciéndolo mal, va a llamar la atención, va a vender copias y va a tener un impacto. Lo bueno para nosotros, es que Capcom no tomó a la ligera la oportunidad y fue a fondo. El resultado es una maravilla de juego. Resident Evil 2 es sin lugar a dudas el mejor Resident Evil de la historia, pero esto es un arma de doble filo. Si bien estamos felices de tener un Resident Evil clásico de esta calidad, también es cierto que está lucrando con ideas viejas y cosas que ya conocemos, y su éxito puede sentar un precedente que dentro de un par de años podemos estar lamentando.

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