Análisis | Dauntless es un efectivo clon de Monster Hunter
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Análisis | Dauntless es un efectivo clon de Monster Hunter

Un clon “free to play” de Monster Hunter que no tiene vergüenza en admitirlo

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Por: Guillermo Leoz

Nunca es sencillo analizar un juego gratuito; si bien este tipo de experiencias han poblado la industria hace rato largo, representan un trabajo distinto a la hora de desmenuzarlos y de entregar un veredicto o decirle al público cuán recomendable son. Principalmente porque el factor dinero se elimina, entonces lo que pasa a ofrecer un juego como paquete de contenido no necesita ser tan grande ni tan variado como un título de 60 dólares. Lo más importante a tener en cuenta pasa a ser el factor “tiempo” y cuánto debería cada jugador invertir en un free to play como para sacarle el jugo y terminar disfrutándolo. Dauntless es, justamente, una aventura gratuita que nos dará unas horas iniciales muy satisfactorias pero que luego de un tiempo no se sienten tan jugosas o contundentes. Sin embargo esta experiencia obviamente inspirada en Monster Hunter, puede sacarnos la picazón por cazar bestias gigantes si lo dosificamos en módicas sesiones de juego.

Cada bestia nos propone un enfrentamiento totalmente distinto

Las similitudes son más que evidentes y en ningún momento el juego se avergüenza de eso. Es prácticamente un calco de la experiencia que ofrece Capcom. La dinámica es la misma: somos un cazador que deberá prepararse previamente en un hub central para luego ir a cazar bestias. Una vez finalizada la batalla, volvemos con nuestras recompensas que nos permiten fabricar nuevas y mejores armas o armaduras. Podemos hacerlo por nuestra cuenta o con otras personas pero el loop de jugabilidad siempre es el mismo y cada bestia tendrá una estrategia diferente. Si jugás Monster Hunter, nada de esto te va a sorprender; si nunca te animaste a esa franquicia, Dauntless es un gran punto de partida porque si bien tiene su grado de dificultad, cada mecánica es más accesible, cada arma no requiere estudiar lo mismo que para un parcial de la facultad ni cada bestia es un misterio en sí misma. Sin embargo es un juego con muchos sistemas y los desarrolladores fueron lo suficientemente inteligentes en ir dándonos cada uno de ellos de a poco y llevándonos de la mano para aprenderlos a todos. En un comienzo simplemente iremos de nuestro hub al área de combate y cazaremos a la bestia por nuestra cuenta usando algún arma tradicional como una espada o un hacha; luego se nos introduce el uso de pociones, la siguiente misión sirve para que sepamos cómo mejorar equipamiento, otra está dedicada a saber para qué sirve incrustar células en nuestras armas o armaduras para darles mejores estadísticas, otra está orientada a que entendamos que hay desafíos diarios y semanales, etc, etc, etc. Así en cuestión de un par de horas, vamos a estar bastante acomodados como para no sentirnos abrumados por los distintos sistemas de Dauntless, que lamentablemente no hace un buen trabajo de interfaz, de menúes y de cómo cada NPC nos da misiones o interactuamos con ellos para craftear items o comprarlos. Visualmente es un mar de texto y un empaste que no resulta muy atractivo ni intuitivo; tampoco lo es la pantalla en la que equipamos nuestro armamento.

En nuestra aventura lucharemos codo a codo con otros usuarios

Toda esa falta de claridad se va por completo cuando entramos en batalla. Vamos a descender de nuestra nave y tendremos alrededor de 25 minutos para derrotar a unas bestias que en este universo son conocidas como Behemoths. Previamente y dentro de la nave vamos a poder ver con qué otros jugadores vamos a luchar codo a codo y el juego nos facilita mucha información sobre cuán bien preparados estamos. Primero nos dice qué nivel de armamento y armaduras tiene nuestro equipo combinado y cuánto nos convendría tener para atacar a la bestia de turno. Además nos dice qué debilidades y fortalezas tiene, en base a eso vamos a tener que elegir armas con daño elemental y armaduras con cierto tipo de resistencia. Los más conocedores del género probablemente no necesiten toda esta data y qué elementos usar les va a resultar una obviedad, o quizás prefieren el hecho de descubrir eso por su cuenta. Para el resto de la humanidad, Dauntless es como andar en bicicleta pero con rueditas; es un juego que se acomoda mucho más a un estilo de vida donde uno no cuenta ni con tanto tiempo, ni puede dedicarle tantas horas y neuronas a la cacería de monstruos.

El combate a simple vista también puede parecer tan simplificado como todo lo demás, pero para los niveles superiores de dificultad vamos a necesitar dominar el sistema de combos que el juego tiene para cada arma y también saber a la perfección los movimientos y las estrategias de cada bestia. La base consiste en saber qué arma se acomoda más a nuestro estilo de juego. Vamos a poder elegir entre: espada, pica de guerra, martillo, hacha, dagas y unas pistolas llamadas repetidoras. Realmente cada una ofrece una jugabilidad distinta y es clave consultar los movimientos especiales que podemos hacer con ellas ya que se pueden transformar en armas con algunas ataques a distancia aunque su ataque base sea de cuerpo a cuerpo. Una de las que más utilicé es la pica de guerra porque me resultó muy versátil y además elegante en sus movimientos pero si realmente la sabemos aprovechar vamos a poder hacer ataques devastadores desde lejos. Las repetidoras por su parte directamente hacen que el juego se convierte en un shooter en tercera persona con mecánicas totalmente distintas y con cosas a tener en cuenta como el tiempo de recarga del arma. Con otro tipo de equipamiento vamos a tener que estar más pendiente de cuánta stamina consumimos que de cuántas balas hay en el cargador.

