Análisis | La campaña de Call of Duty: Modern Warfare redefine el género
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Análisis | La campaña de Call of Duty: Modern Warfare redefine el género

Infinity Ward hace borrón y cuenta nueva con lo que puede ser la mejor campaña desde MW2.

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Por: Mariano Rizza

La guerra nunca cambia, pero a veces el que cambia es uno. Generalmente suelo mantenerme al margen de los juegos bélicos. El planteo de conflictos reales nunca me entusiasmo del todo y por más que estoy al día con la saga, siempre los jugue por trabajo y nunca por gusto. Cuando cayó en mi la responsabilidad de analizar el modo historia del nuevo juego de Infinity Ward no lo tomé a mal, pero realmente no sabía que podía sacar de la experiencia. Ahora se que aunque la guerra nunca cambie, tal vez yo si. 

Call of Duty: Modern Warfare es lo que llamamos un “Soft Reboot”. Es un reseteo de lo que conocíamos hasta el momento, pero manteniendo algunos elementos para no alienar al público nuevo ni ponerse en contra a los fieles. Está filosofía se ve implementada en distintas intensidades a lo largo de la nueva entrega, ya que mientras no es erróneo decir que “es más Call of Duty”, es la mejor versión del más de lo mismo. Más cercano al “Si no está roto no lo arregles” que a la vagancia de desarrollo. 

En esta breve pero contundente historia, iremos alternando entre dos personajes principalmente - el oficial Alex de la CIA y el Sargento Kyle Garrick del SAS -, quienes desde distintos frentes, combaten el mismo problema: la ocupación rusa de la ficticia nación de Urzikstan y el robo de un gas mortal por parte de una célula terrorista no identificada. Moviéndonos de manera oficial y no tan oficial entre Londres, Urzikstan y Rusia, nuestra misión será recuperar el gas y eliminar la amenaza Rusa, trabajando a la par de los rebeldes urzikos bajo el mando del eterno capitán Price. 

Oh Capitán, mi Capitán.

Junto a este ícono de la franquicia vamos a conocer algunas nuevas caras y entre todas ellas se le va a dar forma a esta historia, que tiende más hacia la simulación que al pochoclo. El juego publicado por Activision siempre buscó ser una representación fidedigna de los conflictos bélicos orientándose hacía una simulación de cómo operan los soldados en guerra, pero no por eso dejaba la espectacularidad de lado. En esta ocasión, los momentos que nos quitan el aliento siguen estando, pero funcionan desde otro lugar. Desde los silencios, los espacios, las pausas. Si algo define a esta nueva entrega es por sobre todas las cosas el manejo de los ritmos y esa es la batalla mejor ganada. 

Si hay algo que a esta historia no le falta es frenetismo. Sin embargo, en ningún momento vamos a ser Rambo, Master Chief o B.J. Blazkowicz. En cada momento y con cada personaje que encarnamos, vamos a estar contenidos por los parámetros de la misión, haciendo que cada nivel se sienta lo suficientemente variado para que el juego fluya certero y potente como la cinta de balas de una ametralladora. A menos que nuestros líderes de turno nos ordenen que tomemos la delantera, cuando estemos siguiendo sus pasos todo será mucho más táctico y aletargado, con un marcado rigor militar.

Los estragos de la guerra no se ven sólo en el guión.

Esos constantes cambios de ritmo también cuentan con sus propias variantes dependiendo el setting. Habrá misiones que nos lleven a asaltar una casa como si fuéramos un grupo SWAT, las cuales no funcionan igual que cuando estamos haciendo lo mismo pero en una cueva en Medio Oriente. Cada escenario logra destacarse ya sea por su linealidad o sus variantes a la hora de afrontarlo y hasta el mobiliario de cada ambiente está calculado para que no se sienta que estamos haciendo lo mismo en distintas escenografías. En las misiones que son a puro tiro, el ritmo tambíen se va alternando cuando es atravesado por situaciones argumentales. No recuerdo cuándo fue la última vez que un juego me hizo perder el aliento como la misión donde tenemos que defender la embajada norteamericana en Urzikstan y nos quedamos sin luces para detectar el avance de las fuerzas enemigas.

Cuento con la suerte de no saber qué es realmente la guerra, más allá de los visto en películas o juegos y, sin embargo, entiendo como Modern Warfare logra emular esas circunstancias. En cada misión de esta historia, las cuales funcionan como viñetas cortas pero intensas, hay un caos controlado por el diseño de niveles y misiones, que nos pone a prueba sin darnos la posibilidad de dar un paso en falso, pero que a su vez cumple con la función de hacernos sentir el mejor soldado del mundo cuando logramos el objetivo. 

