Análisis | Spirit of the North pide mucho y ofrece poco
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Análisis | Spirit of the North pide mucho y ofrece poco

Un zorro, un espíritu, una tragedia, un hermoso paisaje y nada para decir

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Por: Lucas Rivarola

Hay juegos indies que buscan utilizar su simplicidad para transmitir ciertas emociones o ideas a los jugadores. No serán las obras más complejas pero hacen uso de sus limitadas herramientas para ofrecer experiencias que quizás juegos más grandes no están interesados en presentar. Spirit of the North, desarrollado por el pequeño estudio americano Infuse Studio, claramente busca ser una de esas experiencias. Lamentablemente, por una gran variedad de motivos, no alcanza a cumplir su objetivo.

Spirit of the North te pone en el papel de un zorro en unas tierras que, según el estudio, están inspiradas en los paisajes de Islandia. En estos lares aparentemente existía una sociedad de monjes, pero todos perecieron luego de una especie de catástrofe natural que parece estar relacionada con un trazo rojo que pinta el cielo de este paisaje. Nuestro zorro explorará algunas de las ruinas de estos monjes para… ¿descubrir qué pasó?

Uno de los más grandes problemas de Spirit of the North está en esta narrativa, o más específicamente en su falta de la misma. Infuse Studio describe el juego como una historia que toma elementos del folclore nórdico pero que no cuenta con diálogo ni tampoco con narrativa. Esta decisión termina siendo perjudicial para el juego, puesto que si uno busca contar una historia de manera minimalista, sin utilizar herramientas narrativas convencionales, tiene que compensar con otros elementos que ayuden a construir el mundo narrativo del juego.

Muchos otros indies lo han conseguido y de hecho el juego que más tuve en mi cabeza mientras me aventuraba en Spirit of the North era Journey. Pero lo que Journey consigue hacer mediante sus mecánicas y su lenguaje visual, Spirit of the North no logra ni por asomo. Aquella descripción de la historia es lo único medianamente claro que este juego ofrece después de sus dos horas y monedas, y la mayor parte se da en una secuencia demasiado larga en la que el zorro camina lentamente por una cueva llena de murales que presentan dicha historia.

No conozco Islandia pero los paisajes del juego son bastante bellos.

Nuestro zorro es acompañado por el espíritu de otro zorro, que aparenta ser el guardián de estas tierras pero que por alguna razón no puede combatir lo que sea que esté haciendo aquel trazo rojo en el cielo. Dicho espíritu ayuda a nuestro zorro de varias maneras en materia de jugabilidad, pero en la historia en sí es confuso qué rol cumple. Spirit of the North, en su intento de contar una historia sin utilizar herramientas típicas y buscando explícitamente que los jugadores especulen sobre la historia (tal y como los desarrolladores dicen en la descripción del juego), termina ofreciendo una experiencia que no da los suficientes elementos para cumplir con su objetivo.

Esto sería más llevadero si la jugabilidad sostuviera el resto de la experiencia pero este otro pilar del juego también tiene muchos problemas. Spirit of the North es, en esencia, un juego de puzzles en tercera persona con unos toques de plataformero 3D. El espíritu que nos acompaña nos ayuda en los puzzles ya sea activando ciertos monolitos o incluso con poderes que iremos consiguiendo a lo largo de la aventura como proyectar un clon espiritual para atravesar determinadas barreras.

Hay cuevas y monolitos por doquier.

Donde inmediatamente se empiezan a notar los problemas es en los controles del juego. El zorro con el que jugamos tiene menos giro que un tanque de guerra, mientras que los saltos son demasiado poco precisos. Para colmo, este juego tiene enormes problemas de colisiones en sus físicas, lo que convierte al zorro en un trepador que haría que los caballos de Skyrim sientan vergüenza. Durante todo el juego tuve la sensación de que la mayoría de los puzzles los resolví casi que haciendo trampa, porque en ningún momento estaba claro si realmente me correspondía caminar o no por esa roca o esa montaña. Además, los puzzles no ofrecen demasiado lugar a la creatividad, con soluciones muy simples que a la vez se sienten como las únicas que hay.

Para redondear los problemas técnicos del juego, el framerate es también inconsistente incluso en mi Playstation 4 Pro. No puedo apuntar a algo en especial que hacía que el framerate cayera de los 60 fps, pero por momentos el juego tenía varios problemas para llegar a ese número. Para darle crédito donde corresponde, es un juego bello gráficamente aunque más en imágen que en movimiento. Las animaciones del zorro dejan mucho que desear e incluso el efecto del viento en el pelaje del animal pareciera que hacer cambiar de forma al zorro. Al menos la música acompaña muy bien al juego, elevando los aspectos artísticos más flojos y haciendo que la experiencia sea un poco más sostenible.

A no preocuparse, el zorro simplemente está durmiendo.

Así y todo, Spirit of the North es un juego con muchos problemas. Es importante mencionar que actualmente el juego cuesta el elevadísimo precio de $25 dólares, para las poco más de dos horas que me duró la experiencia. No me siento cómodo recomendando ese gasto a nadie, porque Spirit of the North simplemente no tiene algo que llame la atención más que quizás cómo se ve en imágenes. Spirit of the North es un juego que siento que constantemente está queriendo decir algo, pero que gracias a sus erróneas decisiones narrativas y sus varios problemas de jugabilidad, me hizo sentir que pasé dos horas haciendo nada más que ver paisajes lindos y escuchando música tranquila.

SPIRIT OF THE NORTH

01/11/2019 (PS4)
4.0

Jugué alrededor de dos horas y media de Spirit of the North en Playstation 4 Pro, lleno de problemas técnicos. Además de los problemas de framerate mencionados, hubo algunos puzzles que pensé que no iba a poder resolver por el hecho de que el juego no me dejaba interactuar con los elementos para avanzar. Como extra, también tuve problemas con los trofeos, con varios que no se desbloquearon y otros que aparecían mientras jugaba otros juegos (aunque quizás eso tenga que ver con que se me cortó internet mientras jugaba).

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