Opinion

El resurgimiento de la industria nipona

All your video game are belong to us.

Hoy, para fortuna de todos, el panorama es muy diferente, pero durante el comienzo de la era HD, los estudios japoneses la tuvieron muy difícil. Por un lado, fue un tema tecnológico, no pudieron adaptar sus procesos de desarrollo al costo de generar los recursos de alta resolución que requerían las nuevas consolas como la PS3 y la Xbox 360. Pero mientras lidiaban con esa crisis, debían adaptarse al siempre cambiante mercado de los videojuegos, que mostraba un cada vez más preocupante declive en ventas locales, y por primera vez en su historia, dependían de las ventas producidas del otro lado del océano. El proceso fue arduo y casi los perdemos en el proceso, pero hoy tenemos una industria japonesa mucho más rica, experimentada y dispuesta a tomar riesgos.

A pesar de lo extravagante que nos parezca su cultura, Japón es sinónimo de muchas cosas: Respeto mutuo, avances tecnológicos, y por supuesto, videojuegos. Sin su creatividad y desenfrenada pasión por el medio no habríamos tenido Super Mario y la consola Famicom, que casi por sí solos, recuperaron a la industria de la crisis de 1983, generada por la abundancia de basura que se estaba permitiendo en el mercado occidental. Con esa fuerza, Nintendo escribió el libro de reglas y estándar de calidad que seguirían la mayoría de los estudios de todo el mundo, y nos llevarían a una verdadera era dorada de los videojuegos. Y mientras que Nintendo nunca perdió ese flujo, el resto haría lo mejor por seguir su ejemplo.

Resident Evil Village - 3rd Trailer

Esto convirtió a Japón en una potencia tecnológica y creativa en la industria, una fuente sin fin de inspiración y sorpresa para todos. Pero cuando los videojuegos empezaron a convertirse en la cultura dominante alrededor del mundo (ya lo era en Japón desde años antes), la generación de la PlayStation 3 los puso al borde del abismo, y si no fuera por consolas portátiles como DS/PSP y las 3DS/Vita, donde la utilización de recursos y presupuesto era menor, exigiendo más creatividad que tecnología, bien podría haber telegrafiado un desastre irremontable para la industria nipona.

Las razones del desastre son demasiado numerosas para entrar en detalle en cada una de ellas, pero sin dudas giraron alrededor del declive de los arcades y el alza de máquinas de azar Pachinko, el cambio de demanda en la industria hacia juegos más “realistas”, promovidos por el mercado occidental (que además requieren muchos más recursos para lograr gráficos fotorrealistas) y la falta de compromiso de las grandes compañías japonesas a la hora de tomar riesgos, principalmente porque, como mencionamos antes, siempre se encontraron en una posición de privilegio. Todo esto fue un cóctel que en medio de la generación de Xbox 360 y PlayStation 3 estalló, porque mientras que la consola de Microsoft favoreció una arquitectura similar a la de las PC, donde los desarrolladores estaban acostumbrados a desarrollar sus juegos, el procesador Cell de Sony se mostró mucho más caprichoso a la hora de desarrollar.

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Capcom no se rindió con el recibimiento tibio del RPG en 2012. Hoy su reedición, Dark Arisen es un juego de culto, el juego online exclusivo para Japón es cada día más fuerte, y hay grandes rumores de una secuela en camino.

Capcom no se rindió con el recibimiento tibio del RPG en 2012. Hoy su reedición, Dark Arisen es un juego de culto, el juego online exclusivo para Japón es cada día más fuerte, y hay grandes rumores de una secuela en camino.

Ejemplos del cambio de panorama durante esta generación fueron Capcom y Konami, dándole franquicias a desarrolladoras occidentales, como Devil May Cry y Silent Hill, lo que les hizo perder mucha credibilidad, porque dejó en evidencia que no entendían el problema. Hoy los resultados están a la vista, Capcom retomó su lugar correspondiente, pero del otro lado de la vereda, Konami decidió abandonar la industria por completo, dejando solo la franquicia PES a arreglárselas a solas y poniendo el resto de los recursos en máquinas Pachinko. Sega también aprovechó la volteada para hacerse más fuerte desde adentro, y hoy es una casa distribuidora sumamente interesante con estudios en su haber como Ryu Ga Gotoku Studio, Atlus, Amplitude, Sports Interactive y The Creative Assembly, entre otros.

El proceso fue dificultoso, y por momentos, aterrador, pero hoy que estamos del otro lado, vemos una industria fortalecida, mucho más madura e inteligente. Y esto se ve en la clase de juegos que lanzan año tras año; volvió a ser una fuerza de creatividad y adaptabilidad, y recuperó su lugar en la industria, local y occidental. ¿Los factores? De nuevo, muchos. Franquicias nuevas y relevantes como Dark Souls y NieR, el regreso de viejos nombres conocidos renovadas como Street Fighter y Resident Evil, la adaptación de occidente al estilo japonés con series ahora exitosas como Persona, Monster Hunter y Yakuza, y por supuesto, la constante fuerza infatigable de la industria, Nintendo.

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Final Fantasy XV tuvo casi diez años de desarrollo, estuvo al borde de la cancelación en varias ocasiones, y cuando salió trajo una de las franquicias más antiguas de vuelta a la vida.

Final Fantasy XV tuvo casi diez años de desarrollo, estuvo al borde de la cancelación en varias ocasiones, y cuando salió trajo una de las franquicias más antiguas de vuelta a la vida.

El año 2016 marcó un punto de quiebre para el mercado, juegos como Final Fantasy XV, y The Last Guardian pronosticaban el regreso a la forma que todos conocemos, confirmada por juegos como Breath of the Wild, Nioh y Resident Evil VII un año después. Capcom, uno de las empresas que más sufrió la crisis preponderó este gran crecimiento, con las excelentes remakes de Resident Evil, apuestas inesperadas como la reedición de Dragon’s Dogma y su versión online, el regreso de franquicias queridas como Devil May Cry 5 y éxitos internacionales como Monster Hunter World.

Será que, como sudacas, estamos demasiado curtidos por el mundo occidental, pero es innegable que los videojuegos japoneses, y la cultura nipona en general, tienen peculiaridades que nos atrapan y no nos sueltan, porque durante esa crisis, se sintió la ausencia de buenos juegos japoneses. Y el hecho de que hayan vuelto, y en tal forma, es muy refrescante y esperanzador para el futuro, porque no solo nosotros los disfrutamos, sino que la industria entera puede volver a aprender de estos extraños y maravillosos juegos, que nos recuerdan que adentro de la caja es cómodo y seguro, pero es fuera de ella, donde está el verdadero tesoro por descubrir.

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