Análisis | FIFA 20, un Rey sin corona
Análisis

Análisis | FIFA 20, un Rey sin corona

Ni el nuevo modo Volta de fútbol callejero ni la profundidad de Ultimate Team salvan a un juego que en sus mecánicas está más estancado que nunca

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Por: Guillermo Leoz

Previo a la salida de este nuevo título de EA Sports, recordaba lo que se sentía cada vez que podía tener en mis manos un nuevo FIFA. Incluso la aparición de una demo en las tiendas digitales era todo un evento en sí mismo: aprender nuevas mecánicas, familiarizarse con la física, con los movimientos de los jugadores, maravillarse con nuevos detalles estéticos o con cambios significativos de jugabilidad como un nuevo modo de defensa. Hace ya varios años que eso no me sucede con FIFA; más allá de lo que fue el año pasado un nuevo modo de disparo alternativo (el cual no fue muy bien recibido ni estaba bien balanceado), ya no hay nada con lo que familiarizarse o aprender. El proceso de adaptación se ve muy reducido ya que el equipo de desarrollo no se decide a patear del todo el tablero y quizás se esté guardando una reinvención para la próxima generación de consolas que vendrá dentro de un año. Sea cual sea el motivo, FIFA 20 se siente una de las iteraciones menos inspiradas en mucho tiempo y la corona que lo convierte en el rey del fútbol virtual hoy por hoy se siente más autoimpuesta a nivel marketing y ventas que ganada por méritos propios.

La gran novedad este año es Volta. Este modo de fútbol callejero toma más de lo que esperábamos (e incluso deseábamos) de FIFA Street de 2012. Modos de 3vs3, 4vs4 o 5vs5 que tienen los pies demasiado sobre la tierra y que se terminan volviendo demasiado mecánicos y predecibles. Ni la espectacularidad ni la locura de los originales juegos Street de la época de PS2, ni una experiencia totalmente distinta de jugabilidad de la del FIFA tradicional o algo que pueda convertirse en su propio spin-off.

Los partidos frente a la inteligencia artificial suelen tener siempre el mismo tipo de goles y se sienten poco orgánicos. Vamos a estar ejecutando el mismo tipo de jugadas una y otra vez y enamorándonos de aquello que funciona. Para colmo se rompe el verosímil cuando se dan partidos sin arquero en los modos de 3 o 4 jugadores por equipo, donde nuestros personajes erran goles prácticamente debajo del arco simplemente para agregarle un poco de dificultad. Quizás aquella modalidad que más disfruté es la de 5 jugadores por bando donde sentí una experiencia más similar a lo que es futsal en la vida real y con mayores posibilidades para armar jugadas satisfactorias y variadas.

El encare 1 contra 1 ha sido mejorado para esta edición

El énfasis está puesto, en teoría, en las jugadas de fantasía y en los firuletes que podemos hacer con nuestros jugadores cuando tienen la pelota. Lamentablemente siento que el control está un poco por demás complejizado, resultando bastante difícil ejecutar hasta la más simple gambeta. Por supuesto que con práctica terminaremos tirando bicicletas y todo tipo de piruetas para pasar a nuestros rivales, pero ni siquiera se sienten tan determinantes o efectivas; se sienten más bien como algo que se supone que deberíamos estar haciendo porque sino simplemente estamos jugando una versión reducida y menos dinámica del FIFA tradicional. Casi que vamos a intentar ejecutar estos movimientos más por una necesidad de “rolearla” y de jugar a ser un jugador callejero que porque el partido mismo lo pida. 

