Sparklite (2019)
Análisis

Análisis | Sparklite toma lo mejor de Nintendo y no le alcanza

Red Blue Games nos trae una aventura de acción sencilla que se sirve de las bases de grandes franquicias para construir una propuesta divertida, pero que se queda a medio camino.

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Por: Sebastián Cigarreta

Merge Games es una de esas editoras que apuesta por títulos originales y no teme asumir riesgos. Claro que sus juegos son económicos, pero entre sus publicaciones han desfilado ideas novedosas y bien ejecutadas. Sparklite es un caso particular porque todo lo que se propone le sale entre bien y regular, brilla en algunos apartados y cae en la mediocridad en otros, entregándonos una propuesta divertida aunque corta y de momentos bastante insulsa.

La idea de Red Blue Games era mezclar los rasgos de los grandes clásicos de 16 bits, especialmente The Legend of Zelda: A Link to the Past, con las mecánicas que estuvieron en boga durante los últimos años. El resultado es un híbrido entre roguelike y action RPG, con un combate sencillo y similar al del legendario juego de Nintendo, un sistema de progresión de personaje relativamente libre y de avance lineal. De buenas a primeras resulta atractivo pero pronto cae en una meseta de reiteración de la que se sale a fuerza de grindeo y que puede ser demasiado para un jugador con poca paciencia.



Sparklite nos pone en la piel de Ada, una mecánica que descubre por casualidad que lleva el heroísmo (literalmente) en la sangre y es la única que puede salvar al mundo de Geodia de los planes malvados del Barón. Así, y sin muchas más explicaciones, nos lanzan a recorrer un mapeado que parece ser generado proceduralmente pero que en realidad se acerca más a una selección aleatoria de secciones previamente diseñadas. A medida que exploramos iremos encontrando ítems que nos ayudarán a sobrevivir: curativos, buffeos de daño o velocidad y hasta diferentes granadas. Éstos consumibles serán lo único que perderemos al morir, eso y nuestro progreso en el mapa ya que al regresar deberemos volver a empezar.

La forma de progresar en la aventura está fuertemente atada a la moneda de intercambio de Geodia, que a su vez le da nombre al juego, y que podremos encontrar tanto en cofres como al derrotar enemigos. Esto hace que la experiencia recaiga en el grindeo, muriendo una y otra vez mientras matamos los mismos enemigos para poder pagar una mejora. Cada enemigo da entre uno y tres fragmentos de Sparklite, y para habilitar una tienda necesitamos 100. La próxima mejora de la tienda costará entre 250 y 300 fragmentos, luego serán 500 y así, atando la progresión a una moneda y obligándonos a farmearla.

Sparklite 01
Los jefes son entretenidos y vistosos, pero no varían demasiado sus ataques

A veces, según nuestra suerte porque los cofres son al azar, conseguiremos un botín de fragmentos que nos ayudarán a comprar algunas mejoras. El sistema de parches, responsable de la progresión del personaje, nos deja equipar mejoras que varían en tamaño y calidad según su utilidad. Por ejemplo el parche que aumenta el daño del arma ocupa un cuadrado de 3x3 de un total de 4x4, dejándonos solo 9 cuadraditos libres y en forma de "L" para equipar otras mejoras. Los parches básicos se pueden comprar con fragmentos pero los mejores son recompensas por cumplir alguna de las misiones secundarias, que van desde rescatar a un leñador de las garras de unos goblins hasta juntar pajaritos cantores ocultos en el mapeado. Si conseguimos dos iguales podemos fusionarlos y aumentar sus efectos, por supuesto a fuerza de fragmentos que habrá que seguir juntando.