Caras nuevas y nuevas caras para un equipo letal.

El único problema con esta coreografía es que suele estar orquestada solo para los pasos que damos de manera correcta. Cada error que puede ir desde el fuego amigo a tomar la peor decisión en una encrucijada moral, es un fail state inmediato que nos hace retroceder hasta el momento previo al yerro. Esto no es una novedad, pero en el planteo realista y crudo que nos ofrece la historia, tener que vivir con las consecuencias de nuestros errores hubiera dotado de un mayor peso a la historia. Pocas veces me sentí tan tenso jugando como cuando se me dio la orden de decidir si un auto que se acercaba pertenecía a civiles o enemigos, pero el hecho de tener la oportunidad de comenzar de nuevo si tomaba la decisión erronea termina quitándole la importancia al momento. Vale aclarar que este COD también se destaca por como introduce estas decisiones de manera orgánica y sin levantar el pie del acelerador del vehículo argumental que nos lleva en ese momento, pero la falta de consecuencia real le quita un poco de mérito al buen diseño. 

El otro punto donde el juego trastabilla es cuando quiere forzar situaciones de shock. Por momentos reviviremos en forma de flashback los traumas de una de las rebeldes urzikas y encarnando a su versión más infante, nos veremos envueltos en un conflicto que más de un niño en zona de guerra debe haber sufrido. Más allá de obligarnos a tomar un arma, el juego nos arrojará cadáveres de niños en la cara constantemente y no mucho después en otra secuencia, nos hace vivir técnicas de interrogatorio en primera persona, convirtiendo en un mini juego la necesidad de sobrevivir a la tortura. Estos momentos no dejan de estar bien presentados, pero no creo que era necesario incluirlos. Confieso que están elaborados con cierta altura, pero que pudieran hacerlo no significa que debían.   

Con los terroristas no se negocia, aunque nos den la chance.

Porque todo el resto de lo que rodea a este gran modo historia es para alquilar balcones. Hace poco más de un mes celebraremos como Gears 5 era lo que mejor se veía en esta generación y ahora ese conflicto bélico fantástico es igualado y hasta superado por COD, si tenemos en cuenta que este último está anclado en el realismo. Lo que las nuevas técnicas de animación logran por los modelos 3D se ve complementado a la perfección por una interfaz completamente limpia y animaciones que nada tienen que envidiar al live action. Las actuaciones encajan a la perfección con el tono de la obra y la misma elige correctamente la manera ir desarrollando a cada uno de los personajes, siguiendo con el argumento principal a través de ellos, sin desvíos. 

Lo que nos queda por destacar es algo que nadie le va a venir a decir a Call of Duty como hacer. El manejo de las armas es delicioso. El peso y el retroceso de cada una es diferente y por mas que siempre podemos tener una predilecta, no todas nos van a convenir de la misma manera para cada objetivo o cobertura. Las animaciones de recarga son variadas y suman tensión a los enfrentamientos mientras que los gadgets como lentes de visión nocturna o los ataques de drones no sólo cuentan con protagonismo propio por cómo están integrados a las misiones, sino que agregan variedad al gameplay. 

La mejor versión del "Modo Detective" desde Arkham Asylum.

El modo historia de Call of Duty: Modern Warfare es un deleite. Comprendo que en el engolosinamiento de ser lo más realistas posibles queden en offside con el tratamiento de algunas temáticas, pero aunque reitero que hubiera preferido que no incluyeran esas escenas, aún siento que están bastante cuidadas, sin llegar a glorificar los crímenes de guerra. Las consecuencias de todo este conflicto setean las bases para el nuevo futuro de COD con precisión, dando la primera puntada de un universo casi como Marvel hizo con sus películas. Nunca pensé que encontraría un fan de Call of Duty dentro mio, pero realmente no veo la hora de jugar la continuación.

CALL OF DUTY: MODERN WARFARE

25/10/2019 (PS4, XONE, PC)
9.0

La campaña de Call of Duty: Modern Warfare me llevó casi seis horas, jugando en dificultad normal y retrocediendo por momentos para verificar las ramificaciones de las decisiones morales. Lo jugué en PS4 Pro donde corrió como la seda, sin ningún problema técnico aparente (aunque ya cuenta con algunos parches desde su lanzamiento). El análisis de los modos en línea se realizará por separado. 
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