Análisis | Vambrace: Cold Soul es una triste copia de rol de mesa
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Análisis | Vambrace: Cold Soul es una triste copia de rol de mesa

No hace falta tirar ningún dado para saber si este juego vale la pena o no

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Por: Lucas Rivarola

Hoy en día hay es fácil a veces olvidar que las raíces de los RPG provienen del rol de mesa, aún cuando su propio nombre lo dice. Algunos juegos llevan estas influencias con más claridad que otros, y Vambrace: Cold Soul, desarrollado por el estudio surcoreano Devespresso Games, definitivamente quiere recordar a una campaña de rol, aunque sea más para mal que para bien.

Vambrace tiene lugar en Icenaire, un territorio rodeado de muros de hielo que se manifestaron luego de un ataque que lo convirtió en una tundra inhóspita. Nadie entra ni sale de la ciudad. Nuestra protagonista, Lyric, recibe un extraño guante junto con una carta de su difunto padre pidiéndole que se dirija hacia Icenarie. Allí, consigue atravesar las paredes de hielo gracias a dicho guante y es llevada a la ciudad subterránea de Dalearch, el último refugio de los sobrevivientes de la catástrofe.

Esta premisa es lo más interesante de la historia, pero lamentablemente el resto no está a la altura. En el mundo de Vambrace existen las razas típicas que uno espera en historias de fantasía: enanos, elfos, elfos oscuros, gente mitad humano y mitad animal. Sin embargo, Vambrace no se preocupa mucho en construir la mitología del mundo. Las conversaciones con NPCs no dan suficientes detalles y los textos incidentales priorizan un humor forzado por sobre descripciones.

El juego cuenta con un códice que detalla organizaciones y eventos históricos pero las páginas son coleccionables y deben encontrarse sueltas por el juego. Además, todos los personajes, incluida a veces Lyric, hablan dando por hecho que estos temas de conversación son cosas ya sabidas. Sumado a que ninguno de los personajes cuenta con un arco de desarrollo interesante, es difícil interesarse por lo que pasa en la historia. Erróneamente, Vambrace espera que los jugadores se interesen en buscar y leer muros de texto solamente por el hecho de tener un mundo fantástico.

¿Quiénes son los archónicos? Excelente pregunta

Esto sería más llevadero si la jugabilidad fuese entretenida, pero los sistemas de Vambrace son por lejos el punto más flojo del juego. Para realizar expediciones en la superficie, podemos reclutar hasta tres personajes a nuestro equipo. Una vez que formemos un grupo, nos podemos adentrar en alguno de los distritos de la ciudad para llegar a nuestro objetivo. Cada distrito tiene varios dungeons y para llegar al final de la misión debemos sí o sí completar cinco dungeons. A su vez, los dungeons están divididos en habitaciones y cada una de ellas contiene un evento que está determinado al azar.

Es ahí donde se empiezan a asomar los peores problemas del juego. Además de los puntos de salud, nuestros personajes cuentan con puntos de vigor. Este medidor disminuye cada vez que entramos en una habitación y si llega a cero significa la muerte de ese personaje. El vigor solamente puede recuperarse en una fogata ya sea mediante ítems que creemos o descansando. Para llegar al final de un dungeon hay que atravesar más habitaciones que los puntos de vigor de nuestros personajes. Las fogatas donde se puede descansar se encuentran completamente al azar, y los materiales para construir ítems también. Así y todo, por más que tengamos los ítems necesarios éstos sólo pueden usarse en fogatas.

Intenté las dos respuestas en diferentes oportunidades. Fui penalizado en ambas ocasiones.

Como si esto fuera poco, en cualquier mapa pueden encontrarse diferentes trampas que infligen penalizaciones de todo tipo, incluído disminuir el vigor. También existen diferentes eventos, como encontrar un libro misterioso o una puerta entreabierta, con los que tenemos que interactuar para avanzar y también pueden disminuir parámetros de nuestros personajes. Todo esto está determinado por el azar, a tal punto que para algunas decisiones el juego utiliza dados en su iconografía, dejando en claro que está influenciado por el rol de mesa sin entender que el azar puro no es un atractivo.

El combate, aunque más tolerable, carece de profundidad. El posicionamiento de nuestros personajes y sus habilidades determinan qué enemigos podemos atacar. Cada raza tiene una habilidad especial predeterminada y otras dos que varían según cada personaje. El problema es que no hay demasiada estrategia más que el tener en nuestro equipo a las razas que son claramente más útiles que las demás. Esto no es tan fácil, puesto que los personajes disponibles para reclutar están, también, determinados al azar. Una mala combinación de azar en la exploración y en el reclutamiento de personajes puede significar horas perdidas, ya que no hay manera de guardar el progreso dentro de un dungeon.

La interfaz de combate necesita ser más clara

Lo mejor que Vambrace ofrece es su arte. El diseño de los personajes es una combinación entre estilo anime y Darkest Dungeon que funciona muy bien, aunque el resto del apartado visual deja que desear: la interfaz es tosca y poco clara, los escenarios tienen una muy reducida paleta de colores y las animaciones son pobres. La música, por su parte, es bastante genérica aunque eso cuadra bien con el resto del juego.

Vambrace: Cold Soul asume muchas cosas: que por tener un mundo fantástico con varias razas y nombres propios los jugadores se verán inevitablemente interesados; que por tener un buen diseño de personajes el resto del estilo visual será un placer a los ojos; que el azar es dificultad y complejidad, y que una alta dificultad (o en este caso, pobre implementación del azar) es una experiencia disfrutable por defecto. La verdad es que si quisiera que los dados determinen mi experiencia jugando rol, me juntaría con amigos. Por lo menos así, con alguna pizza de por medio, pasaría un mejor rato que jugando Vambrace.

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