Análisis | La vergonzosa fantasía romántica de Date A Live: Rio Reincarnation
Análisis

Análisis | La vergonzosa fantasía romántica de Date A Live: Rio Reincarnation

Hay cosas en este juego que nadie debería ver

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Por: Lucas Rivarola

Las novelas visuales son un género un tanto controversial en los ojos del público masivo. A quienes estén alejados de lo que este tipo de juegos ofrece, al escuchar ese nombre se les viene a la cabeza simplemente juegos que lo único que tienen para ofrecer es algo bastante cercano a pornografía anime. Existen juegos que superan este estigma de manera impecable: algunos que con sus limitadas mecánicas intentan llevar el género a nuevos lugares, otros que cuentan variedades de excelentes historias ya sea en comedia o drama, e incluso varios que exploran relaciones de maneras que juegos más mainstream ni se acercan. Date A Live: Rio Reincarnation, sin embargo, no es nada de eso.

Este juego es una remasterización de tres juegos de la serie Date A Live: Rinne Utopia, Arusu Install y Rio Reincarnation. Estas entregas anteriores estaban disponibles únicamente en Playstation 3 y Playstation Vita en Japón, por lo que ahora pueden jugarse en plataformas modernas por primera vez en occidente. La serie en sí está basada en unas novelas ligeras del mismo nombre, género de novelas caracterizado por ser más cortas que las novelas regulares, estar acompañadas por ilustraciones, tener una prosa más simple y que apuntan a un público principalmente de escuela secundaria.

La historia tiene como protagonista a Shido Itsuka, un estudiante de secundario común y corriente excepto por su poder de prevenir calamidades causadas por seres conocidos como Spirits que, oh casualidad, toman forma de chicas de secundario. Para sellar los poderes de estas Spirits, Shido tiene que cumplir una condición muy importante: las Spirits tienen que enamorarse de él y luego de un beso sus poderes quedarán bajo control.

Cada uno de estos tres juegos tiene una historia original no presente en las novelas y gira en torno a una Spirit en especial. Por lo tanto, el objetivo de cada juego es conquistar a la heroína propia del mismo, aunque Shido también puede perseguir una relación con cualquiera de las otras protagonistas que también están presentes por alguna u otra razón. Es por esto que cada juego tiene varios finales.

En determinados puntos del juego se nos dará la opción de pasar tiempo con alguna de estas protagonistas, influenciando nuestra relación con cada una de ellas. Existen también eventos que tienen lugar con personajes secundarios y estos no consumen tiempo, ya que disponemos de limitadas oportunidades para fomentar nuestra relación con las Spirits. Además de tener ciertas opciones de diálogo, tanto dentro como fuera de los eventos, la jugabilidad en sí no ofrece más que esto.

Acciones tan heroicas jamás se habían visto.

Como novela visual en sí, Date A Live es demasiado tosca. Por empezar, la interfaz es un desastre. Además de no especificar en ningún lugar los controles, el menú principal lista los tres juegos pero no en orden en el cual pretende que los juegues. Rio Reincarnation es el que está en el centro de la pantalla, lo que me llevó a pensar que era el primero a jugar, especialmente por compartir el nombre del juego principal. Luego de seleccionar un digesto para ver si el juego se molestaba en explicar qué es Date A Live, me encontré con que dicho resumen explica a muy grandes rasgos no sólo las novelas, sino también los otros dos juegos. Rio Reincarnation es el tercer juego de la serie.

Después de ver la calidad de la historia no me hice mucho problema en haberme spoileado los otros dos juegos, pero igualmente intenté probarlos para ver en un poco más de detalle qué ofrecían. Empezando por Rinne Utopia, el primero de ellos, no pasaron ni diez minutos que una de las Spirits, que voy a recalcar tiene forma de chica de secundario, se ofreció a acostarse desnuda al lado de Shido para intentar bajar su fiebre. Luego de una discusión con el resto de las chicas que, oh casualidad, están todas enamoradas de Shido y se peleaban por pasarle un paño húmedo en todo su cuerpo, una de las chicas se apareció de repente en ropa interior en la cama de nuestro protagonista. Para ese entonces no había pasado ni media hora de empezar el juego.

Ojalá estuviese mintiendo.

Esta es una clara pauta de lo que es Date A Live. La premisa en sí sonaba lo suficientemente ridícula, pero la ejecución es todavía más vergonzosa de lo que me podía imaginar e incluso empeora. En otro de los juegos, uno de los eventos lleva a Shido de compras con dos de las chicas y, oh casualidad, el evento termina con ambas estudiantes en lencería erótica compitiendo por la atención de Shido, donde nuestro honorable protagonista declara que no puede elegir a una por sobre otra y todos terminan felices y contentos.

