Opinion

Del Nintendon't al 'Tribalismo Consolero'

En treinta años pasamos de tirarnos tomates de una vereda a otra, a 'no importa qué consola compres, somos todos gamers'. Señales de una industria lista para madurar.

Ay, estos jóvenes con sus PeEses y Equis Boxes, y sus Winter Sales y CyberMondays... ¡En mis días, nos turnábamos con la batata computacional familiar de software fraudulento o había que irse al rincón con el Game & Watch del abuelo!

Ahora vengan, pequeños buñuelos. Acérquense al fuego que les voy a contar una historia del gaming, de una época lejana, donde todo era más lento y misterioso: Los años noventa.

Estamos hablando de tiempos antiquísimos, no porque 30 años sea mucho, sino porque en esta era moderna, el tiempo parece pasar más rápido, todo es más efímero. Hace 30 años, el hype se llamaba expectativa, y solía venir en olas manejables durante la semana previa a un partido importante de tu equipo de fútbol, o el deporte que te guste. En esos tiempos la información era mucho menos volátil y se movía más lento, la buscábamos en todos los resquicios posibles; nos morfábamos revistas de gaming como si fueran papitas fritas de tubo. Pero la información nunca llegaba a ser demasiado precisa para poder estar seguro de lo que uno hacía. ¿Este juego será bueno? El redactor en quien confío habla bien, y el puntaje es bueno… pero al final, siempre cometíamos el error garrafal de guiarnos por la tapa o las imágenes, a la hora de jugar algo.

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En los 90, las revistas de videojuegos eran equivalentes a libros sagrados que contenían los secretos más codiciados.

En los 90, las revistas de videojuegos eran equivalentes a libros sagrados que contenían los secretos más codiciados.

En aquellos momentos había menor sensibilidad hacia ciertos temas, pero lo que estaba bien vivo, aún sin tantos foros, era el sentimiento de derecho sobre el medio. Como que el gamer, tanto ayer como hoy, ama tan pasionalmente el medio, que siente tener un derecho sobre el resto de las personas. ¡Incluso, a veces, sobre los mismos que los producen! Y esto irrevocablemente siempre llevó a discusiones sin sentido, sobre qué placa de video o procesador es mejor que cual, o PC mejor que consolas… sin poder entender el concepto más esencial de que para gustos hay todo tipo de gente, y también, que para que algo sea bueno, y sobre todo, se mantenga bueno, debe tener competencia.

Fue en una de esas mismas revistas que investigábamos como arqueólogos de escritorio, que SEGA famosamente se rió de lo ‘anticuado’ o ‘para chicos’ que era su máxima competencia, con el famoso anuncio “Genesis Does What Nintendon’t” (Genesis hace lo que Nintendo no). Y a pesar de lo soso que parezca hoy una afrenta tal, en su momento era lo mismo que declarar la guerra. Podríamos decir que aquel fue el primer momento de ‘Tribalismo Consolero’.

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Pasaron 30 años, pero algunas cosas no cambiaron.

Pasaron 30 años, pero algunas cosas no cambiaron.

Un concepto acuñado hace muy pocos días por el Jefe de Xbox, Phil Spencer. Pero esta vieja prueba solo deja en evidencia algo muy claro: Este ‘tribalismo consolero’ fue siempre una herramienta de los mismo fabricantes de consolas para hacer a sus fans más agudos y acérrimos. ¡Y vaya si funcionó! La Guerra de Consolas fue tan solo una extensión de este proceso, pero resulta ser que hoy ya no rinde. Hay contrincantes más peligrosos en el horizonte.

Y sí, el panorama es ya muy diferente. Para empezar, somos grandes… pero también Internet cambió la ecuación por completo. Nos puso frente a un espejo imposible de ignorar que refleja nuestra propia inmadurez. De algún modo, todavía seguimos mirando a la industria y sus jugadores con la inmadurez de “Genesis Does What Nintendon’t”, de buscar el error del contrario, de por qué el otro es peor, siempre ignorando nuestras propias falencias.

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Las consolas son más poderosas y impresionantes que nunca, pero

Las consolas son más poderosas y impresionantes que nunca, pero "venderlo" como la Guerra de las Consolas, simplemente ya no vende.

Cuando Spencer dice que el “Tribalismo Consolero” es una de las peores cosas de nuestra industria, está siendo honesto y tiene razón. Pero también hay una verdad oculta bajo sus palabras. Cuando dice “Nuestra mayor competencia es la apatía sobre los productos, servicios y juegos que construimos”, busca sacar el foco en las consolas y se refiere al entretenimiento en general, lo que habla a las claras de cuánto se han diversificado las propias consolas hoy en día, pero lo que calla, es que el tiempo de las consolas parecen estar llegando a su fin.

Estas consolas, que son tan poderosas y competitivas como siempre, están sudando la gota gorda por un enemigo que pensaban haber destruido años atrás. Mientras ellos fomentaban la “Guerra de las Consolas” y engrandecían sus diferencias, la PC en el mismo tiempo hizo todo lo contrario. Se unificó de tal forma que ahora es una fuerza incontenible para la industria, Gabe Newell mediante.

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El panorama actual de la industria... ¿cuántos quedarán de pie de acá a treinta años?

El panorama actual de la industria... ¿cuántos quedarán de pie de acá a treinta años?

Su reinado de los últimos años se ve gravemente amenazado con la segunda venida del gaming en PC. Una plataforma que año tras año se vuelve mucho más accesible e incluye un montón de bondades, desde mayor potencia y rendimiento, a más modularidad y ni hablar de los bajísimos precios que se manejan en plataformas como Steam, Epic y GoG. Los gigantes de las consolas, a excepción de Nintendo, bien pueden verse amenazados por este panorama, y lo que significa para el futuro. Visto de esta perspectiva, la diversificación de cada consola no fue una evolución natural, sino una estrategia de supervivencia.

Aún así, Spencer dio en el clavo, porque hoy día la toxicidad de la comunidad es tan alta, que peligra en convertir en pantano hasta el valle más hermoso. Lanzamientos como The Last of Us II muestran la dualidad y doble moral de nuestra “moderna” industria. Mientras juegos como GTA V, que tiene como protagonistas a criminales de toda índole, incluyendo psicópatas, y lo tomamos para la chacota, como algo normal, pero una mujer contorneada saca su lado brutal en busca de venganza y estallan las redes, ¡qué alguien vaya a buscar a George Broussard para que ponga las cosas en orden! … Somos tan predecibles.

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