Análisis | The Hong Kong Massacre (PC, PS4)
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Análisis | The Hong Kong Massacre (PC, PS4)

Un clon de Hotline Miami que parece diseñado para generar tráilers espectaculares… y no mucho más que eso

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Por: Ignacio Esains

No es raro que la región de Hong Kong inspire tanto a diseñadores de videojuegos como a directores de cine. Su ubicación estratégica la hizo el puerto más próspero de Asia, y durante sus 100 años como colonia inglesa fue víctima de burócratas corruptos y organizaciones criminales llamadas “triadas” que aún hoy son plaga. Desde su estética tan sucia como violenta, The Hong Kong Massacre busca evocar el cine de acción de la época de la transición entre Inglaterra y China - las películas de John Woo (The Killer) y Ringo Lam (City on Fire) protagonizadas por Chow Yun-Fat, que hasta tiene un cameo en el juego en forma del detective Tequila de “Hard-Boiled”.

A pesar de su acción estilizada, estas películas solían tener intrincadas historias de traición y sacrificio, que el juego ni siquiera intenta recrear. A través de un interrogatorio policial vamos conociendo la historia de nuestro protagonista, un detective que luego de un hecho trágico decide eliminar de raíz el problema de las triadas. Esta es una excusa para mostrar una serie de tiroteos, más de 30 niveles con un solo objetivo: eliminar a cada uno de los enemigos.

A simple vista el juego parece idéntico a Hotline Miami, el lisérgico indie de Jonatan Söderström que aún hoy está en la cima de los mejores juegos de acción de todos los tiempos. Los niveles están vistos de arriba y controlamos a nuestro personaje con el teclado mientras usamos el mouse para apuntar. Al jugar con control el sistema es el clásico “twin stick” en el que nos desplazamos con el stick izquierdo y apuntamos con el derecho.

A veces es difícil entender lo que está pasando. No todas las veces es intencional.

El toque más ingenioso de The Hong Kong Massacre está en tomar prestadas las dos mecánicas clásicas de otro gran juego de acción, también inspirado en este cine: Max Payne. Nuestro protagonista puede deslizarse y hacerse inmune por un segundo a las balas y además ralentizar el tiempo, mecánica que usaremos hasta el infinito, porque nos regala varios segundos de libertad y se recarga casi de inmediato.

El problema es que esta estrategia resulta ser la única efectiva dentro del juego. Los enemigos de The Hong Kong Massacre tienen reflejos sobrenaturales, puntería perfecta, nos matan de un solo balazo y nos pueden escuchar a más o menos una cuadra de distancia, eliminando cualquier suspenso en los tiroteos. Los niveles, para colmo, están llenos de puertas y ventanas que se rompen y por lo tanto somos vulnerables desde cualquier punto. En Hotline Miami moríamos 20 veces en cada nivel hasta perfeccionar una ruta que nos lleve al punto final. Acá no hay estrategia, sigilo o suerte que valga. Lo único que funciona es “spamear” la cámara lenta a lo loco para matar de a dos o tres enemigos a la vez.

El juego ofrece unos 40 niveles, pero son todos muy parecidos y los desafíos son siempre los mismos.

Y por supuesto, ahí el juego se vuelve demasiado fácil. Si evitamos avanzar a lo loco, nunca vamos a terminar en un fuego cruzado, y por lo tanto vamos a tener una ventaja constante por sobre nuestros oponentes. Al llegar al cuarto nivel el juego busca complicar estos combates cargando los niveles de enemigos, lo que hace la experiencia aún más tediosa, porque morir por una bala perdida después de 5 o 6 minutos de eliminar sistemáticamente a cada guardia no se siente como una derrota justa.

La experiencia de juego en general se siente desbalanceada y poco pulida. Los controles son torpes (en especial usando joystick), nuestro personaje se mueve como si estuviera arrastrándose por dulce de leche, las armas son casi idénticas en su daño y velocidad (en especial si vivimos en cámara lenta) y el salto es casi inútil, ya que es muchísimo el “input lag” - el retraso entre el momento en que presionamos un botón y la acción de realiza en el juego. Los foros recomiendan desactivar VSync, pero en las dos PC en las que lo probamos no hubo ninguna diferencia.

La cámara está fija arriba, pero es un juego 3D.

Los niveles son realmente espectaculares. A pesar de la perspectiva 2D vista de arriba, el juego está completamente construido en 3D, lo que logra efectos de profundidad impresionantes, por ejemplo, cuando estamos saltando de una terraza a otra. Aunque no afecta mucho el desarrollo del juego hay una enorme variedad de locaciones, desde edificios de oficinas hasta restaurants enteros, recreados a la perfección basándose en los colores y la fotografía de esas pelis de Hong Kong. Los efectos de disparos y las manchas de sangre que van llenando el nivel dan ganas de disfrutar un poco más la experiencia, pero el tedio es inevitable.

La falta de inspiración se nota en lo bosses de final de nivel, cada uno de ellos una secuencia idéntica: un nivel recto en el que el jefe va por un lado, nosotros por el otro, y debemos avanzar disparando. La primera vez es una linda variación, la última ya parece una broma de mal gusto.

Los diálogos son atroces, y sorprende la cantidad de errores de ortografía y gramática.

La historia es tan genérica que hasta resulta ofensiva, en especial la forma en la que se refiere a características y rituales de la sociedad de Hong Kong que, claramente, los diseñadores investigaron mucho menos que el color de alfombra correcto para una oficina de la ciudad. Los textos de la historia y tutoriales son esquemáticos, primitivos, carentes de chispa, y para el equipo sueco de Vreski podría haber sido beneficioso que alguien que tenga el inglés como lengua materna le pegue una miradita a los francamente vergonzosos diálogos.

Como fan de Hotline Miami, Max Payne y Sleeping Dogs soy, supongo, el público ideal para The Hong Kong Massacre, y aún así no disfruté un solo minuto de mi experiencia con el juego. Es repetitivo, frustrante, y sus mecánicas carecen de cualquier profundidad. Todo el placer que el juego provoca es estético, y aún así, después de la primera hora no hay ninguna razón para jugar esta inflada, tediosa, carísima demo de tecnología.

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