Análisis

Análisis | Curse Of The Dead Gods, una interesante maldición

Un nuevo roguelike irrumpe en una escena superpoblada con una jugabilidad desafiante y con muchas sorpresas. ¿Le alcanza para destacarse?

Si hay un género que en los últimos 13 años ha copado la escena independiente es el de los “roguelikes”. Juegos 2D con pixel art, títulos de cartas, shooters en primera o tercera persona, RPGs de acción con vista isométrica, de tácticas por turno entre muchísimas otras variantes. Es un género que se adapta muy bien a equipos no muy numerosos y a estudios con no mucho presupuesto: la repetición es parte del disfrute de este tipo de juegos y lo aleatorio del armado de los niveles, enemigos e items le juegan a favor para extender la vida de juegos que de otra forma no tendrían los recursos para competir con experiencias triple A. De esta manera títulos como Rogue Legacy, Spelunky, The Binding Of Isaac, Hades, Slay The Spire, Risk Of Rain, Dead Cells y una larga lista de juegos medianamente exitosos, nos siguen dando innumerables horas de diversión. En este contexto y en una escena en la que cuesta destacarse, Curse Of The Dead Gods llega para hacer un poco de ruido y brindar algunas sorpresas pero no creo que le alcance para estar por encima de esos titanes.

Curse of the Dead Gods - Launch Trailer

La propuesta es medianamente sencilla: somos un explorador que de repente se encuentra encerrado en un templo maldito controlado por el Dios de la Muerte. Nuestra misión es escapar de este templo atravesando todo tipo de obstáculos, maldiciones, jefes y enemigos. Por supuesto que la primera vez que lo intentemos no lo vamos a lograr del todo, tampoco en el intento número 20. Como todo roguelike, cada vez que perdamos nuestra vida vamos a tener que empezar de nuevo sin saber a qué desafíos nos vamos a enfrentar ni cómo estarán armados los niveles. Al principio de nuestra aventura y cada vez que entremos a una nueva sala, se nos va a mostrar un mapa (muy al estilo de Slay The Spire) donde tendremos que elegir en qué habitación entrar y de qué tipo va a ser: una que nos brinde monedas, otra que nos rellene la vida, una que nos entregue nuevas armas, etc. Si vamos por un camino, el resto quedará inhabilitado.

Donde Curse Of The Dead Gods le pone una impronta un poco más propia es en cómo maneja el “riesgo/recompensa” y cómo las maldiciones cumplen un lugar más que importante en cada uno de nuestros intentos. Quizás uno de los aspectos que más diferencia a este juego del resto es que constantemente vamos a tener que estar balanceando y calculando cuánto irá aumentando una barra de “maldición” que se incrementa cada vez que entramos en una sala y que posee cinco contadores en total. Cada vez que llegamos a 100 y completamos una barra, se nos agrega una maldición y se nos cambian ciertos aspectos de la partida y de nuestro personaje. Las maldiciones pueden ser efectos como alucinar cada vez que nos pegan pero a la vez poder rodar de manera ilimitada mientras estemos en ese estado, o perder monedas cada vez que nos hacen daño pero a la vez perder menor cantidad de vida, entre muchísimos otros efectos que nos dan tanto beneficios como perjuicios. Es una mecánica más que interesante y donde el factor riesgo/recompensa se hace más que evidente.

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Incluso vamos a tener la posibilidad de hacer una ofrenda a los dioses pagando con nuestra sangre (para obtener mejores armas o incrementar nuestra salud) y aumentando así nuestra barra de maldición. Si bien tenemos la posibilidad de gastar monedas para obtener esas mejoras, el juego nos da la posibilidad de estar más cerca de una maldición con tal de mejorar nuestras chances de sobrevivir; lo interesante es que al no saber qué maldición nos puede tocar, nunca sabremos del todo si estamos tomando la decisión correcta o no. Constantemente vamos a estar calculando qué nos conviene hacer y cuánto de nuestra sangre poner en juego. Si pecamos de ambiciosos, a la quinta maldición obtenida, nuestra vida va a empezar a bajar constantemente a cada segundo; es prácticamente una sentencia de muerte y la consecuencia de haber querido volar muy cerca del sol.

