Análisis

Análisis | Dicey Dungeons es una genialidad de Terry Cavanaugh

Un reconocido desarrollador indie estrena juego nuevo, y es una delicia del azar y la estrategia

Avatar de Maximiliano Baldo

Por: Maximiliano Baldo

Análisis | Dicey Dungeons es una genialidad de Terry Cavanaugh

Análisis | Dicey Dungeons es una genialidad de Terry Cavanaugh

A veces uno no sólo tiene el honor de jugar un gran juego, sino además de verlo crecer y evolucionar a lo largo de su etapa de desarrollo. Ese es uno de los principales beneficios del formato Early Access, aunque no todos los desarrolladores saben sacarle el mayor provecho. No es el caso de Terry Cavanagh (VVVVVV, Super Hexagon), cuya nueva producción, Dicey Dungeons, estuvo disponible para todos los interesados desde el momento cero, cuando Terry desarrolló el concepto en un juego para una Game Jam; y hoy finalmente sale en su versión final.

La idea central de esta aventura orbita alrededor de los clásicos dados de seis lados y de cuántas formas originales se los pueden utilizar en combates por turno. Dicey Dungeon es un Roguelike minimalista en concepto, cuyas partidas pueden durar un promedio de media hora hasta alcanzar la victoria; pero es en su gran originalidad y enorme rejugabilidad que el juego mantuvo a sus seguidores interesados, actualización tras actualización.

Mapas pequeños para una gran aventura

Desde aquellos primeros momentos en que el proyecto pasó a ser un juego pago en desarrollo, en itch.io, seguí muy de cerca la evolución del mismo; habiendo podido apreciar los cambios y modificaciones acaecidos hasta esta, su versión final de lanzamiento. En el show de TV de la Dama Fortuna, sus participantes pueden obtener aquello que más desean… si es que logran sobrevivir a los peligros que esperan en cada uno de los seis pisos de juego.

Cada encuentro con el enemigo abre ante nosotros el sistema de combate; muy posiblemente el elemento más atrapante del juego. Turno tras turno, jugador y adversario lanzarán una cantidad determinada de dados y tendrán que aprovechar los valores obtenidos en las armas y herramientas que tengan equipadas. Por ejemplo, la simple Espada puede tomar cualquier dado y efectuar un ataque igual al valor del dado utilizado; pero el Martillo causa doble daño, con la limitación de que sólo acepta valores de dado de hasta 4.

Nuestro equipo se activa con los dados que lanzamos

Cada pieza de equipo ofrece múltiples formas ingeniosas de utilizar nuestros dados; no sólo para ataques directos sino también para controlar un poco sus valores con poderes que quitan o suman puntos a nuestros cubos, dividen un dado en dos, o incluso fusionan dos valores para formar un valor mayor. En nuestro periplo hallaremos nuevas herramientas a utilizar, y también yunques que mejorarán parte de nuestro equipo para volverlos más poderosos.

Cada jugador es convertido en un dado antropomorfo al que se asigna una Clase: el Guerrero, el Ladrón, el Robot, la Inventora y la Bruja… aunque quizá haya un par de dados más para aquellos que inviertan suficiente tiempo en el juego. Si bien todas las clases poseen el mismo sistema de juego—recorrer pequeños mapas aleatorios, enfrentar enemigos, obtener botín—cada una cuenta con una vuelta de tuerca que las vuelve únicas: el Guerrero es el jugador “clásico”, ideal para principiantes, que nos deja relanzar hasta tres dados para intentar obtener nuevos valores. El Ladrón le birlará al enemigo uno de sus poderes para ser usado por nosotros, turno tras turno. El Robot puede lanzar tantos dados como su CPU lo permita, arriesgándonos a desactivar nuestros poderes si somos demasiado avariciosos. La Inventora no puede evitar transformar una de sus piezas en nuevos poderes al final de cada lucha. Y la Bruja debe valerse de un grimorio de hechizos para invocar y activar poderes.

