Valfaris
Análisis

Análisis | Valfaris es un vertiginoso run 'n gun metalero

Steel Mantis nos trae un shooter de scroll lateral que conjuga lo mejor de los run n’ gun de antaño en una experiencia violenta, divertida y bien metalera.

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Por: Sebastián Cigarreta

Los amantes de los shooters de scroll lateral, o Run n’ Gun, hemos tenido un año con sobresaltos. Por un lado festejamos el lanzamiento del genial Blazing Chrome de JoyMasher, que entendió todo lo que queríamos desde que Konami abandonó Contra la generación pasada. Por el otro recibimos el nuevo Contra que en papeles se veía interesante pero la ejecución y el apartado técnico fue tan desastroso que aún juntando todas las buenas intenciones del mundo no podría haber salido a flote. Por suerte Steel Mantis viene a inclinar la balanza para el lado positivo con un digno exponente del género que no solo está a la altura de las expectativas sino que se gana directamente un lugar entre los mejores.

La narrativa nos pone en la piel de Therion, un guerrero pelilargo que cruza el espacio en una nave que parece sacada directamente del sueño febril de un diseñador en pleno auge de los 16 bits. Luego de haber desaparecido durante años de la faz de la galaxia la fortaleza Valfaris, planeta natal del protagonista, reaparece en la órbita de un sol moribundo pero ya no ostenta verdes jardines llenos de vida. Al enterarse, nuestro metalero personaje se decide a averiguar qué ha pasado en su antiguo hogar, arrasando con todo lo que se cruce en su camino a fuerza de balas, lasers y espadas gigantes. 



Este sencillo argumento será más que suficiente para iniciar una aventura que no nos dará ni un momento para respirar respirar. Desde el primer instante estaremos esquivando proyectiles, matando oleadas de enemigos que salen de cualquier lado y derrotando jefes increíbles. La acción es una constante y será la encargada de mantenernos al borde del sillón, muriendo, reintentando y eventualmente triunfando ante la adversidad. La dificultad es elevada, avanzar requiere de paciencia y buenos reflejos, pero Valfaris nos da suficientes herramientas para facilitarnos la tarea. Tenemos 3 tipos de armas a nuestra disposición: la regular con munición infinita, una pesada que consume una barra de energía celeste y la cuerpo a cuerpo que además recarga la barra celeste con cada muerte. 

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Los escenarios estan exquisitamente diseñados y con lujo de detalles, hasta las armas tienen efectos de iluminación

Las armas son tan protagonistas como Therion, tienen nombres y características propias. Podemos intercambiarlas y mejorarlas en los puntos de control, para eso necesitamos piezas de Metal Sangriento que se encuentran bien ocultas en los niveles. Esta variedad nos da la libertad necesaria para afrontar cualquier situación, con armas de largo alcance y buena cadencia de disparo pero con poco daño, o cañones de mano que disparan lento pero penetran el objetivo con daño extremo, ametralladoras, escopetas, cañones de láser, lanzamisiles teledirigidos y muchísimas más. Las armas a melee también son variadas y tienen diferentes atributos, una vez que logramos encontrar una combinación que nos quede cómoda vamos a arrasar con todo.

A diferencia de otros títulos del género Valfaris no cuenta con un movimiento de esquive, pero sí nos brinda un escudo de energía. Este consume la misma barra celeste que utilizamos para el arma pesada y sirve para negar el daño de los proyectiles enemigos, pero su mejor prestación es la posibilidad de absorber y devolver el daño. Esta acción requiere de cubrirnos justo en el momento antes del impacto y resulta especialmente útil en los combates contra los jefes, porque no hay nada mejor que devolverle una oleada de granadas a un esqueleto gigante que nos viene matando desde hace veinte minutos. 

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Los jefes y semi-jefes estarán a la orden del día, pero inclusive sus ataques mas espectaculares pueden reflejarse

Otra mecánica interesante está atada a los puntos de control. Si bien la aproximación de Steel Mantis tiene características en común con la utilizada en Shovel Knight acá tiene otra vuelta de tuerca. Para activar un checkpoint necesitamos gastar un ítem que nos extiende la cantidad máxima de vida y el escudo azul. Entonces deberemos decidir si activarlo a cuesta de reducir ambas barras o seguir aprovechando la ventaja. Al comenzar podemos acumular hasta cuatro de estos ítems pero el límite se extiende con cada jefe que derrotamos por lo que podemos estrategizar y jugar con el balance de riesgo-beneficio. 

De vez en cuando podemos encontrar una estación que nos deja intercambiar uno de estos preciados ítems por una pieza de metal sangriento, invitándonos a dudar: ¿Mejoro mi arma favorita sacrificando mi máxima vida y escudo? Siempre habrá oportunidad de encontrar más de todos ellos pero, como no se trata de un metroidvania y el avance es siempre lineal, deberemos vivir con las consecuencias de nuestras acciones. También puede suceder que por tanto acumular ítems encontremos uno de más y no podamos aprovecharlo, por eso es importante encontrar el balance. Las armas mejoradas hacen realmente la diferencia, no solo cambian los efectos especiales al disparar, sino que se siente el aumento en cada característica.

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Pantanos, ciudades en ruinas, guaridas infectadas de instectos, tumbas y hasta lagos purulentos; Valfaris lo tiene todo

Valfaris brilla tanto en el apartado técnico como en sus controles impecables y  mecánicas. La dupla formada por Andrew Gilmour (Animación y arte) y Thomas Jenns (Diseño y programación) capturó a la perfección el aire de aquellos juegos noventosos, pixelados y de aire headbanger. Cada diseño fue realizado a mano, desde los escenarios animados con diferentes capas de profundidad, pasando por los enemigos y en especial los gigantescos jefes que nos azotan constantemente. El diseño en general es soberbio, los niveles tienen pasadizos ocultos, pequeños cuartos con desafíos y recompensas y los jefes cuentan con patrones de ataque coherentes. Batallas que al comienzo parecen imposibles terminan siendo una coreografía de proyectiles y lasers, realizadas con hermosos modelos, que explotan en gore y violencia extrema como si estuviéramos ante una versión bien realizada del memorable Doom Troopers.

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Las armas son tan protagonistas como Therion y, si revisamos bien, vamos a encontrarlas a medida que avanzamos

Andrew Gilmour y Steel Mantis han recorrido un largo camino desde el genial Slain! y Slain: Back from Hell, el resultado de este esfuerzo es uno de los mejores shooters de los últimos años. Valfaris destaca en todos los aspectos fundamentales y hasta hace bien las secciones de plataformas, desafía, castiga, recompensa y divierte. Es la evidencia más clara de que el presupuesto y el tamaño del equipo no siempre condiciona el producto de forma negativa. No es Contra porque brilla con luz propia, se siente como un homenaje a los grandes clásicos de antaño pero también como un paso adelante para el género, uno con insectos gigantes que explotan en vísceras y ácidos estomacales, espadas de luz y una espectacular banda de sonora metalera compuesta por Curt Victor Bryan (ex Celtic Frost).

VALFARIS

10/10/2019 (PS4, SWITCH, XBOX ONE, PC)
8.5

Valfaris me tomó por sorpresa, me catapultó a las mejores épocas del run n’ gun y me mantuvo pegado a mi Nintendo Switch por más de 7 horas. La versión de PC funciona igual de bien, toma el pad de Xbox One de forma nativa y tiene un precio accesible en Steam. Es una experiencia obligatoria para todo fan del género.

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