Tendremos que cazar bestias para mejorar nuestro equipamiento

Sea cual sea el equipamiento que utilicemos, la clave está en cuándo atacar al Behemoth y dónde hacerlo. De acuerdo al color de los números que aparecen cada vez que conectamos un ataque, sabremos qué tipo de daño estamos realizando; además cada bestia tendrá puntos débiles distintos (en un caso será la cola o en otros las alas, por ejemplo). Al principio vamos a ejecutar ataques uno atrás del otro, pero con el tiempo nos damos cuenta que ataques más calculados y precisos, aunque menos frecuentes, pueden terminar siendo una estrategia más efectiva. Si jugamos por nuestra cuenta, cada combate va a durar muchísimo y la victoria no siempre va a estar garantizada; si jugamos con otras personas, a veces el combate puede terminar en cuestión de minutos. Otro aspecto que es más sencillo cuando estamos en grupo es encontrar a las bestias; si bien Dauntless es un juego que no se preocupa tanto por la exploración y por la cacería, si estamos solos nos va a costar encontrar al Behemoth de turno. En ese aspecto entonces este juego no se preocupa tanto como Monster Hunter en buscar huellas, en saber en qué climas o locaciones se maneja una bestia; su foco está en la batalla y en lo que hay que hacer durante esos momentos más intensos.

En los combates las bestias brillan por varios motivos. Sus animaciones son bastante detalladas, sus ataques inesperados y su diseño es bastante creativo. Hay bestias como el Skraev que es una cruza entre águila y lechuza pero con movimientos de algo parecido a un troll gigante cuando está en el piso y no está volando; para colmo nos puede atacar a distancia con torbellinos o levantar del piso paredes de hielo que lo protegen, entre varios otros movimientos. Algunos Behemoth como el Riftstalker son una mezcla entre en un gato y un murciélago que utiliza el sigilo y se teletransporta por el escenario para atacarnos de manera sorpresiva; además es una criatura oscura cuya debilidad tiene que ver con elementos luminosos. Hay un gran trabajo puesto en crear a cada monstruo y el resultado son combates desafiantes y divertidos cuando estamos en equipo pero que no tienen el mismo efecto en solitario donde la experiencia se vuelve un tanto repetitiva. 

La composición de nuestro equipo es clave para el éxito

Dauntless es el primer juego desarrollado por la gente de Phoenix Labs y se supo colgarse la medalla de ser el primer título que en su lanzamiento es totalmente cross-play y que cuenta con progresión compartida entre PC (exclusivo de la Epic Games Store), PS4 y Xbox One (en unos meses llegará a Nintendo Switch). Esta es una de las principales razones por las cuales está siendo un éxito tan grande. Hoy por hoy cuenta con 10 millones de usuarios, casi cuadriplicando el número de jugadores que contaba en su fase de acceso anticipado. La posibilidad de poder jugar con cualquier persona sin importar la plataforma, hace que contemos con una base de usuarios enorme y que nunca nos quedamos sin alguien con quién jugar (ya sea un amigo o un desconocido). Siguiendo los pasos del otro gran juego free to play con crossplay (Fortnite), Dauntless tiene una especie de pase de batalla con recompensas cosméticas y también con algunos items para utilizar en nuestra aventura. Por suerte no se termina sintiendo como un juego “Pay-to-win” (es decir, pagar-para-ganar) ni tampoco genera el efecto que a veces sucede con Fortnite, donde si no tenés el pase de batalla te perdés de desafíos interesantes y de ampliar la experiencia de juego. Dauntless apunta más a un equilibrio donde, por ahora, no rompió nada con la monetización.

Como todo buen juego como servicio y que busque ser cooperativo, Dauntless cuenta con un área social llamada Ramsgate donde vamos a interactuar con todos los NPCs que nos darán misión y desafíos semanales. Además es el lugar donde poder craftear nuestras armas y armaduras y mostrarle al resto de los usuarios lo facheros que somos. En ese aspecto Dauntless ofrece armaduras que estéticamente son interesantes y que se asemejan a las bestias que cazamos pero no es uno de los fuertes del juego; los diseños son bastante similares entre sí y se apoyan en un estilo caricaturesco que por momentos recuerda demasiado a Fortnite (y Ramsgate a algo sacado de World Of Warcraft). Identidad no es algo que le sobre al juego y a nivel visual eso queda muy evidente con un motor gráfico que ofrece mucho colorido pero poca inspiración. Tampoco los escenarios son demasiado detallados y más allá de un cambio de paleta de colores no nos deslumbran por cómo están diseñados.

El timing de nuestros ataques tiene que ser impecable

Dauntless busca ser la versión accesible y simplificada de Monster Hunter y lo logra con creces; por supuesto que para muchas personas no representará el mismo nivel de desafío o de complejidad, pero en muchos aspectos como la conectividad online o el matchmaking, funciona incluso mejor que su principal inspiración. Es más fácil entrar a partidas de amigos, encontrarlos, tiene un hub social al que es más fácil acceder y donde es sencillo interactuar con otros jugadores, para cada partida el default es que nos encuentre otras personas y realmente funciona, entre muchos otros hechos que vuelven a Dauntless una experiencia más amigable a nivel online. Pero no esperen el mismo nivel de funcionamiento o de infraestructura para otros aspectos del juego; el hecho de ser gratuito realza el valor del contenido que brinda en sus primera decena de horas, pero luego se apoya demasiado en el grind y se vuelve algo tedioso. Sin embargo, puede darnos ese rato de diversión y de apagar el cerebro que a veces necesitamos luego de un duro día de trabajo.

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