El primer obstáculo que deberemos sortear, y uno que se presentará durante toda la aventura, será el tener que resignarnos a que para progresar habrá que explorar una y otra vez el mismo mapa remixado hasta que consigamos la cantidad suficiente de fragmentos. El segundo será alcanzar el primer jefe y derrotarlo, porque no solo cambiará de locación cada vez que morimos, sino que su dificultad radica en la cantidad de puntos de vida que tiene. Este recurso se repetirá en cada uno de los enfrentamientos que, a pesar de ser vistosos y halagadores en las capturas de pantalla, solo cuentan con un puñado de patrones de ataque que repiten. Una vez derrotado el primer jefe recuperaremos a nuestro robot compañero que, a su vez, nos habilita la opción de jugarlo con un amigo, pero que se siente más parecido a manejar a Tails en Sonic 2 que a una experiencia en cooperativo.

Sparklite 02
Este minijuego es una de las mejores formas de conseguir fragmentos: solo un cofre tiene premio, pero es barato jugar

Durante la exploración encontraremos fundiciones y templos. Las primeras son pequeños desafíos de tres o cuatro pantallas donde nos enfrentaremos a enemigos con un cofre de recompensa si salimos victoriosos. Así conseguiremos parches, ítems y fragmentos de Sparklite. Los segundos esconden una nueva habilidad, arma o equipamiento. Para conseguirlo deberemos superar un pequeño puzzle que hace las veces de tutorial, pero para utilizarlo habrá que pagar en Sparklite: un buen puñado para habilitar una mesa donde construirlo y otro tanto para la construcción en sí. Por lo general estas mejoras son originales pero no demasiado útiles, al menos las opcionales, y las que sí se sienten valiosas son aquellas que desbloquean nuestro progreso en el mapa.

El apartado técnico es cumplidor en cuanto a lo sonoro, hay poca música y efectos de sonido, aunque se siente un poco desatendido cuando exploramos grietas y fundiciones en absoluto silencio. Ahora en cuanto a lo visual es todo un espectáculo, con animaciones detalladas y un mundo colorido creado a fuerza de un cuidado pixel art. Es una pena que las colisiones sean tan erráticas, en especial cuando hay que atacar o esquivar en diagonal, jugar con la cruceta se complica por demás y con el stick analógico es mejor pero se presta a movimientos involuntarios que pueden terminar en una muerte accidental y un mapa reseteado.
 

Sparklite 03
Los niveles son variados, coloridos y vistosos. Lástima que no hay razones para detenerse a explorarlos


Sparklite es un juego irregular, que brilla con intensidad durante breves momentos que nos invitan a seguir intentando mientras machaca nuestro tiempo libre a fuerza de reiteración y farmeo. Una vez superada la primera mitad, si la suerte y los parches los acompañan, se vuelve más ameno y disfrutable. Sin embargo el último tercio del juego pierde el misterio y el desafío, los parches que revelan la ubicación de las forjas y jefes simplifican demasiado la exploración y ya no quedan demasiadas razones que nos lleven a revisar minuciosamente los nuevos mapas. Las herramientas nuevas tampoco son interesantes ni necesarias, entonces caeremos (¿o no?) en la tentación de esquivar enemigos, agarrar los cofres e ir directamente al jefe de sección para avanzar. 

El equipo de Red Blue Games está atento a las críticas, especialmente en la comunidad de Steam, y prometió tomar cartas en el asunto de la progresión atada al farmeo constante. La experiencia es irregular, con altibajos de diversión, algunos grandes momentos y una importante dosis de reiteración. Sin embargo los entusiastas de los roguelikes lo disfrutarán, es un juego relativamente corto, vistoso y entretenido que podría haber sido mucho mejor pero se quedó en el camino entre el tributo, la imitación y las buenas ideas.

SPARKLITE

14/11/2019 (PS4, XONE, PC, SWITCH)
6.0

Pasé tres días jugando Sparklite en PS4. Durante el primero primó la frustración y la constante reiteración, en el segundo aprendí a farmear y explorar los primeros dos mapeados, en el tercero tuve un golpe de suerte con los stickers y me volví casi invulnerable. Sentí que no era justo que se haya vuelto tan fácil luego de dos días complicados, pero terminarlo finalmente fue entretenido. La batalla final está por encima del resto del juego, como si los desarrolladores se hubieran reservado lo mejor para ese momento.

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