Análisis

Análisis | Arise: A Simple Story es un indie conmovedor

Cortito y al pie este indie, tal y como su nombre lo indica, cuenta una historia simple pero efectiva

Una de las cosas que marcó esta década que se nos va fue el auge de la escena indie. Incontables estudios tuvieron la posibilidad de lanzar su primer juego, algunos de ellos contando historias o transmitiendo experiencias que en los juegos más grandes no se suelen ver. Este es el caso de Arise: A Simple Story, el primer juego del estudio español Piccolo. Tal y como su nombre lo indica, Arise no es un juego demasiado complejo pero sí tiene un corazón enorme.

Arise: A Simple Story cuenta una historia sobre la vida y la muerte sin utilizar ni una sola palabra. Al comienzo del juego se nos muestra una escena de lo que parece ser una tribu realizando un ritual similar a un funeral vikingo en tierra, donde creman el cuerpo de un hombre mayor. Este hombre es nuestro protagonista, quien inmediatamente después comienza un viaje después de la muerte en el que, básicamente, recuerda los momentos más importantes de su vida.

Al ser algo tan personal, hablar en específico sobre los que muestra Arise de la vida de nuestro protagonista sería en parte arruinar la experiencia. Sí se puede decir que nuestro personaje no tuvo exactamente una vida fácil. Puede que esta idea de “protagonista revive sus momentos buenos y malos después de la muerte” no sea exactamente original, pero las decisiones artísticas de Arise lo destacan del resto de otras historias que buscan encarar este tipo de viajes introspectivos.

Cuando sí falla un poco Arise es cuando le toca ser un videojuego. La estructura del juego está dividida en niveles, donde cada uno representa un momento de la vida de nuestro protagonista. A pesar de ser un juego en tercera persona, el stick derecho del control no gobierna la cámara, sino que podemos avanzar o retroceder el flujo temporal del nivel. Por ejemplo, en un nivel donde hay un bloque de hielo obstruyendo el camino, podemos avanzar hasta que se derrita, y si nos paramos encima y retrocedemos podríamos usar el bloque reformado como plataforma.

Como experiencia audiovisual, Arise por momentos te puede dejar casi sin aliento.

En papel, esta mecánica es interesante, especialmente en un juego que trata sobre revivir momentos pasados. Al ser un juego de puzzles en apariencia muy simple, sin embargo, Arise sufre el mismo problema que otros juegos de su estilo: la solución es única, y si no se te ocurre la única manera de resolver el puzzle que el desarrollador busca que implementes, te podés pasar un rato atascado. Cada nivel tiene estilos de puzzles ligeramente diferentes, ya sea regulando la altura de la nieve, o utilizando los relámpagos de una tormenta como fuente de luz para eliminar sombras que nos pueden hacer perder.

Ese último ejemplo demuestra otro de los problemas de Arise a la hora de ser un videojuego en sí. A medida que uno va avanzando en los niveles, más y más cosas pueden hacer que nuestro personaje “muera” (sí, ya estamos muertos, pero es un pequeño detalle) y tengamos que reintentar el puzzle hasta encontrar la solución. El sistema de checkpoint es muy generoso y el juego es casi inmediato a la hora de hacernos reintentar, pero eso quizás demuestra todavía más que este tipo de mecánicas no son realmente necesarias para la historia que Arise busca contar.

Algunos puzzles son mejores que otros, y los controles a veces no ayudan demasiado para lo que pide el juego.

Y es que el gran atractivo de Arise es eso: su historia. Cada nivel no solamente representa un momento de la vida de nuestro personaje en materia narrativa, sino también en cuanto a temática y estética. El nivel en el que el protagonista recuerda la vez que se tuvo que alejar de su amada tiene puzzles en los que el terreno en sí se quiebra y se separa. El nivel que representa el momento en el que encontró el amor está lleno de flores y colores suaves. Sumado al estilo artístico minimalista en cuanto al diseño de personajes y al suave pero efectivo soundtrack, Arise es una muy buena experiencia artística.

Como videojuego, Arise: A Simple Story no es la gran cosa. Por momentos hasta puede sentirse frustrante por tener controles un tanto duros para lo que exige el juego y por sus soluciones que al no ser tan claras le restan a la experiencia que busca transmitir. Pero cuando la experiencia funciona, el juego es un muy buen debut para este pequeño estudio. Arise no va a ser un juego que cambie la escena indie ni nada por el estilo, pero en lo que respecta a indies que buscan contar historias personales y emotivas, cumple con su objetivo. Si el hecho de jugarlo fuese más llevadero, Arise: A Simple Story podría ser más que un simple indie.

ARISE: A SIMPLE STORY

3/12/2019 (PC, PS4, XBOX ONE)
7.5

Terminar Arise: A Simple Story me llevó alrededor de tres horas. Jugué en Playstation 4 Pro y no tuve ni un solo problema técnico de ningún tipo. En ese sentido, Arise es prácticamente impecable, aunque no tengo idea si el rendimiento será el mismo en una PS4 base. El juego fue provisto por el desarrollador.

Dejá tu comentario