Análisis | Star Trek: Discovery S02E02
Análisis

Análisis | Star Trek: Discovery S02E02 "New Eden" (SPOILERS)

El inicio de temporada no fue un accidente. Discovery aprieta el acelerador en un segundo capítulo que lleva la historia en una dirección inesperada.
 

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Por: Damián Silberstein

“Star Trek: Discovery” volvió la semana pasada con un episodio que, gracias a la inclusión de nuevos personajes y una temática principal diferente, insinuó un giro hacia una nueva dirección respecto al tono y expansión de su universo. El segundo capítulo de la temporada, “New Eden”, no solo confirmó eso. También nos regaló algunos de los mejores momentos de la serie hasta ahora.

Todo comienza con una charla entre Pike (Anson Mount) y Burnham (Sonequa Martin-Green) acerca de lo que ella pudo encontrar en la habitación de su hermano adoptivo, Spock, en la Enterprise. Esta información podría ayudarlos a detectar la fuente de estos misteriosos puntos que aparecen a lo largo de la galaxia y que la ponen en riesgo. 

 

Esta escena marca un contrapunto con respecto a lo que conocíamos de la protagonista de la serie. A diferencia de Lorca, Pike se muestra bastante más cálido y confiado de su presencia en la nave. Obviamente que necesita lo mejor de ella, y de toda su tripulación a cargo, para cumplir con la misión que tienen por delante. Pero no busca presionarla constantemente, como sí hacía el otro capitán - incluso le brinda información sobre Spock, revelando que el vulcano se encuentra internado en una institución psiquiátrica. ¿Qué pasará con él? Ya lo sabremos.

Michael Burnham se sigue sintiendo un sapo de otro pozo, o de ningún pozo. No confía casi en nadie, lo que hace que se cierre emocionalmente a todo el mundo. La nueva relación que está edificando con Pike hace que revea un poco las cosas, y eso ya empieza a notarse. 

Las cosas en el episodio van de 0 a 100 (o de warp 1 a 9, cuac), cuando la Discovery detecta otro de aquellos puntos que investigan, ubicado en una posición bastante lejana en la que se encuentran. Esto los lleva a utilizar nuevamente el sistema de esporas para cubrir casi instantáneamente un largo trecho de la galaxia. 
Al llegar a la fuente de origen, la tripulación recibe una llamada de auxilio de un planeta cercano que, para sorpresa de Pike, es una colonia de humanos con tecnología “pre-warp”. Al no tener acceso a ese sistema son incapaces de viajar por el espacio, con lo cual sería imposible que se hayan podido instalar en ese lugar de la galaxia.

"Bien, muchachos - estamos pasando desapercibidos"

Para averiguar lo que pasa en el lugar, Pike, Burnham y la teniente Owosekun (Oyin Oladejo) se teletransportan a la superficie. Debido a que los habitantes de la colonia integran teóricamente  una civilización primitiva (ni siquiera tienen luz eléctrica) los oficiales de la Flota Estelar no pueden revelar su verdadera identidad. Ni bien llegan, el grupo de expedición encuentra una suerte de iglesia que tiene dos detalles. El primero es mostrar simbología de diferentes religiones (católica, judía, islam)... y además, imágenes de un “ángel rojo”. 

El gran misterio que encierra este lugar radica en que esta tribu desciende de un grupo de humanos que llegaron ahí desde la Tierra hace 200 años. Esta comunidad original escapaba de la Tercera Guerra Mundial cuando fueron salvados por una suerte de deidad misteriosa, este “ángel” al que reverencian en su iglesia. 

Mientras el equipo expedicionario intenta encontrar una respuesta lógica a esta incógnita, la Discovery está lidiando con otra amenaza. El planeta está a punto de ser impactado por una serie de asteroides que lo dejarían inhabitable por su radiación. Gracias a este dilema, el episodio nos regala otro histriónico momento de la alférez Sylvia Tilly (Mary Wiseman), quien encabeza una trama paralela al relato principal.

Tilly queda hospitalizada tras recibir un impacto de energía al intentar extraer una muestra de un enorme asteroide alojado en la Discovery, y despierta de golpe cuando descubre la forma de salvar a la colonia de los humanos “pre-warp”. Su plan se concreta de forma positiva. Pero, fiel al estilo del personaje, nos regala una escena muy graciosa en la que entra a los gritos (y en batita de paciente de hospital porque se escapó de la enfermería) al puente de la nave. 

