Análisis | Planet Zoo tiene mucho potencial para explotar
Análisis

Análisis | Planet Zoo tiene mucho potencial para explotar

La preservación de la vida animal como estandarte, mientras nos mantenemos alejados de los números rojos

Avatar del

Por: Rodrigo Campagne

Planet Zoo tiene una línea directa a las emociones del jugador. En otros juegos de estrategia del estilo “Tycoon”, como SimCity o Rollercoaster Tycoon, los distintos obstáculos te afectan de forma intelectual. Nadie le da mucha importancia a un embotellamiento o una falla mecánica. Ves lo que hay que solucionar, y lo hacés. Pero el nivel de cariño y apego que podés llegar a tener por los animales que tengas en tu zoo es tremendo, al punto de sentirte terrible y plantearte qué clase de persona horrible sos cuando dejás que les pase algo malo.

Frontier Developments se caracteriza por hacer los mejores simuladores de construcción y manejo de parques temáticos de los últimos tiempos, como Planet Coaster, Jurassic World Evolution, o el Zoo Tycoon original en el que Planet Zoo está basado, dándonos en todas las entregas incontable cantidad de horas para que podamos construir el parque al que siempre quisimos ir.

Pero con Planet Zoo el enfoque es diferente, el centro de nuestra atención no va a ser evitar la bancarrota -aunque por añadidura vayamos a luchar contra ella- sino darle la mejor calidad de vida posible a todas nuestras especies en cautiverio, desde especies pequeñas como anfibios o arácnidos hasta las especies más grandes, como osos panda o elefantes, manteniendo para cada uno de ellos el bioma correspondiente a su región en el mundo.

Con una cantidad abrumadora de información, el juego nos muestra lo complicado que puede resultar manejar en toda su integridad un zoológico. Como, por ejemplo, que las barreras tengan la altura suficiente para que no se escapen los animales, la cantidad de ventanas para cada hábitat, que cada hábitat tenga a su vez la flora y temperatura correspondiente, que los animales tengan suficientes estímulos tanto para jugar como para comer, que los refugios sean los adecuados…

Eso es sólo el principio, porque hay varias cosas más, también desde el lado del manejo del parque, como mantener la estética del mismo evitando que el recorrido de los visitantes pase cerca de generadores eléctricos o filtros de agua. Además, cada especie que tengamos en nuestro zoo va a tener un menú propio en el que nos van a indicar varios factores que tenemos que tener en cuenta para cada uno en particular como la nutrición, el estímulo, el stress y la socialización, que corresponden al bienestar general.

Los modelos de los animalitos son irresistibles

Por estas cosas, se siente mucho más cercano a juegos como Theme Hospital o Prison Architect, que a algún Tycoon que hayamos podido jugar, con la diferencia de que por esa bienvenida manipulación emocional de Frontier vamos a hacer lo que esté a nuestro alcance para que todos los animales estén conformes en su espacio - no como en Theme Hospital donde podías llegar hasta a odiar a algún paciente por la demanda que te llevaba.

Con un zoológico ya armado y funcionando como un reloj, el tutorial -que está incluido en el modo carrera- nos explica todos y cada uno de los menús desplegables y los submenús con los que vamos a interactuar, además de enseñarnos a utilizar las herramientas de diseño para crear todos los hábitats posibles.

Los objetivos del modo carrera se dividen en tres grupos de dificultad: son fáciles al principio, consiguiendo una medalla de bronce, luego aumentan la dificultad hasta conseguir la medalla de plata y por último, los más laboriosos, con los que conseguiremos la medalla de oro. Y acá encontré uno de los primeros defectos del juego. Una vez conseguidas las tres estrellas esperas alguna pantalla que te indique que lo completaste, y que pases al siguiente nivel, pero eso nunca sucedió y puede pasar un buen rato hasta que te des cuenta de que completaste todos los objetivos. Es un detalle, pero que habla de la poca profundidad de la experiencia.

Está claro que es un simulador económico serio - o al menos, complejo

Luego de haber aprendido con el tutorial todo lo básico y necesario para jugarlo, te das cuenta que no te enseñó todo lo que tenías que saber, y que muchas funciones las vas a tener que aprender por tu cuenta, como por ejemplo, que los machos se pueden matar entre ellos por disputarse el puesto del “alfa” o que, si no colocas un filtro de agua como corresponde, todos tus cocodrilos se pueden enfermar y morir.