El Grimorio ofrece la mayor dificultad de juego

Tras probar a los cinco protagonistas principales activamos los Episodios. Cada Clase se enfrentará a seis versiones distintas de su juego; desde el clásico hasta escenarios con modificadores que cambian las reglas y, por ende, el estilo de la jugabilidad. La rejugabilidad aumenta aún más gracias a una lista de Desafíos que, al cumplirlos, habilitan información sobre los múltiples adversarios que encontraremos en nuestra pequeña odisea; un sencillo pero muy agradable detalle del parte del desarrollador.

Las mejoras pueden definir una partida

Dicey Dungeons no nos abruma con complejos sistemas para subir de nivel o administrar el dinero obtenido en nuestras luchas, ya que ambos se cuentan con los dedos de las manos: cada enemigo derrotado nos recompensa con un par de puntos de experiencia y una o dos monedas. Pasar de nivel nos recarga nuestra salud y nos da algún beneficio adicional; particularmente otorgarnos más dados para combatir o sus equivalentes según Clase (más CPU para el Robot, mejoras para el Grimorio de la Bruja, etc). La disposición de enemigos es tal que siempre es posible alcanzar el último piso—y consecuentemente el jefe final—con el máximo nivel posible. Dicey Dungeons opta por el diseño enfocado en darle al jugador una gran accesibilidad y facilidad de uso… lo que no significa necesariamente que el juego en sí sea sencillo.

Los enemigos pueden mandarse combos tremendos

No por nada nuestra anfitriona es la Dama Fortuna, pues a su capricho las cosas pueden cambiar de un momento para el otro. Si no sabemos administrar bien nuestro equipo y sacar el máximo provecho de las habilidades de nuestro protagonista, las Mazmorras nos harán trizas en un parpadeo. Saber mantener un balance en los poderes de nuestro equipo no es tan fácil como parece. Lo ideal es tener siempre alguna opción para cualquier valor de dado que obtengamos, en lugar de tener que cruzar los dedos para que la suerte esté de nuestro lado. De ahí que tener cierto control sobre los dados puede llegar a ser el mejor de los poderes. La profundidad del sistema de combate se luce en este apartado, que en un principio parecía tan simple y evidente, volviéndolo rico en opciones y posibilidades.

Más allá de la jugabilidad, Dicey Dungeons entra por los ojos y los oídos. La fantástica estética caricaturesca es obra de la genial Marlowe Dobbe; un diseño colmado de colores y trazos agradables. Por otro lado, la banda sonora está nuevamente a cargo de Chipzel, quien ya nos deleitara con la tonadita de Super Hexagon, y hoy vuelve para hacernos mover la cabeza al ritmo de una selección de melodías enérgicas y animosas. Todo suma a un paquete que, en su simplicidad de concepto, no deja demasiado lugar a verdaderas negativas.

Ese pajarraco es un absoluto fastidio

Dicey Dungeons es un juego que cierra por todos lados. Una fabulosa opción para cualquier neófito en el género Roguelike, del que toma la pizca justa de contenido, adornándola con hermosos gráficos y agradable música para hacerla todavía más agradable; y también para los más avezados en el género, que tienen ante sí un muy original sistema de combate con gran variedad de opciones a descubrir. Si bien la jugabilidad resultante apunta más a lo casual, hay algo en el flujo de la aventura que nos mantiene interesados todo el tiempo, queriendo regresar a por más ni bien terminamos la sesión actual, no importa si vencimos o si la Suerte no estuvo de nuestra parte. Siempre hay tiempo para volver a tirar los dados una vez más. Siempre hay tiempo para más Dicey Dungeons.

He estado jugando Dicey Dungeons desde hace más de un año; desde su primera versión como juego de Game Jam hasta la versión lanzada hoy en itch.io y Steam; pasando por todas sus actualizaciones intermedias y disfrutando todo el viaje de desarrollo… y lo más probable es que lo siga jugando esporádicamente, cada vez que encuentre un ratito de paz.

En esta nota
  • dicey dungeons

Comentarios