El modo historia que trae Volta quizás sea aquello que termina rescatando un poco a esta nueva pata de FIFA, aunque cada vez que tengamos que jugar nos volvemos a chocar con sus limitaciones. En esta campaña nos creamos un jugador que puede ser tanto hombre como mujer, ya que vamos poder conformar equipos mixtos o con la composición que tengamos ganas. Resulta que una personalidad reconocida del mundo del fútbol callejero llamada Jayzinho nos recluta para su equipo de fútbol y para lograr llegar al mundial de la liga Volta cuya final se jugará en Buenos Aires. Luego de unos primeros partidos y de ganar una copa local, Jayzinho se rompe los ligamentos y el resto del equipo decide abandonarnos porque no parece haber muchas chances de llegar al Mundial. Nos quedamos sólo unos pocos fieles al equipo y así intentaremos reconstruir a nuestro plantel yendo a distintas ciudades del mundo a ganar copas y a reclutar nuevos jugadores (al ganar cada partido podemos elegir un jugador rival para que se sume a nosotros). Las cinemáticas y toda la onda general de este modo historia es como si lo hubiera hecho la gente responsable de Need For Speed o de la saga Rápido y Furioso. Nada realmente tiene que ver o se conecta de alguna manera con lo que, por lo menos en Argentina, relacionamos con fútbol callejero. Más bien estamos en un mundo donde todos son unos engreídos totales y donde lo que más importa es hacer videos que se vuelvan virales; donde jugaremos torneos debajo de autopistas con DJs de renombre internacional tocando y donde viviremos todo tipo de situaciones extremadamente ridículas. Por suerte tanto la trama como sus personajes son tan exagerados que termina siendo disfrutable, sin embargo no puedo evitar sentir que es una versión demasiado norteamericana de lo que es fútbol y que proviene de un grupo de personas que en su vida se juntaron a jugar un fútbol 5 o armaron un picado en la calle. Lo peor es que para progresar en esta campaña, vamos a tener que jugar torneos cuyos partidos son todos iguales y que si perdemos en la final, nos veremos obligados a hacer todo de nuevo; algo que se vuelve frustrante y repetitivo muy fácilmente.

Volta es una de las principales novedades de FIFA 20

Esa sensación de desconexión de lo que el fútbol significa en sudamérica la noto en prácticamente todos los aspectos de FIFA hoy por hoy. Cada pieza de la interfaz, cada pose de jugadores, lo que sucede en las tribunas en los partidos, los relatos e incluso lo que es Ultimate Team, se siente muy ajeno a lo que entendemos en esta región como fútbol; un deporte que es una pieza fundamental de nuestra identidad y una pata sumamente importante de nuestra cultura. Ni siquiera es un juego que se sienta europeo como sí hace unos años daba la sensación; la maquinaria de las microtransacciones y de Ultimate Team terminaron por quitarle todo tipo de identidad futbolística y de realismo a una saga que había conquistado nuestros corazones dando una de las mejores experiencias deportivas del mercado. 

Hablando de Ultimate Team, está claro que a EA Sports es prácticamente el único modo que le importa. Volta se siente más bien como algo agregado para justificar este paquete de contenido a precio completo que como algo para lo que tengan planes a largo plazo. Todas las fichas, entonces, están puestas en FUT y aquí encontramos varias mejoras en la calidad de vida que para los usuarios que todos los años se suman a este demandante modo, son una bocanada de aire fresco. La base sigue siendo la misma: jugar partidos para ganar monedas y abrir paquetes donde iremos consiguiendo más y mejores jugadores; o comprar jugadores en el mercado de transferencias (quizás una de las formas más sencillas de ir mejorando nuestro equipo y así no depender del componente aleatorio de estas loot boxes). Los cambios tienen que ver con varias mejoras en la interfaz, en la rapidez para cambiar jugadores dentro de nuestra plantilla o en cómo aplicamos items consumibles (entre varios otras modificaciones); cosas que a simple vista parecen insignificantes pero que hacen la diferencia para los que vienen padeciendo ciertas cosas hace años. Incluso hay otras formas de ir progresando y consiguiendo recompensas. 

La mayoría de los equipos más importantes del mundo están licenciados

Por un lado tenemos toda una serie de objetivos de principiante para cuando recién empezamos, objetivos diarios, semanales y de temporada. Cada una de estas mini misiones nos van a dar premios que van desde consumibles, pasando por jugadores de préstamo, hasta llegar a paquetes caros con jugadores de calidad. Pero también tenemos una progresión en la que vamos a ir subiendo de ranking a medida que consigamos experiencia por jugar partidos o cumplir estos objetivos ya nombrados. Cada vez que alcanzamos un nuevo nivel, vamos a recibir premios. Quizás sea de los FIFA donde más rápidamente pude tener un equipo con el que estoy conforme y con el que me gusta jugar; sin embargo para aquellas personas que quieren estar a tono con FUT Champions sí será necesario invertir un poco de dinero si es que su intención es empezar a competir lo antes posible. Si en cambio ese no es tu plan y tenés paciencia, con las recompensas semanales de Squad Battles, te alcanza para tener un equipo decente. Más allá de todo esto, Ultimate Team sigue siendo el modo definitivo de FIFA, donde el meta se puede romper con la adición de una versión especial de cierto jugador legendario y donde la química entre jugador y jugar es clave. Un modo que parece tener vida útil infinita y que semana a semana nos puede hacer volver aunque sea para jugar un par de partidos y recibir algunos paquetes, incluso cuando la acción minuto a minuto del partido no nos convenza del todo.

