Análisis

ANÁLISIS | Fatal Frame: Maiden of Black Water no es un regreso triunfante

Fatal Frame vuelve después de siete años con una remasterización que no soluciona el paso del tiempo.

En el panteón de las franquicias de juegos de terror, hay algunas que tuvieron un éxito moderado y que con el tiempo se quedaron en el camino. Las series más icónicas son las que suelen tener ese algo especial que las distingue de las demás, y Fatal Frame definitivamente supo ser una de ellas en su momento. Con su mecánica de fotografiar fantasmas, esta serie japonesa ofrecía algo diferente a los demás juegos de terror populares, pero desde el 2014 que no se veía una nueva entrega. Ese último juego, Fatal Frame: Maiden of Black Water, fue remasterizado para plataformas modernas, aunque no es exactamente el regreso triunfante que merece la serie.

Fatal Frame: Maiden of Black Water es un juego que en su momento estaba atrapado en la Wii U. Como tantos otros títulos exclusivos de aquella consola, no mucha gente pudo apreciar las bondades que el juego ofrecía en su momento, y por eso la idea de que ahora está disponible en prácticamente todas las plataformas es indudablemente un punto a favor. Sin embargo, 2014 era una época diferente, y al juego se le notan muchos los años. La Wii U, para colmo era una consola bastante única gracias a su control, por lo que adaptar este juego a otras plataformas es un desafío. Por suerte, hay muchas cosas que esta nueva versión del juego hace bien, pero hay otras que realmente le restan a la experiencia.

Fatal Frame: Maiden of the Black Water - Overview Trailer | PS5, PS4

Uno de los aspectos más interesantes de Fatal Frame: Maiden of Black Water es la narrativa del juego. En este título contamos con tres protagonistas: Yuri, una huérfana con un sexto sentido que trabaja ayudando gente con problemas sobrenaturales; Ren, un escritor que se encuentra investigando material para su próximo libro; y Miu, la hija de la protagonista de Fatal Frame anteriores que está en busca de su madre desaparecida. Si bien las historias personales de cada personaje son bastante individuales y distintas entre sí, hay algunos elementos que conectan al elenco, siendo el más importante de ellos el lugar en el cual se centra la historia del juego: el ficticio Monte Hikami.

El Monte Hikami supo ser un atractivo turístico pero luego de una tragedia natural se convirtió en un lugar conocido por la alta cantidad de gente que lo elegía como lugar para suicidarse. Las historias de nuestros personajes exploran la historia de este lugar y las conexiones con el templo y las doncellas que lo atendían en el pasado. Si bien el juego es demasiado largo al punto que hay bastante backtracking y se siente como que la historia se estira sin sentido, el misterio del Monte Hikami y su oscuro pasado no deja de ser uno de los atractivos principales de Fatal Frame: Maiden of Black Water.

fatal-2.png
El Monte Hikami es realmente un lugar tenebroso.

El Monte Hikami es realmente un lugar tenebroso.

De hecho, de la mano de la historia viene la excelente ambientación y atmósfera del título. En un juego de terror, esto es uno de los aspectos clave para asustar y mantener tenso al jugador, y Fatal Frame: Maiden of Black Water hace uso experto de aquellos elementos. Este juego es claramente horror japonés, y como tal tiene una sensación muy diferente a lo que quizás uno está acostumbrado en el terror occidental. El miedo en este juego tiene que ver mucho más con lo espiritual y lo efímero, en contraste con lo monstruoso o grotesco que uno puede encontrar en juegos de terror de este lado del charco. A diferencia de muchos otros juegos, Fatal Frame: Maiden of Black Water utiliza la belleza, tanto natural como humana, para sembrar el miedo.

Lamentablemente, esa belleza no se traduce demasiado bien a esta nueva versión del juego y es ahí donde empiezan los problemas. Al ser un juego que ya tiene 7 años y que en su momento fue exclusivo de una consola como la Wii U, una simple remasterización no consigue disfrazar el paso del tiempo. No es que el juego se vea mal, pero al ser un título en el que ese realismo es clave para el horror, no le ayuda que gráficamente el paso del tiempo quede en evidencia. Tampoco suman los problemas de calidad de audio que tiene el juego (especialmente jugando con auriculares), o la casi inexistente sincronización de labios con el diálogo, incluso jugando con las voces japonesas originales. En cualquier otro género estos podrían ser problemas más fáciles de dejar pasar, pero en el horror la ambientación lo es todo, y esto le resta.

fatal-1.png
Esta escena probablemente sería mucho más tensa si al fantasma no se le notaran los años en el aspecto gráfico.

Esta escena probablemente sería mucho más tensa si al fantasma no se le notaran los años en el aspecto gráfico.

Para colmo, Fatal Frame: Maiden of Black Water es probablemente uno de los juegos más frustrantes de controlar que he jugado en los últimos años. Ya de por sí el juego había recibido quejas por esto cuando se lanzó en Wii U, pero hoy en día es prácticamente injustificable que un juego se sienta tan duro al tacto. Algunos podrán argumentar que eso aporta al terror, especialmente cuando uno está siendo atacado por fantasmas, pero hay una línea delgada entre controles frustrantes y controles que se sienten intencionalmente pensados para resaltar la experiencia. Este juego definitivamente se pasa todo el tiempo en el lado de lo frustrante y, nuevamente, en el horror es clave lograr el balance perfecto para no destruir la atmósfera.

No ayuda tampoco que el juego tiene demasiadas secuencias de combate. La idea de derrotar fantasmas usando la icónica cámara de la serie siempre fue buena, pero esto es algo que también necesita un balance justo. Si bien hay una suficiente variedad de enemigos, con fantasmas que tienen diferentes patrones y velocidades de movimiento, llega un punto en el que la gran cantidad de batallas se sienten repetitivas y tediosas. Los controles en sí están bastante bien adaptados de la Wii U a consolas modernas, e incluso en Playstation 4 uno puede usar el sensor de movimiento del Dualshock 4 para apuntar, pero llegado un cierto punto es fácil agarrarle tanto la mano al combate que prácticamente se siente como un trámite.

fatal-3.png
El combate pierde atractivo cuando uno lo domina, y eso no es algo realmente difícil.

El combate pierde atractivo cuando uno lo domina, y eso no es algo realmente difícil.

Fatal Frame: Maiden of Black Water es claramente un juego de otra época. Hay muchas cosas que todavía hace bien, particularmente en lo que refiere a la ambientación e historia, que lo elevan como juego de terror. Sin embargo los años no vienen solos, y la calidad de esta remasterización sumado a los problemas de controles realmente le restan a la experiencia. Quizás lo que más claro deja este juego es que probablemente un nuevo Fatal Frame hecho desde cero, pensado para plataformas modernas, tenga todas las chances de llevarse el mundo por delante. Esta remasterización, lamentablemente, no es un regreso triunfante. Es simplemente un regreso; un recuerdo de algo que supo ser bueno en su tiempo y que si quiere volver, necesita hacerlo bien.

Embed

FATAL FRAME: MAIDEN OF BLACK WATER

28/10/2021 (PS4, PS5, XBOX ONE, XBOX SERIES X/S, SWITCH, PC)
7.0

Dejá tu comentario