Análisis | Gears 5 es mucho más que músculos y explosiones
Análisis

Análisis | Gears 5 es mucho más que músculos y explosiones

The Coalition vierte nuevas ideas que resignifican lo que es una campaña en Gears: no así en el modo multiplayer.
 

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Por: Jeremias Curci

Hace unos días ya, les comentaba mis primeras impresiones en la campaña. Muchas de esas ideas se mantienen conmigo tiempo después de haber terminado Gears 5 en su historia principal. Efectivamente, es un juego que se siente familiar pero, a su vez, es completamente nuevo en las direcciones que toma. Es cierto que el juego se abre a partir del segundo acto: la estructura cambia, se convierte en un juego de mundo generoso, abierto, con múltiples objetivos para completar a nuestro ritmo.

No son los únicos vaivenes de Gears 5 a través de su campaña. Nos hace jugar con JD Fenix el primer acto; luego, nos pone en la piel de Kait. Nuestra heroína sufre de unas jaquecas alucinantes que significan muchísimo más de lo que aparentan en un principio: algo relacionado con el final de Gears of War 4. La historia se centra en su viaje de descubrimiento respecto a su familia y su pasado; cuestiones inherentes a la identidad, casi como una enorme metáfora sobre lo que The Coalition buscó en esta nueva entrega.

La estructura abierta no es permanente, sin embargo. Es que no estamos ante un título que se juegue constantemente: The Coalition sabe cuáles son las fortalezas. Si el Acto I tiene un desarrollo trepidante, espectacular y con una conclusión brutal, el último Acto es todavía más ambicioso en ese sentido. Ambos comparten su característica lineal, apelando al estilo característico de la franquicia. Por eso, Gears 5 se siente como un menú de tres pasos en donde la entrada y el postre hacen guiños a los habitué de esta fonda de acción y explosiones creada por Cliffy B, mientras que el plato principal nos invita a experimentar nuevos sabores.

Los actos centrales (o el “nudo”) se animan a trastocar los márgenes que contenían lo que conocíamos hasta el momento como un Gears. Ya hablamos de la estructura abierta, pero a esto hay que sumarle también un completo sistema de progresión que funciona tanto para la jugabilidad como para recompensar nuestra exploración. A esto se le suman momentos introspectivos y diálogos humanos, creíbles, que se alejan del arquetipo del héroe de acción de los ochenta. Esto deriva en personajes que realmente nos llegan a importar, mucho más creíbles y familiares que los honchos militares monocorde a los que veníamos acostumbrados. 

Así y todo, puede que esto no sea para cualquiera: los fans o seguidores acérrimos de la franquicia se encontrarán a gusto consumiendo la enorme cantidad de coleccionables que, junto con la narrativa, aportan sabor y textura al universo en el que nos invita a movernos el juego. Pero si son recién llegados, y por más que acudan a los estupendos resúmenes que Gears 5 ofrece respecto a sus antecesores, difícilmente encuentren inspiración en explorar, ya que los niveles centrales, si bien enormes, tienen poco para hacer. Así es que aunque la jugabilidad sigue siendo la estrella -los tiroteos son de lo mejor que uno puede jugar hoy por hoy- por momentos hay problemas de ritmo en los segmentos abiertos, lo cual es letal debido a que ocupan la mayor parte de la experiencia.

En Gears 5, el aporte de Jack resulta fundamental para el combate.

El combate que engalana las secuencias de acción sigue siendo el cénit de lo que conocemos como juego de acción en tercera persona. Hay un dinamismo hasta ahora desconocido en cómo podemos correr, saltar obstáculos y aplicar granadazos con una precisión y sutileza casi poética. El sistema de ponerse a cubierto responde con gran soltura y ha eliminado por completo el molesto efecto de “pegarnos” a superficies no deseadas. Hay un buen feedback respecto a los fusiles, escopetas y rifles snipers: el arsenal, como siempre, es bien variado y todo lo que se dispara o se arroja para explotar, se siente de maravillas.

En algún punto se ha quedado un poco atrás esa sensación de peso tan característica de la serie; es más, me arriesgaría a decir que ejecutar con bayoneta o motosierra a nuestros enemigos moribundos ya no se siente tan brutal como antes, más allá de lo explícito a nivel visual. ¿Será que es el precio a pagar por una jugabilidad más dinámica? Tal vez, pero esto es algo que me costó bastante asimilar durante los primeros compases de la aventura.
Jack es la gran adición en cuanto al combate y la exploración. Esta suerte de drone que nos acompaña aporta un árbol de habilidades sumamente útiles que nos permiten llevar la acción a terrenos hasta ahora desconocidos.

