Análisis | Monkey King: Hero is Back, o Viaje a un Pasado Olvidable
Análisis

Análisis | Monkey King: Hero is Back, o Viaje a un Pasado Olvidable

Está adaptación de la película del mismo nombre, tiene un cometido noble, pero no puede esquivar problemas básicos.

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Por: Totoro García

La industria del cine china es lo que se viene. Es eso o Bollywood, pero lo que está claro, es que Hollywood ya fue. Con esa fuerza detrás, nos llega un videojuego basado en la película animada china de 2015, Monkey King: Hero Is Back. No hay una gran explicación de por qué este juego llega tantos años después, pero puede que esto se empiece a explicar, si notamos las diferencias entre uno y otro.

La película de animación más taquillera de la historia en China está basada en una de las cuatro grandes novelas de la literatura china, Viaje al Oeste, y tiene un tono infantil e intenso, más parecido a una película de dibujitos. El juego en cambio es más sutil, los personajes no son tan caricaturas de sí mismos, lo que lo hace más relacionable para la mayoría de los jugadores. A esto le podemos sumar encima que las animaciones hacen un gran trabajo de evocar la fuente original, y el dub a inglés es una mejoría de aquello que vimos en la película. Estos son los dos únicos aspectos técnicos que vale la pena defender.

Las animaciones que logran transmitir el estilo de la película es solo parte de la historia completa, porque el resto está en una seria desventaja técnica. Los gráficos en medio del juego son terribles, así como el diseño de sonido que es sumamente molesto, con las mismas frases que se repiten hasta el hartazgo, y te hacen desear que las voces de los aliados se puedan desactivar. Más allá de eso, el combate es la estrella del juego, y aunque se siente un poquito lento, es muy fácil de entender, y muy divertido.

Más que una adaptación del largometraje parecería ser una reimaginación, porque aunque tiene la misma base, la trama del juego parece cortajeada por una tijera irregular. Por alguna razón saltea toda la parte inicial, donde conocemos a los compañeros y aliados del Rey Mono, y nos pone directamente en la carne del asunto, buscando salvar a las tierras del mal que las ha poseído. En esta reimaginación narrativa más tosca de Monkey King, ocupamos el rol del personaje titular, Dasheng, el mismísimo Rey Mono, que es despertado de su prisión de 500 años por un niñito llamado Liuer. El juego se apoya considerablemente en la historia, lo que es de esperar para una adaptación, pero por eso sorprende tanto la elección de cortar partes esenciales del inicio. 

Ahí nomás nos vamos a las manos y no paramos hasta dentro de seis horitas, a lo sumo diez quienes quieran sacarle todo el jugo. Pero se trata de un juego de acción y aventura bastante simple, que recuerda a aquellos de PlayStation 2 con gráficos más modernos, pero ni siquiera tanto. Y esto no es despectivo, simplemente descriptivo de un estilo de juego, simple pero dinámico. Por sobre todo, adictivo. Rápido le agarramos la mano a los controles, con un movimiento ágil y dos tipos de ataques para combinar y fácilmente hilar combos, así también como armas que podemos recoger del suelo. Además de sus ataques pesados y débiles, Dasheng puede usar cada uno de estos para contrarrestar ataques, donde el juego entra en un modo 1v1, que no es más que un quick time event, pero le agrega variedad al combate, y permite acabar con el enemigo de un solo ataque. También hay un sistema de stealth, que nos da la opción de acabar con enemigos de un solo golpe. El combate tiene algo de variedad, que es lo que le falta al resto del juego.

Gráficamente está lejos de ofender o impresionar.

La magia es el segundo aspecto del combate, un recurso del que podemos hacer uso cuando tenemos maná, y resulta en ataques bastante más poderosos. Un día de oficina normal para el Rey Mono. Y así correteamos junto a diferentes aliados —además de Liuer el aprendiz, está el Puerco y el Viejo Monje, entre otros— por un total de diez niveles sumamente lineales en escenarios variados que no resaltan por ninguna razón específica. Y los aliados que nos acompañan siempre no ofrecen asistencia alguna. Nos acompañan por cuestiones narrativas, pero ni bien aparecen enemigos, desaparecen.

Mientras que el arte nos devuelve directamente al mundo de Monkey King desde la primer cutscene, el resto del juego no está seguro qué quiere ser. El 90% es acción, con un poquitito de plataformas —realmente muy poco— y nada más. A pesar de todo el contenido narrativo que hay, no existen puzzles ni ningún tipo de mecánica que requiera otra cosa más que golpear enemigos sosos. Porque mientras que el combate no es el problema, es poco variado, pero muy divertido y con una gran presentación, los enemigos, son todo lo contrario. Hay muy poca variedad, y sus diseños dejan mucho que desear.

El combate es lo único que Monkey King tiene a favor.

De algún modo, para muchos puede sentirse como un juego de PlayStation 2, porque tiene mecánicas simples y se aferra a ellas de principio a fin, sin intentar sorprender en ningún momento. Sabe perfectamente qué es, e intenta lograrlo sin mayores sobresaltos. Intenta lograrlo a rajatabla aunque sea en desmedro del producto final. Y lo logra. Los más completistas querrán recoger todos los artefactos que tienen los niveles, los cuales sirven para comprar habilidades que nos permiten atacar más fuerte o recuperar energía. Todo bastante simple. También hay un árbol de mejoras, a través de las orbes rojas que recolectamos, y aunque los beneficios se sienten a lo largo del juego, ampliar nuestro poder mágico, no nos hace sentir muy diferentes.

Es una pena, que lo poco bien que hace se desarme en las últimas dos horas. Hasta ahí, el juego es un simple pero divertido juego de acción, pero las últimas dos horas se sienten completamente anti climáticas y apuradas, casi diseñada por otro equipo. Como si se les hubiera acabado el tiempo, y así como quedó todo, tienen que llegar al final. Para una batalla con el boss final que parecería acabarse antes de empezar.

Las mejoras podrían hacer más diferencia.

Ya seas para retoños o jugadores que disfruten de un combate fluido, Monkey King: Hero is Back tiene algunas cosas para ofrecer, pero el entusiasmo dura muy poco. El juego parece arrancado de otra época, donde nos contentamos con menos. Donde no esperábamos que los juegos hicieran tanto, y con ese poco nos satisfacían. Más todavía viniendo de un juego licenciado. Pero hoy por hoy esperamos un poquito más. Más horas de juego, más variedad. Un poquito más de todo. Aún así, es una aventura disfrutable, que valdría la pena aprovechar en descuento.

Mis primeras horas con Monkey King: Hero is back fueron las mejores. Porque todavía no me había hastiado de las mecánicas, y estaba conociendo y disfrutando del combate. Pero después de un par de horas, la monotonía del paquete me terminaron casi apartando, sino fuera porque justo cuando lo quería dejar, terminó. Tal vez los chicos disfruten más este juego, pero quienes estén buscando algo más que un simple button masher que se ve bonito, solo encontrarán un paquete decepcionante.

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