Análsis | Ni No Kuni Remastered rescata la magia de Studio Ghibli
Análisis

Análsis | Ni No Kuni Remastered rescata la magia de Studio Ghibli

Dicen que hay juegos que no envejecen, ¿pero se puede decir lo mismo de Ni No Kuni?

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Por: Lucas Rivarola

Cuando salió en occidente a principios de 2013, Ni No Kuni enamoró a mucha gente con sus proezas audiovisuales. Y es que Level-5, el estudio detrás de Ni No Kuni, trabajó en colaboración con el famosísimo estudio de animación Ghibli. Esa combinación ayudó mucho a poner a Ni No Kuni en el mapa. Esta nueva remasterización trae el juego a consolas modernas pero, ¿cómo se siente después de tantos años?

Ni No Kuni: Wrath of the White Witch, el título completo de este juego, es a grandes rasgos una historia de JRPG bastante típica. Nuestro protagonista, Oliver, es un joven que vive en un pueblo chico y que, luego de una tragedia muy animé, conoce a Drippy, un hada que toma forma de un muñeco de trapo con el acento galés más encantador que vayas a escuchar en un JRPG. Drippy viene de un mundo paralelo azotado por un hechicero malvado y Oliver es el único que puede salvar ese mundo. Como extra, Drippy afirma que dicha hazaña también le permitirá revertir la tragedia que acaba de vivir, matando dos pájaros de un tiro.

La historia de Ni No Kuni no es exactamente original. El juego es en cierta forma una carta de amor a viejos JRPGs y sigue una estructura terriblemente similar para cualquiera que haya jugado algún juego de este género, al punto que puede incluso volverse repetitivo y hasta lento. Esto era un problema en aquel entonces y lo sigue siendo ahora pero, por suerte, Ni No Kuni tiene un encanto único que lo hace mucho más digerible que otras ofertas del género y es esa magia que le da el estudio Ghibli.

El mundo de Ni No Kuni es un placer. Los diseños de personajes y todas las ciudades son realmente fantásticos y tienen ese toque que solamente Ghibli le puede dar. A eso se le suma un soundtrack que es un placer para los oídos, compuesto por el legendario Joe Hisaishi y grabado por la orquesta filarmónica de Japón. La fuerza que la estética provista por el estudio le inyecta a Ni No Kuni hace que a pesar de que su historia sea bastante común, la aventura en sí se sienta como debe ser.

Tenés razón, Drippy. Es hermoso.

En cuanto a jugabilidad, Ni No Kuni se separa un poco de lo que uno esperaría de un JRPG. El sistema de batalla es una interesante combinación entre combate por turnos y combate en tiempo real, donde podemos mover libremente a nuestros personajes y familiares (bichos tipo Pokémon que podemos atrapar en nuestra aventura) pero todo comando que utilicemos se elige en un reducido menú y luego se ejecuta automáticamente cual JRPG clásico.

Esta habilidad de poder mover los personajes por el escenario hace que el posicionamiento tenga un rol que otros JRPG no ofrecen. Uno puede hacer que un ataque enemigo falle por mover físicamente a nuestro personaje. Así y todo hay muchos elementos clásicos del género que se mantienen, como ventajas y desventajas elementales, estados negativos, hechizos y más. Incluso, el combate tiene unas ciertas subidas de dificultad que casi obligan a uno a “grindear” niveles, buscando peleas a propósito con tal de fortalecer a nuestros personajes.

Las escenas animadas son Ghibli en estado puro.

El juego cuenta con un sistema de misiones secundarias que son difíciles de dejar pasar. Con cada misión, que puede ir de hacerle un favor a algún ciudadano o derrotar a un enemigo específico, conseguiremos una estampa. Cuando llenemos una tarjeta con estampas la podemos canjear por ítems o habilidades que son tan útiles que ignorar este sistema puede jugar muy en contra a medida que uno avance por el juego.

Y es acá donde quizás esta remasterización empieza a mostrar las oportunidades que no supo aprovechar. Ni No Kuni es un juego largo, rondando las 40 horas o más para los que quieran explorar todo. El juego tarda bastante en abrirse; van a pasar un buen par de horas para que consigas a tu segundo miembro de tu grupo. Mientras que otras remasterizaciones de JRPGs, incluyendo algunas que salieron este año de juegos posteriores a Ni No Kuni, ofrecen varias herramientas para lidiar con estos baches de los que el género parece nunca poder salir, esta nueva versión no hace demasiado para cambiar el juego.

De hecho, lo único que esta remasterización incluye son los DLC que Ni No Kuni recibió en su momento: algunos familiares, misiones e ítems. Elementos que ya son prácticamente obligatorios en remasterizaciones de JRPGs, como un modo turbo, ataques automáticos o alguna forma de hacer que el grinding sea más llevadero, están completamente ausentes. Esta remasterización se siente como si fuese simplemente lo justo y necesario.

Por querer sacar un buen screenshot, se me complicó moverme y me comí una patada de este jefe.

En Playstation 4, Ni No Kuni Remastered ofrece 1080p de resolución y 60 frames por segundo. Si jugás en Playstation 4 Pro, las opciones son 4K a 30fps o 1440p a 60fps. Si bien el juego se sigue viendo hermoso, se le notan los años. Por más que la resolución sea alta y el cel shading siga siendo una técnica que duradera, las animaciones y geometría de los modelos lo delatan como un juego de Playstation 3. Quizás lo que más me sorprendió es que a pesar de que el soundtrack fue remasterizado, muchos efectos de sonido durante la exploración o el combate son de baja calidad. Esto se nota mucho cuando se juega con auriculares, tanto que contrasta muchísimo con la calidad del soundtrack. Por si eso fuera poco, varias cinemáticas 3D inexplicablemente tienen problemas de framerate notables, por más que al momento de jugar el framerate sea impecable.

Este lanzamiento de Ni No Kuni Remastered sorprende para bien y para mal. No mucha gente se esperaba que este juego llegue a plataformas modernas, pero el trabajo de remasterización es simplemente pasable. El juego es un producto de su época y eso se nota en su jugabilidad, su estructura y hasta visualmente. Poco se hizo para modernizarlo, pero así y todo la magia que el Studio Ghibli le dio en su momento sigue estando ahí. Quizás sea un poco difícil de recomendar para aquellos que en su momento ya lo jugaron, pero para los que no, no hay muchos juegos como Ni No Kuni. Simplemente hay que tener en cuenta que por más mágica que pueda ser la aventura, sigue siendo un JRPG con varios años encima.

Jugué esta remasterización un poco más de 5 horas en mi Playstation 4 Pro, la mayor parte con auriculares puestos porque el soundtrack lo amerita. Allá por el 2013, cuando tenía muchas menos obligaciones, terminé el juego en lo que recuerdo deben haber sido más de 40 hroas.

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