Opinion

Single Player | Epic, Apple y Google: la guerra santa digital

La industria se estremece con la batalla entre Epic, Apple y Google y aunque las intenciones detrás de la contienda parezcan buenas, hay que tener precaución.

La semana pasada, Epic culminó un plan que venía orquestando hace rato: romper lazos con Apple y Google al romper una de las cláusulas de permanencia tanto en Google Play como en App Store. Esta cláusula estipula básicamente la gran fuente de ingreso de ambas compañías a través de sus tiendas digitales, mediante comisiones en todas las transacciones que se desarrollan dentro de las aplicaciones que se ofrecen allí: se llevan el 30% de las compras y el 15% de los servicios de suscripción.

Epic, al ofrecer un sistema de pago directo que va por fuera de lo que Apple y Google pueden monitorear, se expuso inmediatamente a la sanción que terminó ocurriendo: el juego más popular del mundo dejó de ofrecerse en ambas tiendas digitales. Los más lastimados en este asunto son los usuarios de Apple, desde luego, ya que no podrán instalar una app paralela con la que Epic sigue manteniendo actualizado Fortnite en Android, debido a la naturaleza cerrada del sistema operativo iOS.

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Fortnite presentó esta opción con el update de la discordia.

Fortnite presentó esta opción con el update de la discordia.

Lo cierto es que esto recién empieza. Ante la eliminación de Fortnite en ambas plataformas, Epic respondió al instante con una demanda hacia cada gigante tecnológico que se apuntala de alguna manera en la ley antimonopolios de los Estados Unidos, acusándolos de utilizar prácticas poco competitivas que perjudican a pequeños y grandes desarrolladores como también al público. Es claro que el objetivo principal, sin embargo, es Apple. Basta con ver la “declaración de guerra” en redes sociales, donde realizan una parodia al mítico corto publicitario de Apple, “1984”. ¿Por qué eligen este objetivo principal?

Apple tiene un larguísimo historial de acciones e intervenciones que la dejan muy mal parada. No empezó con Fortnite, sino que se remonta muchísimo tiempo atrás. Básicamente, hoy no es posible comprar un libro desde la app de Kindle en iOS debido a que Apple demandaba el 30% de comisión por venta, de la misma manera que servicios de streaming como Netflix o Prime Video sólo te permiten conectarte con tu cuenta para ver contenidos pero no para contratar un abono; de hecho se sugiere tácitamente usar la web y regresar a la app, ya que ni siquiera la propia Apple ofrece orientación al respecto. Recientemente, Apple se mostró interesada en llevarse un 30% de las operaciones de Airbnb y servicios afines, incluyendo todo aquel que dicte cursos utilizando herramientas creadas por la compañía de la manzana mordida.

Con los juegos, Apple es todavía mucho peor. Entre los casos de censura -producto de un sistema de revisión arcaico-, el pésimo desempeño de Apple Arcade y la completa prohibición de servicios como Google Stadia o xCloud de Microsoft demuestra lo poco que entiende de esto y lo lejos que está de ver a los juegos como artefactos culturales. De hecho, según propias declaraciones de voceros de la compañía, hay una diferencia clara entre lo que son música y películas -que no necesitan revisión- y los juegos que, teóricamente, Apple debería revisar.

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Tim Cook (CEO de Apple) declarando en la investigación antimonopolio en Estados Unidos. En Europa se está iniciando una acción similar.

Tim Cook (CEO de Apple) declarando en la investigación antimonopolio en Estados Unidos. En Europa se está iniciando una acción similar.

Más allá de lo que el gigante de Cupertino pueda argumentar, ninguna de sus prácticas resultan del todo transparentes y mucho menos amigables para el consumidor. De hecho, en este sentido, es una de las empresas más comprometidas: no por nada es una de las cuatro compañías (junto con Amazon, Facebook y Google) citadas a declarar en las indagatorias celebradas por el congreso norteamericano a fines del mes pasado por cuestiones referidas al monopolio y prácticas poco competitivas. En este sentido, y considerando que en Estados Unidos es un año electoral, el timing de Epic para iniciar esta contienda no podría haber sido mejor. Más allá de las intenciones de la compañía, está claro que el ecosistema de los teléfonos y los vetustos modelos de negocios con los que se siguen manejando debería cambiar.

Dicho esto, es muy fácil tildar inmediatamente como “Villanos” a Apple y compañía; Epic lo sabe y por eso ha convocado a gamers de todo el mundo a utilizar el hashtag #FreeFortnite como grito de batalla en cuanta red social se pueda -una movida un tanto polémica: todos sabemos lo mal que puede salir el asunto cuando se congregan gamers enojados. Pese a esto, sería bueno considerar que no es un buen momento para tomar partido, y probablemente nunca lo sea. Epic argumenta que no quiere compensación económica ni trato preferencial, sino un sistema más justo y equitativo en el que se beneficien todos los desarrolladores.

Pero atención, que no se trata de una ONG ni mucho menos: Epic es una empresa que amasa billones de dólares, muchos de los cuales provienen de su gallina de huevos de oro, justamente Fortnite. A través de este suceso es que la compañía ha ido forzando distintas situaciones a lo largo de los últimos años: desde el “accidental” episodio del crossplay entre plataformas o la controversia de utilizar coreografías dentro de sus celebraciones de baile. Fortnite es mucho más que un juego y ellos lo saben: incluso lo están utilizando como plataforma publicitaria para música, películas y más. Con todo ese dinero es que han construido Epic Store, la tienda que ofrece mejores dividendos para los desarrolladores y regala juegos que de tan buenos que son en su mayoría, hacen que tanta generosidad se sienta cuanto menos, extraña.

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En la parodia elaborada por Epic en Fortnite, Apple es el nuevo opresor.

En la parodia elaborada por Epic en Fortnite, Apple es el nuevo opresor.

Aunque a simple vista, todas estas acciones se vean como algo positivo, es importante recordar que todo responde a una estrategia para establecer una marca y hacerla popular: no hay beneficencia. Es evidente que la única empresa con el músculo, recursos y aparato legal para librar esta batalla contra Apple y Google es Epic, y si se salen con la suya van a cambiar una enorme porción del mercado en una acción sin precedentes. Pero si esto ocurre, también será un rasgo más en el identikit de una compañía que no duda en aplicar prácticas bastante extremas para cumplir sus objetivos, y eso rara vez puede ser bueno. Hoy están “de nuestro lado”, pero cuando estén en la cúspide, ¿quién vigilará a los vigilantes?

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