Kingdom Hearts III - 2019 (PS4 - XONE)
Análisis

Análisis | Kingdom Hearts III (PS4, Xbox One)

La tercera parte del crossover más ambicioso del gaming finalmente está entre nosotros, lo jugamos exhaustivamente y te contamos si está a la altura de las expectativas

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Por: Sebastián Cigarreta

Pasaron casi 14 años entre Kingdom Hearts II y su continuación. En ese lapso de tiempo dos generaciones de consolas terminaron su ciclo de vida, Square-Enix publicó una gran cantidad de spin-offs y los fanáticos se ilusionaron con jugar la conclusión de la saga, aunque solo para ver sus sueños aplastados año tras año. Pero lejos de distraer a la audiencia y contar historias intrascendentes, cada uno de los juegos que salieron desde aquel final abierto de KH2 siguió construyendo el canon argumental. Por eso Kingdom Hearts es una de las sagas más difíciles de seguir, no solo por lo complejo de la narrativa sino porque para jugarla completa hace falta tener acceso a varias plataformas de gaming.

La aventura retoma directamente desde el final de Kingdom Hearts 3D (Dream Drop Distance), publicado en 3DS, y nos vuelve a poner en los zapatos de Sora que deberá encontrar la forma de recuperar sus poderes a tiempo para la nueva Guerra de las Keyblades. El argumento de fondo es tan complejo que, hayan jugado a todos los juegos o no, es recomendable ponerse al día con algún artículo o un video de esos que resumen la historia. Sin embargo la propuesta sigue siendo tan básica y accesible como siempre: visitar un número de mundos basados en películas de Disney, ayudar a los protagonistas a resolver sus problemas y entre tanto encontrar una pista para hacer lo propio con los nuestros.

Kingdom Hearts 3
El centro de la narrativa sigue siendo la inquebrantable amistad entre los tres protagonistas

El contraste es brutal. Por un lado tenemos viajes en el tiempo, desdoblamiento de personalidades y cuerpos, gente que pierde la memoria, personajes que olvidan a sus amigos y un gigantesco plan maquiavélico. Por el otro subirnos a la clásica Gummi Ship, recorrer el espacio y caer en alguno de los mundos nuevos sin la más mínima idea de por qué ni para qué. Sora es impulsivo e improvisado, como si ninguno de los 9 juegos anteriores le hubieran servido de experiencia, eso transforma a Goofy en la voz de la razón y a Donald en el ingrediente de comedia que los une a todos. Por eso si nos ponemos a desmenuzarlo Kingdom Hearts III no tiene demasiado sentido, se debate entre: ¿Estamos a punto de tener la batalla que decidirá el destino del universo? y ¿Y si mejor caemos a este mundo nuevo a ver que onda?

Mientras avanzamos, subiendo de nivel y por ende “recuperando” nuestros poderes, los miembros de la Organización XIII nos visitan sin ánimos de derrotarnos. Nos cuentan qué está pasando, nos dan pistas que Sora no entiende y a veces nos complican la vida. Parece que todos conocen su papel en esta historia menos Sora, que será ayudado por todos sus amigos para seguir adelante. Entre mundo y mundo una serie de cinemáticas nos mostrará cómo avanza el plot, que es interesante y está a la altura de todas las expectativas que se generaron a lo largo de los últimos 14 años. Son dos propuestas opuestas que conviven dentro de un mismo juego, una narrativa compleja y otra simple. Una que nos mantiene al borde del sillón para ver como se resuelve, a fuerza de complots y traiciones, y otra que apunta directamente a las emociones más puras, a nuestro niño interior.

Kingdom Hearts 3 - Monster Inc
Sora, Donald y Goofy adquirirán una apariencia a tono de la estética de la película en la que está inspirado cada mundo

La mayor parte del tiempo este delicado balance funciona bien y Kingdom Hearts III se siente maravilloso. El apartado técnico es exquisito y recrea los mundos de Disney como nunca antes se han visto, pero lo mejor es que la micro narrativa interna de cada uno es divertida de por sí. Esta fragmentación hace que pueda ser disfrutado, hasta cierto punto, por todo aquel que conozca el mundo de las películas y desee pasar un buen rato con sus protagonistas. Claro que cuando aparezca algún personaje con un sobretodo negro las cosas dejarán de tener sentido una vez más, pero es la primer entrega de la franquicia que le abre las puertas al jugador casual, aunque solo sea para disfrutar de estas historias independientes. Sin embargo no deja de ser un juego orientado a su nicho de seguidores y las últimas 10 horas sólo tendrán sentido para aquellos que se hayan puesto al día con el universo extendido de la saga.

Cuando el delicado balance no funciona Kingdom Hearts III se codea con la mediocridad, y entonces llega el aburrimiento. Los mundos son irregulares, así como disfrutaremos nuestra estadía en la caja de juguetes de Andy, los bosques donde está la torre de Rapunzel o la fábrica de risas de Monster Inc, también deberemos escalar la misma montaña 3 veces en el mundo de Frozen, recorrer la gigantesca ciudad vacía de San Fransokyo o spammear vegetales en la peor versión del Bosque de los 100 acres junto a Winnie Pooh y compañía. Al final del día todos los mundos tienen algo bueno que ofrecer, ya sea desde lo argumental o lo estético, muchas veces también desde lo jugable, pero pocos logran dar la nota en todos los aspectos.