Jack puede darnos la posibilidad de, por ejemplo, “secuestrar” un enemigo para que pelee por nosotros, o bien hacernos invisibles por un tiempo determinado para infiltrarnos durante algunas de las varias y bien logradas secuencias de sigilo que nos propone Gears 5. Habilidades ofensivas y defensivas se entrelazan en un árbol de habilidades que pide que por un lado, exploremos a fondo cada nivel para obtener piezas con las que mejorar las facultades de los módulos y por el otro, completar misiones secundarias para ganar más habilidades o bien desbloquear las mejoras doradas, que aportan efectos pasivos muy potentes.

La campaña de Gears 5 está repleta de momentos espectaculares.

De este modo, podríamos sentenciar que las misiones secundarias lo son simplemente porque carecen del empuje argumental de las principales, porque en términos de importancia, están a la par: las habilidades de Jack modelan tanto la jugabilidad que es imposible pasarlas por alto. Entonces, sugerencia: completen todo cuanto puedan de las misiones secundarias. 
Si vamos a cuantificar en horas, podría decirse que la campaña se puede completar en unas 15 horas en total si invierten tiempo y hacen la tarea para llevar al genial Jack a su máxima potencia.

Es una experiencia gratificante que incluso se la juega ofreciéndonos un final con dos posibles desenlaces donde las decisiones más difíciles caen en nuestros pulgares. Más allá de lo que yo elegí, la manera en la que construye las relaciones entre los personajes y cómo nos los presenta a lo largo de la aventura, hace que todo sea complicado para ese entonces. Más allá de que empieza y termina como un Gears mezclado con Uncharted y Tomb Raider, si tuviera que definirlo con una idea, es “variedad”. Gears 5 aporta un montón de ideas frescas que no cuajan a la perfección, pero que se sienten muy bien y sientan un gran precedente para lo que será el próximo.

Porque obviamente que lo habrá: de hecho, me encantaría poder presenciar un Gears donde el final no nos deje con el obvio cliffhanger que termina por licuar un poco la importancia de todo lo que hicimos hasta el momento, argumentalmente hablando.
Fuera de la campaña nos encontramos con un Modo Multijugador que a buenas y primeras había dado por sentado: es que según el prontuario, estaba listo para que la campaña de Gears 5 me aburra por apelar siempre a los mismos trucos. Qué equivocado estaba: porque de todo el paquete Gears 5, resultó ser lo mejor.

Nunca faltan los duelos de motosierras en Gears 5.

Y esto no quiere decir necesariamente que el multiplayer sea malo, pero no está a la altura del resto, ni mucho menos a la par de los mejores momentos de la franquicia. Podríamos dividirlo en tres facetas bien definidas: Versus, Horda y Escape, el modo de juego que se estrena en esta entrega. Versus sigue siendo masomenos lo mismo de siempre: enfrentamientos de 5 vs 5 en donde la escopeta lo es todo. Hay partidas rankeadas y el modo que más me gustó a mí, es la variación “Arcade”, que nos hace juntar calaveras con cada kill para luego invertirlas en potentes piezas armamentísticas con las que salir a cazar.

Los mapas están muy bien diseñados y si bien son muy buenos y variados, tampoco es que haya alguno que me haya parecido particularmente excelente. 
Horda, por su parte, también repite la vieja fórmula pero agrega un componente más similar a Overwatch, en el sentido de que ahora las clases son mucho más marcadas y están unidas a personajes específicos, incluyendo su equipo y sus habilidades especiales y pasivas. Esto termina aportando una jugabilidad que se presta más para la sinergia entre las clases cuando el planeamiento estratégico aflora, a las expensas de no poder elegir con libertad al perfil que nos guste, sino al que quede libre si nos demoramos: no se puede repetir la selección de personajes. Un bajón, porque la progresión de cada personaje está ligada a cuánto jugamos con él, y esto no depende enteramente de nosotros.

