Análisis

RETROINSPECCIÓN: Hidden Folks

Dibujos onda garabato, sonidos guturales, concepto simple... y muchísima diversión buscando cositas
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Por: Maximiliano Baldo

Los que tenemos ya un par de décadas bajo el brazo quizá recordemos con cierto cariño al inefable Wally (o “Waldo” para el público yanqui), aquel sonriente muchacho de lentes y ropa a rayas rojas y blancas que se ocultaba en algún lugar dentro de dibujos colmados de contenido. De hecho, quizá estemos aún más familiarizados con muchas de las copias a la obra de Martin Handford, los libro de buscar a otros personajes más genéricos.

La gracia de estos últimos libros no se limitaba a encontrar a un único personaje en el océano de personitas que inundaba cada rincón del cuadro, sino además de localizar una lista de objetos adicionales, lo que le daba un poco más de longevidad al producto. Por ese lado viene la obra digital de los holandeses Adriaan de Jongh y Sylvain Tegroeg, titulada Hidden Folks.

El concepto aquí es exactamente lo que están pensando: encontrar personitas y objetos ocultos a lo largo y ancho de escenarios colmados de actividad. Eso es todo… más o menos. Ocurre que no sólo se trata de hacer click a diestra y siniestra hasta que encontremos todo lo que se nos pide, sino que los desarrolladores aprovechan este medio digital para dotar a cada nivel de muchísima interacción, muchas veces debiendo nosotros activar un movimiento o realizar una acción que haga aparecer el objeto deseado: hacer click en los arbustos para destruirlos, arrastrar algunas puertas corredizas para quitarlas del medio, excavar agujeros en puntos específicos, y por supuesto abrir montones de puertas, ventanas y contenedores varios.

Una lista al fondo de la pantalla (puede cambiarse la posición desde el menú de opciones) detallará los objetos a encontrar, proveyendo para cada uno una breve descripción que da una pista de sus alrededores. Si bien algunos ítems estarán bastante a la vista, otros nos pedirán hurgar por ahí y ver qué podemos encontrar. Hay que decir, eso sí, que algunas de las pistas pueden resultar ligeramente obtusas y algunos objetos en particular están ocultos detrás de acciones que quizá no esperábamos tener que hacer. Es un trabajo de interpretación que, en muy contadas instancias, puede resultar levemente frustrante. Por suerte el juego está totalmente en español y la traducción es muy competente, lo que lo vuelve accesible para todos. Eso siempre es un beneficio para todo entretenimiento digital que pase por nuestras manos.

Es en su apartado audiovisual que Hidden Folks atrapa de manera inesperada. Comencemos por su estética: escenarios y objetos casi garabateados en simples líneas negras y ni un solo color a la vista. Uno podría esperar que esta decisión de diseño le quemaría los ojos al jugador, pero hay una serie de elementos que llegan para solucionar esto. Primero que nada, el juego incluye tres opciones de “color”: el clásico blanco y negro, el “modo noche” que invierte ese esquema, y una tonalidad sepia más agradable. Segundo, cada escena está colmada de vida, de movimiento, de cosas para ver y descubrir. Podremos hacer zoom con la rueda del mouse para observar el área general y para enfocarnos en una zona determinada, así que tampoco tendremos que entornar mucho los ojos para tratar de encontrar una pelota de golf en medio del barrio de casas, o los diminutos lentes en pleno desierto extenso.

Y luego está el apartado auditivo. ¿Quién iba a pensar que hacer todos los sonidos con la boca podía ser tan pero tan divertido?

De hecho, todos y cada uno de los efectos sonoros del juego, desde las obvias voces de las personitas hasta los mismísimos botones del menú de opciones, están efectuados con las bocas de los desarrolladores. No debería ser tan genial, pero lo es. Estimo que se debe a un efecto de nostalgia; de recordarle al jugador de cuando uno mismo hacía eso (y quizá todavía lo hace) al experimentar ciertos medios carentes de audio. Es una función casi automática, la necesidad de añadir un efecto sonoro a algo que no lo tiene. Una vez más, los que hemos tenido la oportunidad de jugar algunos juegos en la época en la que el audio era un extra que costaba mucha plata, tarde o temprano nos íbamos a sorprender anunciando un “¡pop!”, “¡blup!” y hasta “¡bang!” dependiendo de la situación, y Hidden Folks hace uso de eso hasta el límite, casi invitándonos a desinhibirnos y añadir al repertorio nuestro propio aporte cacofónico.

Incluso los efectos de audio suelen ser cruciales para encontrar algunos de los ítems indicados. Por ejemplo, si hemos de buscar una trufa cuyo texto descriptivo anuncia que “esta trufa está a punto de ser descubierta por el cerdito” bastará con movernos por el mapa hasta escuchar el “¡oink, oink!” que anuncia la presencia del porcino en cuestión, tras lo cual se hace una exploración más detallada por la zona. Son todos esos pequeños detalles—de los que Hidden Folks tiene cientos—que hacen de este juego un entretenimiento muy ameno.

Porque este juego es justamente eso: entretenimiento ameno. Aquí no se trata de salvar al mundo ni rescatar princesas; olvídense de las preguntas filosóficas y los cuestionamientos morales; nada más déjense llevar por la belleza de este mundo monocromático y sus sonidos guturales, esta experiencia Zen de buscar cositas, cargado de un carisma muy difícil de explicar sólo con palabras. Un juego ideal para el deleite de todos, en especial para el público más joven, niños y niñas que disfrutarán de sus dioramas vivientes.

Se tiene una sensación muy agradable al adentrarnos en este universo en miniatura y recorrer sus mundos animados; una pureza e inocencia poco presente en la industria Gamer actual, y quizá por ahí viene la cosa. Por ahí necesitábamos más de esto y a nadie más se le había ocurrido. De ser así, mil gracias, Adriaan de Jongh y Sylvain Tegroeg. Ojalá vayan a por más.

*blip*

LO MEJOR:

  • Excelente entretenimiento casual.
  • Los sonidos.
  • El carisma de sus mundos de diorama.
  • Ideal para el público más joven.

LO PEOR:

  • Algunos objetos están demasiado ocultos.

Entonces… ¿Vale la pena jugarlo hoy?

Sí. Si tienen algún joven miembro familiar que usualmente les pide jugar a algo (hola, querida sobrina; me pregunto si algún día vas a leer esto), Hidden Folks es un gran entretenimiento. Pero no se limiten a eso: el juego funciona para todas las edades y el carisma de sus mundos y personitas; acentuado por un casi infantil pero adorable apartado audiovisual; nos incita a explorar con cuidado cada nivel para descubrir todos sus pequeños detalles. De vez en cuando no viene nada mal desacelerar un poco y simplemente relajarnos buscando cositas.