Otra mecánica con la cual Curse Of The Dead Gods nos incentiva a arriesgar e ir balanceando aspectos del ambiente y de nuestra forma de jugar es en cómo maneja la dualidad de la luz y la oscuridad. Vamos a tener a nuestra disposición no sólo armas sino también una antorcha que ilumina el escenario y que puede prender fuego ciertas urnas o incluso a enemigos. Mientras la tengamos equipada no vamos a poder usar nuestras armas, algo que tendremos que ir balanceando constantemente. La antorcha y la luz son fundamentales porque mientras estemos en zonas iluminadas vamos a recibir menos daño y, según nuestros atributos, tener más o menos beneficios. Si estamos en una zona oscura vamos a estar más vulnerables; por lo tanto cada enfrentamiento nos tendrá pendientes tanto de combatir como de cuidarnos de siempre estar bajo alguna fuente de luz. Es una danza un tanto compleja que requiere tiempo para acostumbrarse, pero luego se convierte en uno de los aspectos más desafiantes y entretenidos de la jugabilidad.

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La curva de aprendizaje en Curse Of The Dead Gods termina siendo un poco empinada porque en este juego con vista isométrica y con una jugabilidad muy a lo RPG de acción con tintes de Diablo y Hades, vamos a tener que estar atentos a la luz, a la oscuridad, a nuestro contador de maldiciones, a trampas en el escenario, a siempre volver a encender fogatas o fuentes de luz, a esquivar ataques de enemigos, a bloquear en el momento exacto y a usar no sólo nuestra arma principal sino también una secundaria y una terciaria que se utiliza a dos manos. Una vez que ya jugamos algunas horas y nos acostumbramos al timing de todo, resulta una experiencia desafiante y bastante divertida, pero hay altas chances de sentirse bastante frustrado en un principio, sobre todo con la muy pequeña ventana que tenemos para hacer un “parry” y así dejar debilitados a los enemigos y contraatacar. También nos va a llevar un tiempo manejar bien los cinco contadores de resistencia y energía que tenemos para hacer esquives pero que también son consumidos con los ataques de nuestra arma secundaria y con los ataques más fuertes de nuestra arma primaria. Terminan siendo muchas cosas a tener en cuenta a la vez y un mínimo error puede arruinarte todo un intento de escape.

A diferencia de otros roguelikes, Curse Of The Dead Gods no es necesariamente uno donde vamos a mejorar a nuestro personaje después de cada intento. Es decir, no es como en Rogue Legacy donde podemos mejorar nuestra vida máxima, fuerza y otros atributos; ni siquiera es como Hades que tiene varias mejoras permanentes del personaje y otras que tienen más que ver con cómo se va a desarrollar la partida. Más bien se trata de un sistema donde podemos tener algunos modificadores: arrancar con mayor dinero disponible, más “constitución” y así tener más vida máxima o modificar la cantidad de daño que hacemos bajo la luz o la oscuridad. Sin embargo, vamos a poder utilizar sólo tres de esos modificadores a la vez y así armar nuestra estrategia. También vamos a desbloquear nuevas posibles armas que pueden aparecer en la partida y que, obviamente, tienen estadísticas más útiles que lo normal. En sí es un sistema más parecido al de Dead Cells que al de otros juegos del género; hasta se podría decir en ese aspecto que es un roguelike más “puro”.

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En este templo vamos a tener principalmente tres tipos de áreas o biomas a explorar. Pero lamentablemente ninguno se destaca demasiado a nivel visual y terminan resultando bastante monótonos; incluso cuando en los pisos más avanzados encontramos alguna que otra variación, se siente todo demasiado similar y eso no le juega a favor a un título que nos hará volver una y otra vez al mismo tipo de escenario. Artísticamente el resto del juego es atractivo, incluso si recuerda bastante a títulos como Darkest Dungeon; hay ciertos efectos visuales y animaciones bastante bien logradas, pero nuevamente siento que falta un poco más de variedad en el diseño de enemigos.

Curse Of The Dead Gods es una opción ideal para aquellas personas que ya gastaron por completo otros roguelikes y se quedaron ganas de más. También creo que puede resultar una propuesta atractiva para quienes quieran un desafío elevado y un juego que los ponga a prueba constantemente, haciéndolos pensar de manera calculada qué hacer en cada intento de escape. En pocas palabras, lo mejor que tiene es cómo exige muchísima atención del jugador y cómo nos compromete a interactuar de manera correcta con cada uno de sus sistemas. Para quienes consumen roguelikes de una manera más casual o ya sienten un poco de fatiga por el género, honestamente no siento que Curse Of The Dead Gods venga a reinventar la rueda ni a modificar la forma de contar o ejecutar mecánicas en un roguelike. Creo que es una propuesta que en una burbuja y sin contexto puede resultar todavía más satisfactoria, pero en una industria plagada de juegos de este estilo, la competencia es muy feroz… aún más que la fuerzas del templo maldito del que intentamos escapar.

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CURSE OF THE DEAD GODS

23/02/2021 (PC, PS4, XBOX ONE, SWITCH)
7.5

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