Escape por su parte, ofrece un planteo que de movida es interesante: tres personajes con habilidades y armamento específico que tienen que escapar de un enjambre de enemigos. Por lo general, las partidas inician en etapas donde tenemos que valernos del sigilo, alcanzar un punto donde nos equipamos y armamos hasta los dientes, para luego hacer pelota todo por los aires antes de alcanzar el punto de extracción. Estas dos etapas requieren muchísima sincronización y planeamiento anticipado, ya que los recursos son limitados. Tristemente, además de problemas en el servidor, me viví topando con gente que o avanzaba anticipadamente en el nivel o bien algunos acopiadores compulsivos que se llevaban todos los ítems sin pensar en el balance global.

District es uno de los mapas más llamativos del multiplayer de Gears 5

Imagino que jugado como se debe este modo tiene su potencial, pero así como viene servido, es altamente frustrante. Lo peor viene después, cuando tomamos contacto con el “Pase de Batalla” a la Fortnite que incluye Gears 5. Consta de una serie de desafíos diarios que completamos para desbloquear elementos cosméticos. Y en este punto está bueno detenerse porque para bien, Gears 5 quita de la ecuación las lootboxes; y todo lo que puede darnos ventajas o mejoras en cada uno de los modos se consigue jugando. Pero las skins, emotes y demás chucherías son extremadamente caras, y si queremos progresar en el pase de batalla más rápido, tenemos que usar una moneda “premium” que debemos comprar con nuestro propio dinero, con el objeto de resetear el timer de los desafíos.

¿Para qué? ¿Por modelos que ya vimos en plena campaña principal? ¿Por pinturas o emotes que prácticamente nadie usa? Es casi como si The Coalition fuese consciente de que la gran mayoría de jugadores accederá a Gears 5 a través de Game Pass y por eso, necesita encajar una idea de monetización compatible con juegos Free to Play (algo que por fuera del servicio de suscripción, Gears 5 NO es). El asunto no tiene ni pies ni cabeza realmente, y mientras que daba por sentado que la oferta multiplayer iba a ser matadora, acá nos encontramos, sintiéndola como un lastre que aunque funciona, le baja un poco la calidad a la oferta general.

Y que no se malentienda: cuando Escape funciona es maravilloso. Y Arcade insufla aire fresco a un estilo de juego que sigue siendo efectivo, trepidante y visceral. Jugar multiplayer en Gears 5 sigue sintiéndose como una patada en el maxilar. Simplemente que las ideas que se volcaron para hacerlo distinto no encajan tan bien como aquellas que se pusieron en la campaña. Por eso, el resultado es un tanto mixto: la campaña no es perfecta, pero se las ingenia para ser impactante; el problema es que más allá del final con opciones, difícilmente volvamos a ella. Ahí es cuando duele más que el multijugador no haya estado a la altura.

Dicho lo cual, queda concluir que de la camada “nueva” de lo que conocemos Gears of War, este Gears 5 es el más redondo de los contemporáneos, y puedo ubicarlo fácilmente entre los mejores que jugué hasta el momento. Puedo perdonarle algunas desprolijidades en su ritmo porque yo pedía novedades y ambición, y eso es exactamente lo que plasmaron en su campaña principal. Puedo perdonar incluso todo aquello que no me gusta del modo multiplayer, porque el núcleo jugable están en su mejor momento. Nos encontramos además ante un verdadero prodigio tecnológico para lo que es Xbox: incluso en una consola de lanzamiento, se ve increíble y se juega todavía mejor.

Muchos serán los que exijan no menos que esto de ahora en más a Microsoft Game Studios. Pero por sobre todas las cosas, es la mejor expresión de lo bueno que puede ser suscribirse a Game Pass. Es, tal vez, uno de los mejores exclusivos de la casa Xbox: ofrece horas y horas de diversión. Sigue sin ser, sin embargo, la “killer app”: la cita que no te podés perder, y ahí hay una oportunidad perdida. Con Gears 5 y todo, Game Pass gana más en la suma de sus partes que en un juego que nadie debería omitir; Cosa que, desde luego, si están suscriptos al servicio, recomiendo no perderse bajo ningún punto de vista.

Terminar la campaña de Gears 5 me llevó unas 15 horas recolectando casi todos los coleccionables y actualizaciones para Jack. Luego repartí 8 horas en los distintos modos multiplayer. El análisis fue realizado jugando en una Xbox One de lanzamiento.

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