Análisis

ANÁLISIS | Night Call, crimen y misterio a bordo de un taxi

Night Call, la aventura conversacional de corte neo-noir de Raw Fury, llegó a Switch y Xbox One, así que aprovechamos la ocasión para agarrar el volante

Cada vez son más los juegos cuya premisa nos engancha por el lado de disfrutar de una buena conversación. El simulador de bartender VA-11 Hall-A es quizás el que puso de moda este género que nos pone a leer conversaciones íntimas y, en cierto sentido, a hacer de psicólogo de quienes charlan con nosotros. Night Call, desarrollado por Monkey Moon y Blackmuffin Studios, viene por ese lado. Una aventura conversacional en la que vamos a leer muchísimo, y que está a medio camino entre la novela visual y la aventura de investigación detectivesca.

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Night Call nos pone en la piel de un taxista que recorre las calles de París. Durante su turno de la noche, es atacado por un asesino serial y pasa un tiempo en coma. Cuando despierta, se toma su tiempo para rehabilitarse y volver a las calles; la noche que finalmente lo hace, recibe la visita de una oficial de policía que se mete en la parte de atrás de su coche y básicamente lo extorsiona para que consiga información de la identidad del asesino.

No somos detectives, pero tenemos el don de hacer que la gente hable con nosotros. En otras palabras, un taxista amigable, algo difícil de encontrar en esta versión ficticia de París, de modo que la mayoría de los personajes no tienen mucho problema de confiar en nuestro protagonista.

Para entender Night Call tenemos que saber que vamos a recorrer el mapa de París cumpliendo nuestra labor de taxista, por un lado; y, por el otro, vamos a tener que avanzar en la investigación recolectando información. El juego se divide en noches, porque el protagonista solo trabaja cuando cae el sol, bien al estilo noir, y durante nuestro turno tendremos tiempo limitado para aprovechar la noche al máximo.

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Sobre el mapa de París aparecerán los rostros de nuestros potenciales clientes, como si estuviésemos viendo la interfaz de una aplicación como Uber desde el punto de vista del conductor. Nosotros elegimos qué viaje tomamos, lo que resulta en una narrativa no lineal. También veremos gasolineras y unos puntos marcados con un ojo que son locaciones clave que deberemos visitar si queremos avanzar la investigación.

Acá es cuando aprendemos que Night Call es en realidad un juego de gestión del tiempo. No podemos descuidar nuestra labor de taxista, porque si hacemos poco dinero una noche nuestro jefe nos despide, incluso cuando dice que nos quiere como a un hijo. En otras palabras, el juego tiene una faceta de simulador de economía y esta no está del todo bien implementada al punto que llega a sacarnos de la historia principal.

Podemos toparnos hasta con 75 pasajeros, cada uno de ellos con sus historias personales. Algunos son conocidos del protagonista incluso y podemos toparnos con ellos varias noches, lo que hace que nuestra conversación con ellos dé lugar a una historia más extensa. Otros pasajeros son un cuentito de una noche y otros terminan siendo clave para la investigación.

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En lo personal, me parece que Night Call brilla cuando es más intimista. Me encantó ponerme en la piel de un investigador poco convencional, pero, a su vez, los personajes que más me gustaron fueron los que se subieron casualmente al taxi y me contaron cómo la estaban pasando esa noche. Una chica que salió de un boliche en llanto porque sus amigos varones la trataron de exagerada cuando se puso mal porque un desconocido la acosó o una anciana sin techo a la que le gusta contar acertijos para que adivinemos. En todos estos casos, los jugadores tenemos opciones para elegir cómo responder, incluyendo la opción de quedarnos en silencio. Lo que digamos modifica el humor del pasajero y, en última instancia, impacta en la tarifa del viaje ya que muchos prefieren darnos una propina si estuvimos dispuestos a escucharlos.

Por desgracia, la excesiva preocupación de Night Call de ser un simulador de taxi relativamente realista hace que terminemos frustrados. La paga que conseguimos al final del día importa muchísimo si es que no queremos terminar en un Game Over, de modo que vamos a encontrarnos rechazando viajes baratos o viajes de caridad en pos de mantener los números de nuestro taxista en verde, porque una vez que caemos en el conteo negativo vamos a perder muy fácil.