Kingdom Hearts 3 - Bosque de los 100 Acres
A pesar de todo el carisma y la ternura que despliegan Winnie Pooh y compañía, su mundo es de los más aburridos

El cambio más polémico que incorpora Kingdom Hearts III es la simplificación del sistema de combate. Al menos en la trilogía original, la acción nunca fue el punto fuerte de la saga, de hecho era uno de los aspectos a mejorar. La base tenía sentido, sólo hacía falta pulirla, pero Tetsuya Nomura decidió seguir el camino de KH 2 y apuntar a una experiencia más fluida y directa. El resultado es un combate espectacular, que suma habilidades especiales inspiradas en las atracciones de Disneylandia y que nos permitirán terminar el juego en dificultad “normal” sin demasiados sobresaltos. Esto facilita la experiencia en cuanto a lo narrativo, ya no habrá batallas difíciles que requieran habilidad real (y una lucha infernal contra los caprichos de la cámara y el lock-on automático) que detengan nuestro progreso; tampoco habrá desafío alguno para cualquier jugador que esquive a tiempo y sepa equipar más o menos a sus personajes.

La otra cara de la moneda es la incorporación de un nuevo nivel de dificultad que hace que el combate tenga más sentido. No es que sea verdaderamente difícil, sino que se parece más al de los juegos anteriores. En este modo hace falta hacer parry, contraatacar, esquivar a tiempo y configurar la IA de nuestro party según la batalla en cuestión. También extenderá la duración de la aventura que, de buenas a primeras, propone más de 40 horas de juego. En esta dificultad el combate brillará una vez más y, si bien las atracciones del parque de diversiones se siguen sintiendo demasiado poderosas, los enemigos tendrán con qué defenderse. Eso sí, las batallas opcionales del contenido post-endgame se vuelven desquiciantes y no hay forma de volver a la dificultad regular salvo iniciando una nueva partida.

Kingdom Hearts 3 - Combate
La habilidad inspirada en la montaña rusa de Disneyland aparece pocas veces pero es tan espectacular como arrasadora

Para llegar a un nuevo mundo deberemos volver a nuestra Gummi Ship y atravesar el espacio. Esta sección es obligatoria sólo la primera vez que visitamos un mundo, pero ofrece uno de los mejores minigames del juego. A la hora de jugar se siente como un arcade de exploración espacial, rompemos meteoritos, fotografiamos constelaciones y encontramos tesoros, pero a la hora de combatir se vuelve un matamarcianos clásico que resulta muy divertido. Además es vital para conseguir los recursos necesarios para mejorar nuestro arsenal de Keyblades, por eso es mejor amigarse con este apartado lo antes posible. Kingdom Hearts III incluye otros minijuegos interesantes, uno es el de Ratatouille en el que deberemos cocinar utilizando los ingredientes que hayamos recolectado durante la exploración de los mundos. Los platillos se usan para darnos mejoras temporales y sus efectos cambian según la calidad del plato y la combinación, son vitales si estamos jugando en la dificultad más alta. Los otros minigames vienen en formato “Game & Watch” y proponen tareas sencillas recreando a los clásicos juegos de bolsillo, están bien realizados, son divertidos para pasar el rato y una buena adición al repertorio de objetivos opcionales.
 

Kingdom Hearts 3 - Ratatouille
El minigame de Ratatouille es entretenido y la comida realmente útil, al menos si están jugando en la dificultad más alta

El desarrollo en sí es divertido y eso hace que las casi 50 horas que dura la aventura sean más que llevaderas. La química entre los personajes, explorar estos mundos fantásticos junto a Donald y Goofy, y ese maravilloso ambiente de amistad mantienen el interés por seguir jugando. Aterrizar en un nuevo escenario, buscar los Lucky Emblems ocultos, los cofres y llegar al fondo de la cuestión narrativa de turno es verdaderamente gratificante. El diseño de los niveles dio un increíble salto de calidad, no solo por las capacidades del hardware moderno, sino por la verticalidad de la exploración. Sora puede correr por las paredes, hacer doble salto y eventualmente hasta planear. Eso nos permite explorar a nuestras anchas sabiendo que detrás de cada muro puede haber algo nuevo, o quizás arriba de una torre altísima, todo se siente enorme y magnífico. Ese clima de diversión será el responsable de hacernos volver a jugar después de ver el final, buscar todo lo que nos quedó pendiente y completar el contenido post-endgame que sumará unas buenas horas al reloj.
 

Kingdom Hearts 3 - Piratas del Caribe
El mundo de Piratas del Caribe tiene modelados realistas que capturan la apariencia de los actores reales y estilizan al trío 

También es gratificante ver el desarrollo del argumento mayor, que poco a poco avanza hasta el desenlace tan esperado. En el camino queda el combate que pasa a segundo plano pero, al menos en la dificultad normal, nunca se interpone entre el disfrute y nos regala momentos espectaculares. Kingdom Hearts III ostenta los mejores combates contra jefes de toda la saga, tanto desde lo jugable como en cuanto a diseño, hay que escalarlos, saltar entre plataformas y contraatacar en el momento justo. Antes de ver la cinemática final vamos a tener todo tipo de enfrentamientos, saldaremos cuentas con toda la Organización XIII y hasta habrá lugar para revanchas. Es el clásico ejemplo de que, aún cuando algunos aspectos no logren dar con la nota justa, la suma de todos genera una experiencia redonda. Absolutamente necesaria y exquisita para los seguidores, y de alguna forma espectacular y atractiva para cierta parte del público casual que disfrute de Disney y de combates sencillos pero espectaculares. Sin embargo como action RPG no está a la altura de la industria moderna y, si le quitamos el factor emotivo que conlleva ver el desenlace de una historia que comenzó hace 17 años, nos quedamos con un juego de gran factura técnica que hace lo justo en combate y descansa en la fidelidad de sus seguidores.

 

Kingdom Hearts 3 - Ficha técnica
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