Análisis

ANÁLISIS | Anno 1800

Viajamos a la era de la Revolución Industrial para asentarnos y construir nuestro imperio. Pasá y descubrí lo que Anno 1800 tiene para ofrecer

La serie de juegos de construcción de ciudades Anno viene ofreciendo, desde 1998, una de las más satisfactorias experiencias del género, que son usualmente dejadas un poquito de lado en favor de otros títulos de más renombre. Esto no le ha impedido a la franquicia crecer, evolucionar y expanderse a lo largo de siete juegos principales y un puñado de spinoffs con mayor o menor éxito. Su más reciente entrega, Anno 1800, ya está entre nosotros para satisfacer los deseos de sus fanáticos.

Anno 1800 transcurre en plena Revolución Industrial, y enfoca su jugabilidad en la administración de diversas clases sociales para mantener a nuestra ciudad en funcionamiento. Las diferentes industrias y negocios requieren de gente especializada para efectuar las respectivas labores: Granjeros para sembrar campos y criar animales, Trabajadores para operar las máquinas de las nuevas fábricas, y Artesanos para crear toda clase de comodidades y lujos. Estos individuos necesitan un lugar donde vivir, y de las simples casas de granjeros pasaremos a mejores viviendas para trabajadores y hermosas residencias para artesanos.

El detalle aquí es que estamos hablando de un mismo edificio que debe ser renovado para ofrecer techo a la siguiente clase social, de manera que cuando le abrimos la puerta a los trabajadores, también se la estamos cerrando a los granjeros que ya vivían en ella. Esto nos da una de las cualidades más interesantes de Anno 1800: el desafío de balancear la cantidad de población en base a las necesidades de nuestra industria. Más aún, cada clase social requiere de ciertos servicios y comodidades para sentirse a gusto en nuestra ciudad; de lo contrario, la población irá abandonando nuestras calles.

Nuestro pueblito empieza bastante humilde

El conflicto aquí es que muchas de sus necesidades requieren de mayor industrialización y cadenas de producción, lo que a su vez generará efectos negativos, como la polución. Mantener al pueblo feliz es un trabajo exponencialmente más difícil, con el juego añadiendo más y más variables que afectan al conjunto urbano: la falta de comodidades, la situación diplomática con otras ciudades, el nivel de belleza de nuestro proyecto arquitectónico, el impacto de las noticias en el periódico y más. La gente infeliz puede llegar a causar disturbios, y si bien tener un cuartel de policía cerca impedirá que la cosa pase a mayores, las crónicas del evento mancharán la opinión de los ciudadanos. Mantener el equilibrio moral es tanto o más difícil que administrar los recursos y materia prima a nuestro control.

La sangre de la ciudad corre por sus calles. Todos los edificios deben estar conectados a una ruta; las fábricas y campos deben tener un depósito cerca; las viviendas deben contar con acceso al mercado, la taberna y otros edificios que aludan a las necesidades del pueblo. Construir la ciudad “a ojo” no es tan sencillo, pero por fortuna contamos con el Modo de Planificación, o “Blueprint”, que nos permite planificar la ubicación de estructuras en todo el mapa. Esto es ideal para visualizar los bloques urbanos e ir trazando calles de antemano, pudiendo hacer un par de clicks en los edificios Planificados para invertir nuestros materiales y hacerlos realidad. Si intentamos construir y no tenemos los materiales necesarios, el sistema pasará automáticamente a modo Blueprint.

El modo Blueprint permite mayor control en el diseño de la ciudad

Más allá de nuestra ciudad existen otros sitios a visitar, y aquí cobra importancia nuestro puerto y nuestros navíos. Explorar el océano revelará nuevas tierras con recursos a ocupar, pero también otras ciudades en plena expansión, a cargo de otros personajes. A veces obtendremos misiones adicionales de estos individuos que, al cumplirlas, mejoran nuestra relación entre nuestros pueblos, lo que incentiva al comercio mediante rutas marítimas. Claro que no siempre se podrá hacer buenas migas con los vecinos, lo que pondrá a prueba nuestra diplomacia. De fallar, nos ganaremos un enemigo y una posible declaración de guerra, a la que tendremos que responder armando nuestras defensas y preparándonos para defendernos o atacar.

Anno 1800 cuenta con una campaña en Modo Historia y el Modo Sandbox. Este último ofrece la mayor diversión y es el modo que rejugaremos mil y una vez. El Modo Historia ofrece un contexto narrativo para ir gradualmente habilitando contenido y mostrándonos cómo utilizarlo, pero hay que decir que posee severas falencias para aquellos que nunca tocaron un juego de esta serie: si bien se nos dan instrucciones, pocas veces se nos especifica los pasos a seguir para realizar ciertas acciones precisas. La constante presencia de mensajes hablados por varios de los protagonistas de este modo también se vuelve algo un poco irritante con el correr de las horas, cuando ya le pescamos la mano al juego y realmente no necesitamos que nos repitan una y otra vez las mismas oraciones.

La industrialización trae nuevos aires... cof...

También hay que mencionar la interfaz de usuario, cuyo diseño general no es muy agradable a la vista. Más inconveniente resulta el menú de construcción, que mantiene los diferentes edificios separados en pestañas dentro de pestañas que, en algunos casos, están en otras pestañas. El juego nos da un par de opciones para organizar los íconos de estos menús, además de un menú radial al presionar el botón derecho del mouse; pero ninguno de ellos se siente totalmente cómodo.

El juego ofrece un sistema de pistas y consejos para aquellos no aficionados a Anno, lo cual es una buena idea pero a veces no se ejecuta bien; por ejemplo, explicando que es posible pedir materiales mediante el Puerto… pero diciéndolo mucho antes de que nuestros primeros comerciantes arriben a nuestros muelles. Son quejas bastante menores para un producto mayormente de gran calidad, pero con el paso de las horas estos pequeños incordios van mellando un poquito más fuerte y se vuelven considerablemente más notorios, pese a no estropear el núcleo de la experiencia.

Nuestros obreros también tienen derechos

A grandes rasgos, Anno 1800 vuelve a triunfar ofreciendo al jugador un verdadero desafío de estrategia y planificación, tanto en el diseño y construcción de nuestra ciudad como en la administración de nuestros recursos y nuestra gente. En un principio puede ser un poco difícil de entrar a esa mecánica central, pero una vez que vemos los engranajes en movimiento todo encaja, y el juego pasa a ser una experiencia altamente satisfactoria. Es la misma satisfacción del progreso en una época que empezaba a conocer la automatización. Es esa misma magia.

ANNO 1800

16/4/2019 (PC)
8.0

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