ANALISIS | Yuppie Psycho
Análisis

ANALISIS | Yuppie Psycho

Un nuevo juego de terror nos lleva a visitar los pixelados pasillos de Sintracorp, donde neustro primer día de trabajo también podría ser el último

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Por: Maximiliano Baldo

No es la primera vez que la gente de Baroque Decay nos deleita con un juego de terror pixelado. Allá por el año 2016 nos presentaban The Count Lucanor, un título que no parecía gran cosa a simple vista pero que ocultaba una de las experiencias de exploración y terror más gratificantes del año. En esta oportunidad Baroque Decay intenta repetir la fórmula cambiando el escenario, y por lo pronto podemos afirmar que su nuevo juego, Yuppie Psycho, es todo lo que podíamos esperar de este desarrollador.

En un mundo que divide a sus habitantes en marcadas clases sociales, Brian Pasternack, nuestro protagonista, un joven de la más inferior Clase-G, arriba al edificio principal de Sintracorp, una de las empresas más importantes del planeta. En su maletín guarda una carta de aceptación para trabajar en la prestigiosa organización, pero Brian no tiene idea por qué lo eligieron a él. Jamás solicitó empleo. La carta simplemente llegó y la enorme oportunidad que encierra en su mensaje (paso inmediato a Clase-A y un jugoso salario) es suficiente para ver si todo esto es una broma o si realmente fue elegido para un puesto de importancia. Luego de un par de conversaciones en el lobby del edificio y un viaje en ascensor, un contrato espera al final de un rastro de lo que pareciera ser pintura roja. Basta sólo una firma… y a partir de ahí la vida de Pasternack tomará un rumbo inesperado y potencialmente letal. Le espera un complicado primer día de trabajo a nuestro joven empleado.

...y algunos compañeros son bastante insoportables

Yuppie Psycho es una aventura de exploración pixelart, principalmente basada en el terror pero con una considerable cuota de humor. Todo el juego transcurre en los pisos del edificio de Sintracorp, unas oficinas con un severo caso de posesión diabólica. Más precisamente, de la influencia de la Bruja; una entidad que ha estado corrompiendo la empresa desde adentro por décadas. La misión de Pasternack, como se lo informa Sintra, la androide-mascota de la compañía, es descubrir la identidad de la misteriosa Bruja y eliminarla. Algo que, desde luego, será mucho más fácil decirlo que hacerlo.

Uno de los elementos más notables de esta historia es su ambientación en el ámbito laboral dentro de una oficina. Cada piso de Sintracorp oculta secretos, problemas, peligros y nuevos datos que nos llevarán a avanzar la trama; todos ellos con un tinte del mundo formado por cubículos, computadoras, impresoras y media tonelada de papeleo. También se conforma con la presencia de compañeros de trabajo, desde el despreocupado Hugo, la sensual Malone, el insoportable Chapman y la misteriosa Sosa, entre otros. Cada personaje se vuelve inmediatamente familiar, haciendo que nuestras charlas y encuentros se sientan realistas. Es una pena que estos diálogos no son más frecuentes, porque muchos de ellos merecían más tiempo en pantalla.

No le presten atención al ser momificado

La temática de oficina continúa con las herramientas de trabajo y los pasos a seguir para cumplir con nuestra misión. Por ejemplo, una de las primeras etapas consiste en obtener cierto libro especial que se encuentra en algún lugar de la biblioteca de Sintracorp, pero para acceder a la misma debemos literalmente llenar un formulario con los datos específicos del volumen deseado; datos que tendremos que encontrar a lo largo y ancho de los Archivos, siguiendo pistas y resolviendo algunos puzles.

Ante los ataques de eventuales peligros podremos recuperar salud alimentándonos con comida típica de oficina: barritas de chocolate, vasos de agua, tazas de café, comida instantánea y hasta sándwiches de queso y pizza. Parte del encanto está en que algunas de estas comidas las obtenemos al combinar ingredientes mediante aparatos específicos; como dos rebanadas de pan con una feta de queso usadas en la tostadora de la Cantina. Son pequeños detalles que suman a la ambientación, que también incluye tener que usar fotocopiadoras para copiar nuestra alma en un papel especial o, como le decimos en la jerga Gamer, Salvar la Partida. Es tan hilarante como suena.

...y tan literal, también

Algo a tener en cuenta en este último apartado es que el juego no salva automáticamente (excepto en un par de momentos específicos). Tendremos que asegurarnos de tener suficiente Papel de Bruja, que nos permite sacar copias de nuestra alma y que, más adelante en el juego, posee una segunda función como ítem de intercambio. Las impresoras en rojo necesitan ser activadas con cartuchos de Tóner antes de poder ser usadas. Esto hace que administrar nuestro inventario sea un desafío en sí mismo, inclinando el juego un poco más en la categoría de Survival Horror, pues los suministros no son infinitos.

Dicho esto, hay algunos segmentos en particular que nos sacuden con repentinos picos de dificultad, no sólo haciéndonos sucumbir sino además forzándonos a reiniciar desde la última impresora usada; y a veces eso implica tener que repetir secuencias un poquito más extensas de lo tolerable. Por fortuna esto no consigue llegar a ser una molestia mayor que pese demasiado en el resto de la experiencia. La historia principal puede superarse tranquilamente en un promedio de seis horas, pero la presencia de múltiples finales y bastantes secretos para encontrar incita a la rejugabilidad.

No se imaginan el terror de DOT MATRIX

Es una aventura fascinante que logra mantenernos al borde del asiento con su impecable ambientación, dándonos eventuales respiros de humor que llegan en los momentos justos para contrastar con algunas escenas tensas, inquietantes. El resultado es un juego que se mantiene interesante minuto a minuto, atrapando al protagonista (y al jugador) en un edificio maldito con una misión específica: encontrar y eliminar a la infame Bruja o “ser despedido” en el intento. Realmente, un tenso primer día de trabajo para el pobre Brian Pasternack… y ojalá no el último.

Otra víctima del trabajo de oficina

Puede que Yuppie Psycho no tenga el presupuesto de producciones más grandes, pero ya hemos visto incontables ejemplos en la industria indie que la falta de presupuesto no impide la presencia de calidad, y esta nueva aventura de Baroque Decay puede jactarse de lograr mucho con técnicamente pocos elementos. Una historia bien llevada, estelarizada por personajes queribles, sazonada de terror y condimentada con un poquito de humor se gana todo nuestro interés, desde el momento en el que Brian entra a su nuevo empleo hasta que llegamos a uno de los múltiples finales. Hay una sorpresa a la vuelta de cada esquina, y el edificio está colmado de pasillos. No suelten sus maletines, que esta noche hacemos horas extra.

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