Opinion

¡Ayuda! Este juego es horrible, y me encanta

Hola. Mi nombre es Tomás y The Sinking City infectó mi mente.

Tengo un problema. Un problema que muchas veces me hace sentir solo, y solamente a veces, un poco desquiciado. Creo que hizo nido en mi mente hace ya mucho tiempo, y vive ahí, masticando materia gris como un parásito. Y para peor de males, creo que no soy el único. Es algo compartido en la comunidad gamer, aunque muchos lo nieguen o teman admitirlo. Tal vez ustedes me entiendan, me puedan aconsejar... porque este problema… este juego… estuvo consumiendo, tanto mi tiempo como mi mente.

¡Hay juegos pésimos que me encantan! Estoy seguro que a ustedes también les pasa. En cualquier medio, todos tenemos algún placer culposo, que no nos animamos a admitir en grupo que nos gusta, o desactivamos las notificaciones cuando lo estamos jugando, para que no le figure a nuestros amigos. Si ustedes son gamers de ley, de esos que juegan lo que les gusta, lo que les emociona, lo que les intriga, en vez de lo que está hablando Twitter o los que están en el Top de transmisiones de Twitch… entonces saben exactamente de lo que les hablo.

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Las primeras horas te las vas a pasar preguntándote cómo permitieron que el juego salga en este estado.

Las primeras horas te las vas a pasar preguntándote cómo permitieron que el juego salga en este estado.

El título en cuestión es The Sinking City. Un engendro de Frogwares, los simpáticos ucranianos responsables de todos esos juegos de Sherlock Holmes que nunca jugué, a pesar de que me encantan las historias de Arthur Conan Doyle, el personaje y las aventuras de misterio. ¡Pero así es la vida! Los conocí recién con The Sinking City, y está claro que el estudio tiene muchísimos problemas, pero también muchas fortalezas, y entre ellas, defienden elementos que, a gusto personal, quisiera que fueran más prevalentes en el gaming de hoy. Menos sostenernos la mano y más dejarnos libres en el mundo a resolver los problemas. Pero en The Sinking City tal vez se les fue un poco la mano.

Ahora bien, este puede ser un problema salvable o un caso perdido. En este caso, creo que es salvable, porque no dije que no puedo parar de jugar Too Human desde agosto del 2008. O que voy por Shenmue 2 y… bueno, con Shenmue mejor no me meto. Lo que digo es que, ponerle casi cincuenta horas a una experiencia pésima es defendible o no, dependiendo de las razones de esa inversión. Y en mi caso, las razones que lo sigo jugando y lo defiendo, son —en gran medida— las razones por las que es diferente al resto... The Sinking City hace un puñado de cosas que pocos juegos hacen, y aún cuando no funcionan del todo bien, resulta una experiencia diferente, y agradable, aunque duela jugarlo a veces.

The Sinking City | Detective Gameplay Trailer

Se trata de una aventura de detective en un mundo abierto, inspirado en los escritos de H.P. Lovecraft, donde los devs esperan que hagas aunque sea un mínimo de trabajo detectivesco. Y soy el primero en admitirlo, estos puzzles son bastante fáciles, pero no lo hace menos efectivo, aún cuando para las 30 horas, realizamos las mismas acciones una decena de veces. Lo que hace que funcione, es que el loop es cautivante y gratificante. El juego nunca nos dice a dónde ir, pero nos da pistas de calles y personas, lo que nos permite buscar en el mapa de la tenebrosa Oakmont —sí, calle por calle— o buscar noticias sobre desaparecidos en los archivos del diario del pueblo, entre tareas clásicas del género. Es un loop repetitivo, pero efectivo.

Y aunque no va a ganar ningún Premio D.I.C.E. por mejor narrativa, los diálogos y la historia son lo suficientemente retorcidos como para pertenecer al oscuro panteón de H.P. Lovecraft, y la mayoría de los personajes —aunque dejan mucho que desear en modelos y animaciones— son misteriosos, y andan siempre por la línea gris de la moralidad.

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¡No dejes que tu pésimo gusto te consuma! Hacete cargo, descubrí por qué te gusta y sé feliz.

¡No dejes que tu pésimo gusto te consuma! Hacete cargo, descubrí por qué te gusta y sé feliz.

Es una pena que, a muchas buenas ideas de dudosa ejecución, se le contrapone un combate abismal, simplemente terrible; una implementación absurda del sistema de scavenge y crafteo y una desastrosa curva de aprendizaje. Durante la primeras horas es intrigante y frustrante en partes iguales, si no fuera porque la premisa es interesante y, aunque con muchos problemas, la atmósfera es embriagante, lo hubiera dejado de movida. Pero algo me seguía llamando a jugar.

La cima de esta demencia fue cuando The Sinking City, así repleto de bugs y sin pretensiones, logró en que tenga una experiencia como ningún otro videojuego. Por lo menos, de este modo. Es normal en que en mi primera pasada por una historia, por más mínimas que sean el impacto de las decisiones en la historia, mi reacción natural sea estar alineado lo más cercano a la ruta del paragón. Se podría decir que suelo jugar en rol de bienhechor. Y esto lo podemos “elegir” porque más allá de cuán difícil o aterrador sea un juego, los devs entienden de dejarnos lugar para tomar estas decisiones, más que dejarnos que seamos víctimas de ellas. Así fin y al cabo quieren que la pasemos bien.

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Vampyr, de Dontnod, es otro juego que calificaría como

Vampyr, de Dontnod, es otro juego que calificaría como "Malo pero Bueno" por hacer las cosas de forma diferente.

The Sinking City, en cambio, te lanza de tal modo a los eventos que, hasta en mi partida, mi personaje terminó siendo el más despiadado y retorcido de todos… ¡y no es algo que elegí! Así se dieron las cosas. Tomé las decisiones que me parecían correctas, estas se contraponen con las de otra gente tan inocente en este lío como yo, y en muchos casos, el gatillo más rápido resolvió la situación. Es normal que en cualquier juego con decisiones, estas sean actos calculados, pero en un título con la incipiente influencia de los mitos Cthulhu, fue verdaderamente especial y efectivo, llegar a los tropezones a ese final.

Sea que estas decisiones fueron hechas conscientemente o como el resultado de un montón de buenas y malas ideas amalgamadas en la forma de una mecánica, hay juegos que merecen su lugar, sin importar que hayan sido aprobados o no por la gran métrica de los sitios de review, o por las expectativas de ventas de peces sumamente gordos que nada saben de juegos. Estos juegos que deciden hacer de su experiencia algo diferente, lo logren o no, merecen ser celebrados. Así que ya sabes, la próxima vez que te de vergüenza mostrar tu juego poco ortodoxo, hacelo con orgullo, tal vez seas el único que lo defienda.

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