El juego considera que sabés ciertas cosas de antemano (como por ejemplo, las gacelas y los leones no pueden estar en un mismo recinto), por cuestiones de sentido común que no valen la pena aclarar, pero ante cualquier duda que tengamos con respecto a estas cuestiones “lógicas”, el juego nos pone a disposición una Zoopedia con toda la información para que no cometamos errores.

El nivel con el que podemos editar nuestro zoológico puede resultar abrumador

Además del modo Carrera, hay otras tres modalidades de juego. En “Sandbox” o “libre” no tenemos ningún tipo de limitaciones para crear, mientras que el modo “Franquicias” presenta un sistema multijugador “a lo Kojima” donde todos los dueños de los zoo nos podemos beneficiar mutuamente, y finalmente “Desafíos” acota la experiencia para cuando queremos jugar un rato y despejar la mente.

Uno de los aspectos más irritantes del juego es la cámara, sobre todo cuando tenemos que editar o diseñar los recintos. Al ser en “modo libre”, estás constantemente moviéndola para encontrar el mejor ángulo posible, aunque varias veces se “bugueó” y no dejaba moverme con libertad. Por ejemplo, no me permitía salir del lago de los cocodrilos hasta que después de un rato de maniobrar pude seguir sin problemas.

No dudes que vas a encontrar especies de las que nunca habías oído hablar

Otra de las cosas que me trajo dolores de cabeza fue la Inteligencia Artificial y para explicarles mejor, permítanme contarles la situación tragicómica que me tocó vivir: estaba acomodando un poco el hábitat de los leopardos de las nieves, agregándole unos refrigeradores y un poco de nieve para que estén en mejores condiciones y no pasen calor, cuando de repente me salta una notificación de que uno de los hipopótamos tiene un estado fuerte de deshidratación, ubicó al del problema y llamo al cuidador, lo que debería solucionarlo.

Cuando el cuidador llega al recinto, hace un vistazo general y se va sin hacer nada, mientras que el hipopótamo deshidratado se estaba tirando unos largos en el lago que le había armado. Mientras nadaba, me salta la segunda notificación, pero esta vez diciendo que tenía un estado crítico de deshidratación, en ese mismo momento un grupo de manifestantes aparece en la puerta del zoo reclamando por el estado del hipopótamo. Luego de su rutina de natación, el hipopótamo se acerca al comedero para recuperar un poco las calorías quemadas, cuando termina de comer, salta otra notificación “tu hipopótamo murió por deshidratación”.

De más está decir que me quede como el meme de Tony el gordo mirando la pantalla diciendo “a ver, a ver, ¿qué pasó?”. Fue casi como jugar Frostpunk -por lo random de la situación- pero con animales.

El valor educativo del juego es altísimo

Cosas como este cuidador-gate y la cámara loca hay por doquier, solo basta decir que con el último parche que sacaron repararon 400 errores -mínimos y no tanto. También sufrí alguna que otra caída de frames, pero supongo que fue más por mi pc que por el juego - aunque un juego de este género debería estar mejor optimizado para un sistema que tiene menos de cinco años.

Dejando de lado estas cosas, el juego es muy recomendable si querés estar un rato largo armando el zoo de tus sueños con los animales que más te gusten o, si tenés chicos en edad escolar, puede ser bastante didáctico jugarlo con ellos ya que permite conocer diferentes animales sin la necesidad de ver un libro o un documental.

En las casi 15 hs que lo estuve jugando, entre misiones del modo carrera y el modo sandbox, me entretuve muchísimo, pero los errores entre la IA y la cámara, sumado a la falta de optimización me dejaron un sabor amargo, pero no es nada que no pueda repararse con actualizaciones o parches.

Y si, lo admito, estuve como 20 minutos siguiendo a los pandas mientras jugaban entre ellos o con los juguetes que les puse en su hábitat, y lo disfruté un montón. El amor puesto en los detalles de cada animal da la sensación de que tengan vida propia, y la cantidad enorme de herramientas para diseñar, le brindan un potencial enorme a Planet Zoo, que quizás se cumpla de tres o cuatro parches más.

PLANET ZOO

5/11/2019 (PC)
7.5

Jugué Planet Zoo en una PC de gama media: I5 4460, GTX 970, 8Gb RAM, durante unas 15 horas que me permitieron profundizar en los distintos modos.

En esta nota
  • planet zoo

Comentarios