Es la protagonista de la serie, pero deja lugar para que otros brillen. Por eso la amamos.

El detalle curioso de esta subtrama es la aparición de una figura extraña, aparentemente otra tripulante de la nave, quien arenga a Tilly y le da pistas para resolver la amenaza que están enfrentando. Esa mujer resulta ser una ex compañera de secundaria de la alférez y que solo Tilly puede ver - no solo no está en la Discovery, sino que lleva un par de años muerta. ¿El “ángel rojo” tendrá algo que ver aquí? Veremos, veremos.

Tras salvar al planeta de un destino trágico, Pike vuelve una vez más a su superficie para revelar su verdadera identidad a Jacob (quien había mantenido activa la señal de auxilio) y dejarle una pieza tecnológica que le permitirá acceder a energía eléctrica para el lugar. La Discovery deja la zona con más preguntas que certezas sobre su misión. ¿De qué tipo de naturaleza es la entidad que amenaza a la galaxia? ¿Quién o qué es este “ángel rojo”? ¿Dios tiene algo que ver acá? En fin, lo iremos viendo en los próximos episodios.

“New Eden” es una mezcla perfecta entre diferentes tipos de narrativas. Como había comentado en el análisis del inicio de temporada, Discovery fue criticada por integrantes de la vieja guardia trekkie por “tener poco de Star Trek”, o lo que ellos consideran que hace a la franquicia. Bueno, aquí no se pueden quejar. En este capítulo hubo exploración en un planeta desconocido, dilemas filosóficos entre ciencia y fe religiosa, y otros aspectos argumentales que datan de la época de Kirk, Picard y las naves que cuelgan de hilitos transparentes. Hasta se mencionó la “directiva primaria”. Insisto, acá NO se pueden quejar.

La Discovery nunca estuvo menos disfuncional.

Pero lo bueno de esto es que la serie toma estos elementos y los resignifica, incorporando detalles que son más propios de la televisión de este siglo. El episodio se toma un buen tiempo para desarrollar personajes, y en esta oportunidad de lucen Pike y Tilly, personajes que se están volviendo cada vez más fuertes. 

Mientras que la alférez vuelve a demostrar que es el corazón de la serie, el nuevo capitán de la Discovery presenta un perfil más familiar para los entendidos en la franquicia. Pareciera tener el alma de líder que faltaba a su antecesor Lorca, y se nota tanto en sus charlas con Jacob como con Burnham, de la que por fin, al final del capítulo, parece haber ganado su confianza.

Paul Stamets (Anthony Rapp) también tiene un momento para destacar, a pesar de estar aún traumatizado por la muerte de su pareja. Stamets es el único tripulante de la nave capaz de operar dentro de la red de esporas que permiten que la Discovery se transporte de un lugar a otro de la galaxia en segundos, y es en esa red en la que asegura haber visto a Hugh. Por lo tanto, vemos a un Stamets esperanzado con la idea de traer a su amor de nuevo a la vida, y a la vez aterrado del proceso que debería llevar concretar ese objetivo. Seguramente, esta trama seguirá dando qué hablar.

Como puntos negativos tenemos que mencionar la poca participación de Saru (Doug Jones), quien al igual que Burnham cedió el protagonismo a otros personajes. El misterio del “ángel rojo” no termina de cerrar y genera un poco de incertidumbre negativa ¿Van a jugar a la gran Lost, revelando cosas de a poquito sobre este tema? Esperemos que no.

Pero salvo eso, no hay mucho más que reprochar. “New Eden” nos regaló una hora de gran ciencia ficción, que se beneficia por la dirección de Jonathan Frakes, legendario integrante de la familia Star Trek, como actor y realizador. Además, para el próximo episodio ya se promete la vuelta de los queridos klingons y de la malvada Philippa Georgiou, encabezando el grupo de black ops de la Federación “Sección 31”. Y todavía falta que venga Spock, más otras sorpresas que seguro aparecerán a lo largo de la temporada. 

Con apenas dos episodios “Star Trek: Discovery” nos hizo olvidar torpes tramas pasadas, y dejar atrás a personajes que ya no están (aunque no me molestaría ver a Lorca de nuevo). En la medida que nos sigan entregando esta dosis semanal de aventuras y acción, matizada con dilemas filosóficos y mucho desarrollo de personajes, vamos a seguir estando muy contentos.

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