Además de hacerme sentir como que tendría que entregarme a la policía e ir preso por ver algo que nunca hubiese querido ver, el diálogo y el guión del juego en general es abismal. Soy una persona que mira quizás más anime de lo que debería, por lo que me es fácil reconocer tropos con los que no quiero relacionarme de ninguna manera, y lo único que Date A Live tiene para ofrecer es un desfile de dichos tropos en cuanto a su tratamiento de la mujer.

Shido enfrenta problemas muy serios.

Me resulta simplemente increíble que todas y cada una de las Spirits sean personajes completamente planos, reduciéndose simplemente a un tropo de anime típico (hermana menor, chica despistada, chica popular pero fría) sumado a un incondicional amor por Shido que no está justificado en absoluto porque este protagonista tiene la profundidad de un dedal. Ver a Shido interactuar con personajes que están constantemente diciendo cosas como “si sos vos no me molesta”, “lo único que me importa es tu felicidad”, “sos lo que más quiero en mi vida” y demás es tan interesante como masticar telgopor. Peor todavía cuando Shido responde cosas como “es tu culpa por acercar tanto tus pechos” después de tocar a las chicas accidentalmente.

Y eso sin siquiera mencionar la infantilización de sus personajes femeninos. El anime en general tiene serios problemas con estos temas, pero Date A Live los exhibe a mansalva. Por supuesto que la mayoría de estas chicas parecen personajes de secundario, pero el ser estos seres llamados Spirits que técnicamente no son humanos les da piedra libre para infantilizarlas todavía más. Es por eso que se dan situaciones como las de ofrecerse a desnudarse para bajarle la fiebre a Shido, lo que le da pie al sabio protagonista para explicarle el mundo real a estas pobres chicas y terminar con varias de ellas declarándose como su futura esposa y madre de sus hijos.

Típico de alguien que recién conocés

Ni que hablar del mensaje espantoso que rodea la premisa general del juego. La idea de que Shido tiene que enamorar a las chicas para evitar que pierdan el control y maten gente deja un mensaje asqueroso, insinuando que sin un hombre, las mujeres son, literalmente, un desastre o una calamidad. Por supuesto que esto es algo que el juego arrastra del material original que adapta, pero así y todo esta adaptación no nació de la nada, sino de varias personas que pensaron que esto es algo digno de llevar a otros medios. Intencionalmente o no, toda pieza de arte da un mensaje y es un reflejo de las posturas de quien le da vida. El mensaje de Date A Live habla pésimo de quienes lo crearon.

Lo único positivo que se me ocurre para decir sobre el juego es que al menos tiene extras interesantes. Si bien el arte es decente (cuando no está mostrando a las chicas en paños menores) y la música es genérica, esta remasterización incluye un libro de arte digital para cada juego que puede verse desde el menú principal y que además contiene unos cómics e historias cortas. Por supuesto que sufren de todo lo que plaga la escritura de Date A Live, pero son extras que en otros juegos no se ven porque suelen quedar en Japón, solamente como parte de las ediciones más caras. También tiene pistas de audio que provienen de CDs de drama basados en el juego pero hilarantemente no están traducidos ni subtitulados, por lo que son minutos de diálogo completamente en japonés que solo lo entenderán quienes hablen el idioma.

La calidad de diálogo también se encuentra en las historias cortas.

Y eso es prácticamente todo lo que Date A Live: Rio Reincarnation tiene para ofrecer. Justificadamente, se siente como una novela visual que se quedó en el tiempo, precisamente por ser una remasterización de juegos de hace algunos años. En cierto punto, es fascinante ver algo que parece tan quedado, pero al pensar un poco en lo que realmente ofrece deja de ser un desastre y se convierte hasta en preocupante. El mensaje que da es, como mínimo, peligroso. Como novela visual es peor que básica. Sexualiza sus personajes femeninos como si fuese cosa de todos los días y busca la complicidad de los jugadores.

Existen juegos de un amplio abanico de géneros y procedencias que exploran romance, drama, erotismo o hasta historias de ciencia ficción de manera muchísimo mejor que Date A Live. Así como lo veo, este juego es una excusa para hacer plata fácil con el peor sector de la cultura otaku. Estaríamos mucho mejor sin este tipo de productos.

Jugué en Playstation 4 algo así como 2 horas de Rinne Utopia y 2 horas de Arusu Install después de habérmelos spoileado con el digesto de Rio Reincarnation, el cual jugué aproximadamente 4 horas hasta llegar a un final y ojalá pudiese recuperar esas horas de mi vida que perdí.

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