Análisis

ANÁLISIS | Assemble With Care nos hace reparar objetos y vidas

De los creadores de Monument Valley llega a PC una breve historia que ya había gustado en dispositivos móviles. Reparar objetos puede ser muy relajante, pero quizá haya más en esta aventura casual

El mercado de los juegos para dispositivos móviles está viviendo un importante resurgimiento. A pesar de que el catálogo en general se encuentra saturado de infinidad de títulos Free-To-Play que se copian unos a otros para ver cuál consigue captar nuestra atención primero, otros desarrolladores apuntan a juegos completos y pagos que nos brindan una experiencia memorable; y quién mejor que UsTwo, los responsables del magnífico Monument Valley, para regresar al ruedo con el encantador Assemble With Care.

El juego fue lanzado en Apple Arcade en Octubre de 2019, pero, al igual que otros títulos originalmente concebidos para dispositivos móviles, nos agracia ahora con su presencia en PC desde el pasado 26 de Marzo. Es una situación que ya hemos visto repetidas con otros clásicos de móviles, como la divertida aventura interactiva Meanwhile, la enternecedora Florence y hasta el acelerado Exit the Gungeon.

Assemble With Care es mitad puzzle y mitad narración casi-casi en forma de cuento. Esta es la historia de María, una joven trotamundos que arriba al tranquilo pueblo de Bellariva, donde sus conocimientos generales de reparación le ayudarán a encontrar trabajitos aquí y allá para ganarse el pan. Lo que en realidad terminará obteniendo serán asientos de primera fila en los dramas de dos familias, que a su vez le harán reflexionar en su propia relación con sus padres. Son historias sencillas, pero la narración—con voces para cada personaje—nos hace querer a los protagonistas y ver llegar sus cuestiones individuales a buen puerto.

Técnicas de antaño

Parte del encanto de este juego reside en su agradable apartado visual. Las narraciones transcurren en pantallas estáticas dominadas por los textos de cada escena y acompañadas por coloridas ilustraciones de escenarios y personajes. De aquí viene ese elemento “casi-casi en forma de cuento”, que tranquilamente podría imprimirse y publicarse para llevar a todas partes. Pero luego están los segmentos de puzzle en los que debemos reparar artefactos de toda índole, aquí representados por modelos 3D con bordes suaves y efectos de cellshading que los hacen ver muy bien.

Son estas secuencias de puzzle las que nos llevan a la mecánica central del juego, que consiste en darnos un objeto a reparar y algunas herramientas, las que usaremos para quitar tornillos, pegar piezas y conectar cables. El resto consiste en observar el objeto de cada nivel desde todos los ángulos y descubrir cómo desensamblarlo, realizar las reparaciones necesarias y volver a colocar todas las piezas en su lugar. No hay tiempo límite para resolver estos desafíos ni posibilidad de Game Over; Assemble With Care es una experiencia zen de principio a fin, y su único verdadero pecado es ser tan pero tan cortito.

Podremos pasar el juego completo en aproximadamente hora y media, cuya historia se compone de 13 niveles—aunque técnicamente el primero y el último son demasiado elementales como para considerarlos niveles reales, así que mejor digamos que son 13 capítulos de una historia que realmente nos deja con ganas de más. El paso de María por Bellariva nos lleva a conocer personajes queribles cuyos conflictos se resuelven quizá demasiado pronto, aunque la resolución de cada capítulo reside en la habilidad de María no sólo de reparar el objeto solicitado, sino de obtener una historia, una conexión emocional entre el objeto en cuestión y el o los personajes al que pertenece.

Un reloj puede guardar recuerdos para otros

Porque es aquí que Assemble With Care justifica su título. “Ensamblar Con Cuidado”, que también puede traducirse como “Ensamblar Con Cariño”. Los objetos que María debe reparar representan un estado emocional en los personajes a los que se los enlaza; una demostración de la fragilidad de las relaciones, los recuerdos de antaño y quizá las esperanzas del futuro. Hay una sensación de catarsis en desmenuzar estos aparatos, encontrar sus fallas y repararlos para luego volver a poner todo en su lugar; como si además de reparar simples objetos estuviéramos sanando lazos familiares; a veces dándonos a entender que la solución a muchos problemas está en tomarnos un momento para entender todas las piezas y encontrar aquello que está fallando.

Es por eso mismo que la severa brevedad de su narrativa es el mayor punto negativo. Con mucho gusto hubiera jugado más de tres veces el contenido actual del juego, quizá dando a su historia más tiempo para explorar las relaciones entre sus protagonistas de forma más gradual. No estoy diciendo que el juego no termina en una nota muy satisfactoria, sino que tranquilamente podría haberse expandido más, porque al final nos deja con ganas de conocer en mayor profundidad a estos personajes y sus vidas, sus pasados, sus anhelos y sus esperanzas.

Conectando cables

O quizá—y tal vez le estoy dando demasiado crédito al juego, pero siento que se aplica bastante—Assemble With Care dura lo que dura para darnos a entender que las cosas tienen un tiempo muy limitado… especialmente las cosas buenas; y por eso debemos aprender a apreciar cada uno de esos buenos y breves momentos. De una forma u otra, entré al juego esperando sólo un decente juego de puzzle casual, y terminé diciéndole Adiós al pueblo de Bellariva con una genuina sonrisa en los labios y la sensación; pequeña pero reconfortante; de que acababa de pasar por una experiencia casi mágica. Y sólo me llevó hora y media.

ASSEMBLE WITH CARE

26/03/2020 (PC, iOS)
9.0

Disfruté muchísimo tanto de la narrativa como de la mecánica de juego central de Assemble With Care, jugando el juego en PC. Pese a su breve duración, el juego consigue un correcto balance entre una historia simple pero agradable y una jugabilidad de ingenio zen, mezclando ambos elementos para darle contexto a los objetos que nos dan a reparar en relación a las personas que nos hacen los encargos. Me hubiera gustado muchísimo si el juego durase mucho más, pero como bien dicen por ahí: “si bueno y breve, dos veces bueno”; y también “si no está roto, no lo arregles.”

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