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En otras palabras, Night Call no consigue balancear la narrativa con este apartado de simulación, especialmente porque todo en el juego nos invita a relajarnos: el ritmo, su apartado audiovisual y la forma en que se desenvuelven las conversaciones. Pero no podemos relajarnos porque la curva de dificultad está mal diseñada. Las cuentas a pagar aumentan y una vez que estamos enganchados con el caso o con algún personaje particular, vamos a vernos tentados a gastar tiempo de esa noche en profundizar la historia por ese lado. Pero si lo hacemos quizás perdamos un viaje que nos significa una buena paga.

El ritmo narrativo y el apartado de simulación económica/gestión de tiempo están en choque constantemente. Es una pena que esto suceda porque el guion es realmente bueno, y el contexto sociopolítico que construye nos atrapa y nos hace una imagen de París muy atada a nuestra realidad. El juego se mete con xenofobia, machismo, terrorismo y otras problemáticas actuales de las sociedades europeas, muchas de ellas con las que nos podremos identificar desde este lado del mundo también. Es más, me sorprendí al encontrar una subtrama sobre la dictadura militar argentina de 1976.

Al finalizar cada día vamos a terminar en el departamento del protagonista intentando comprender las pistas. Acá también nos vuelve a azotar el límite de tiempo porque no vamos a poder analizar a fondo todas las pistas sin que se no haga de día y haya que terminar la jornada. Este apartado de unir cabos y de intentar definir quién es sospechoso es confuso, pero, al final del día, el juego se las arregla para que entendamos fácilmente quien es el asesino una vez que reunimos la suficiente información. Una de cal y otra de arena.

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Cuando comenzamos la aventura, Night Call nos presenta varios casos para elegir, aunque esto termina siendo una ilusión. En realidad, es siempre el mismo caso y comienza de la misma forma, con nosotros siendo atacados por un asesino serial y despertando de un coma. Lo que cambia es la identidad del asesino y los pasajeros que podemos encontrar en la París nocturna, de modo que incentiva a ser rejugado con este pequeño componente de aleatoriedad.

Por fortuna, el juego llega con opciones de dificultad. Mencioné que no están bien balanceados el apartado de gestión y lo narrativo, así que recomiendo que jueguen Night Call en Modo Historia, que es la dificultad más sencilla donde no vamos a tener que dejar de lado los viajes que nos pide un amigo que vive en las calles y que no nos puede pagar por miedo a ser despedidos. Es un juego que brilla por las pequeñas historias que encontramos en las calles, muy emotivas y humanas, y es una pena que en las dificultades Normal y Difícil muchas de estas no las vamos a poder disfrutar porque vamos a perder tiempo cuidando nuestra billetera.

Además, Night Call incluye un modo Free Roaming en el que somos libres de recorrer las calles de París sin presiones ni límites de tiempo. Este modo es una buena adhesión para quienes no quieren volver a jugar toda la historia y tienen ganas de conocer a todos los pasajeros a su propio ritmo.

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Desde el apartado técnico, el rendimiento en Nintendo Switch cumple con creces y, de hecho, creo que es la consola ideal para experimentarlo porque encontré que hay una inmersión imbatible en jugarlo de noche, junto a una tasa de café, en el sillón o en la cama. Su estética noir recae en el blanco y negro, como Sin City, y viene acompañada de una banda sonora envolvente. El título consigue crear buenos climas y eso está muy bien, uno de los puntos fuertes de la propuesta que va muy de la mano con la propuesta narrativa.

Night Call funciona mejor cuando nos permite relajarnos y disfrutar de descubrir las pequeñas historias que esconde París, algunas oscuras, otras divertidas y otras incluso surrealistas porque no falta la oportunidad de incluir un pasajero sobrenatural. La historia y sus personajes nos mantienen atrapados y es un juego más que recomendable para los amantes de las experiencias narrativas. No hay muchos juegos como este y, con sus fallas y todo, Monkey Moon y Blackmuffin Studios consiguen una experiencia atrapante que vale especialmente la pena por las historias íntimas de sus personajes y su trasfondo social. Resolver el crimen es solo la excusa.

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NIGHT CALL

25/06/2020 (PC, SWITCH, XONE)
7.5

Terminar un caso en Night Call lleva más o menos unas 4 horas, aunque es probable que quieras terminar de conocer a todos los pasajeros que pululan en la fría y oscura noche parisina, algo que llevará poco más de 10 horas. Sin dudas, es una propuesta con mucha personalidad que me atrapó de principio a fin, y que se disfruta mejor cuando la encaramos en una dificultad que prioriza la historia y deja de lado el engorroso sistema de gestión.

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