El resto de los modos de juego podrían directamente ni existir para EA Sports y para, lamentablemente, un gran porcentaje de la base de usuarios. Este año le dieron cero importancia al hecho de tener la Champions League y simplemente termina siendo un skin distinto para la transmisión; el modo Carrera está completamente roto con desarrollos de ligas totalmente inverosímiles, Clubes Pro sigue siendo un diamante en bruto poco explotado y jugar partidos online que no sean de FUT parece ya no tener sentido.

Ultimate Team es el modo estrella de FIFA 20

Por supuesto que lo más importante debería ser qué sucede dentro de la cancha y lamentablemente es ahí donde este juego más me pierde. Siento que ya no estoy disfrutando del simulador de fútbol definitivo y en cambio estoy jugando otro deporte con reglas extremadamente similares llamado FIFA. Con esta frase que puede parecer bastante ridícula quiero decir que lo que sucede en cada partido no se siente como una representación fiel de lo que veo todos los domingos en un estadio de fútbol profesional. En más de una ocasión siento que las jugadas y los goles que armo, su dinámica y su desarrollo no son realistas; más bien estoy intentando romper al juego con volteretas y manipulándolo para poder hacer los mismos goles que hago hace tantos años con el mismo tipo de pase. En lugar de ver jugadas orgánicas e impredecibles, el resultado es una experiencia demasiado robótica y mecánica que parece irreproducible en el mundo real. El verosímil continúa rompiéndose con un sistema de defensa que a esta altura poca gente disfruta y que genera que estemos constantemente moviendo a nuestros jugadores de lado a lado de forma errática y agazapados como si estuviera deslizándose sobre hielo. No es ni agradable a la vista, ni fácil de ejecutar, ni genera un desarrollo de partidos interesante; más bien produce que si dos personas no pueden dominar del todo este sistema haya una catarata de goles o jugadas ridículas que le quitan realismo a la experiencia.

Los únicos cambios realmente notorios en este FIFA 20 tienen que ver con los enfrentamientos 1 contra 1, donde en ataque siento que tengo muchas más herramientas a la hora de esquivar a un jugador contrario. Cómo encaro al defensor, cómo puedo acelerar al apretar el botón de correr me da una sensación mucho más apropiada para poder pasar a un rival; me siento mucho más en control de mi jugador que antes en esas situaciones. El otro cambio tiene que ver con los tiros libres donde tenemos un nuevo sistema donde podemos darle distintos efectos utilizando el stick derecho; un sistema que es un poco difícil de dominar en un principio pero que luego puede ser letal (y que probablemente luego tengan que balancear con un parche). Al margen de estas “novedades” y por más que en cada video promocional se llenen la boca hablando de cambios de física, de animaciones, de modificaciones en el control de la pelota, etc, la experiencia de juego (y su presentación general) es prácticamente igual a la de FIFA 19

Vinicius Jr es una de las caras de este nuevo FIFA

Por ahora Electronic Arts no parece estar muy preocupada por lo estancada que está la franquicia o por cómo su principal competencia, PES, está mejorando año tras año (al punto que en este 2019, según nuestro entender, lo ha superado). FIFA 20 ya es uno de los lanzamientos más exitosos del año y probablemente termine siendo uno de los juegos con mayor cantidad de unidades vendidas. Pero si continúan por este camino y si llega a haber una regulación mucho más agresiva sobre las loot boxes a nivel mundial, FIFA podría verse en aprietos en el comienzo de una nueva generación que llegará con expectativas mucho más altas por parte de los usuarios. Si bien continúa siendo un paquete completo en cuanto a cantidad de modos o la vida útil que ofrece Ultimate Team, la calidad de lo que trae en su interior FIFA 20 no está a la altura de un juego que supo redefinir la escena de juegos deportivos.

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