Análisis | Hyper Jam (PC, PS4, X1)
Análisis

Análisis | Hyper Jam (PC, PS4, X1)

Mucho futuro. Poco avance. 

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Por: Rippy Rizza

Si revisamos la línea de tiempo del desarrollo independiente desde el principio de esta década al momento, emociona ver como cada vez estudios más chicos tienen la posibilidad de acceder a herramientas que le permitan crear experiencias que en la gran mayoría de los casos poco tienen que envidiar a los gigantes de los videojuegos. La democratización de estos factores nutre a la industria, motiva a los jugadores e inspira como nunca antes a volcarse al maravilloso mundo del gaming. Lamentablemente, que los recursos sean más accesibles que nunca no significa que toda idea pueda funcionar.

Por ejemplo, Hyper Jam. Este brawler competitivo de vista cenital y hasta cuatro luchadores simultáneos deja expuesto su ADN cuando identificamos en el rastros de juegos que van desde Hot Line Miami hasta Grid, pero ninguno representa el gen dominante. La limitada amplitud de opciones de este juego se reduce a elegir entre cuatro personajes y seis escenarios y después lo único que queda es batirse a duelo en partidas donde la adrenalina y la incertidumbre son dos caras de una misma moneda.

La idea es simple y eso no es necesariamente malo. En cada uno de estos paisajes fuertemente inspirados en la mejor cara de Blade Runner, los combatientes tendrán que eliminarse entre sí, valiéndose de sus puños, aprovechando las trampas de los escenarios - spoiler: en casi todos es una caída - o la limitada variedad de armas melee y de rango que aparecerán esporádicamente en el suelo. Si el tiempo se acaba, un anillo virtual irá cerrando bajo la amenaza de la muerte súbita y si todo eso no elimina a nuestro adversario, la faena quedará en nuestras manos. Nuestro repertorio de movimientos es exactamente igual para cada combatiente, pudiendo atacar con nuestros puños, defendernos con un escudo que puede rebotar proyectiles si ejecutamos el parry con el timing demandado e inclusive cuenta con un dash con un cooldown bastante permisivo pero correctamente implementado. Por más fantástico y futurista que resulte el escenario de estas peleas a muerte, no contaremos con ningún tipo de ataque especial, movimiento definitivo o habilidad distintiva. Lo único que define al ganador de estos combates es la habilidad en su control simil twin-stick shooter, la rápida toma de decisiones y, como siempre, un poco de suerte.

La muerte súbita, o el círculo de Fortnite haciendo un cameo.

Hyper Jam cuenta con un factor estratégico que es la mejor carta del juego. Entre round y round de los combates - los cuales en total pueden durar hasta veinte minutos ya que no se definen vaciando una barra de vida sino llenando una de puntos - se nos ofrecerán una serie de potenciadores. Dando prioridad de elegir al perdedor de la última ronda, la idea es acumular habilidades o en todo caso impedir que nuestro adversario (o adversarios) hagan lo propio. Estos item aumentarán nuestra velocidad o nuestra fuerza, mejorarán nuestra salud y hasta nos ofrecerán daño elemental y si contamos con la suerte de poder elegir dos o más veces el mismo poder, éste incrementará su efecto sucesivamente. Este pan y queso, sin embargo, nunca termina siendo un factor determinante en la pelea final pero sí agrega la variedad que el gameplay en sí nunca termina de otorgar.

Y eso es todo amigos. No más modos de juego. No más peleadores. No más. Hyper Jam tiene una presentación impecable en todos sus aspectos, pero poca carne en el producto final. Podríamos decir que es el caso inverso a juzgar un libro por su portada. Todo lo que entra por nuestros sentidos es realmente una fiesta que no representa lo flojo del producto final. Los valores de producción de este poco imaginativo juego de peleas son soberbios desde su estética hasta su diseño de sonido, pero no pasa mucho tiempo hasta que sintamos que esto termina siendo algo que afecta al título. Este producto de Bit Dragon Games no es malo, pero definitivamente se concentró en todos los aspectos equivocados.

Los únicos cuatro héroes en este lío.

El diseño de la interfaz es sumamente atractivo hasta que nos damos cuenta que ya estaba más que probado que iba a funcionar, ya que está calcado de Overwatch al punto de usar la misma tipografía. Dejando esto de lado sin siquiera detenernos en el hecho de que poco sentido tiene progresar cuando las skins y las líneas de diálogo que ganamos por subir de nivel son imperceptibles en el juego en sí, lo siguiente que llama poderosamente la atención es la música licenciada, para la cual eligieron los mejores temas del catálogo de artistas como Dance With The Dead, Meteor y Carpenter Brut. Curiosamente, en este momento esos artistas componen la banda sonora de mi vida, por lo que en un principio fue un deleite encontrar sus temas en el juego, pero no pasó mucho tiempo hasta que me invadiera la sensación de que el dinero destinado a conseguir esas canciones podría haber sido aprovechado para agregar más contenido al producto final.  

Por que al fin y al cabo, es difícil no sentir que estamos todo el tiempo ante una demo glorificada. Una de esas que venía con las viejas revistas de juegos y nos daba una porción importante del título, pero que realmente estaba incompleta en comparación con el juego en sí. Su atractivo es increíblemente limitado. Su falta de historia o cualquier tipo de lore en sí hace que la experiencia de un solo jugador sea sumamente estéril, mientras que a la hora de jugar con amigos quizá sirva un rato durante alguna previa o para un streaming en esos momentos que no hay nada nuevo o interesante para probar. Siempre queda la modalidad online para forzar un poco de variedad a la experiencia, pero la realidad es que no estuvo disponible a la hora de recibir el código de review y peor aún, el mercado de juegos multijugador competitivos en línea y gratuitos está más candente que nunca por lo que dudo con todas mis fuerzas que se genere una comunidad alrededor de este título.

El juego de la silla, pero un toque más violento

Hyper Jam tiene las mejores intenciones y grandes valores de producción, los cuales demuestran un estándar de calidad por encima de la media en lanzamientos del estilo. Lamentablemente, mientras que había con qué, no había un “que” propiamente dicho, terminado todo en un producto con patas muy cortas y escasas chances de supervivencia en un mercado tan agresivo y convulsionado como el que presenta este 2019. Teniendo una base sólida como producto, las chances de agregar modos de juego o contenido que sustente mejor la oferta son altas y esperanzadoras pero así como esta hoy, no hay nada que justifique la inversión de dinero ni tiempo en este juego.

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