Análisis | Contra: Rogue Corps es todavía peor que lo que vos creés
Análisis

Análisis | Contra: Rogue Corps es todavía peor que lo que vos creés

Ningún tráiler te puede preparar para lo desastroso que es este juego

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Por: Lucas Rivarola

Desde que se anunció con un tráiler que no le hizo ningún favor, era más que sabido que la cantidad de gente ansiosa por jugar Contra: Rogue Corps era tan ínfima como el presupuesto que parecía tener el juego. En todo ese tiempo no vi ni una sola persona decir algo positivo sobre lo que parecía ofrecer esta extraña nueva entrega que Konami decidió desarrollar. Después de haber jugado este nuevo Contra, me resulta incluso todavía más imposible entender por qué existe.

Mi conocimiento sobre la mitología de Contra es escaso, pero en aquel entonces, cuando salía del colegio y visitaba la casa de algún compañero con Family, eso no importaba. Contra era ese juego que con algún compañero nos poníamos a jugar un rato, siempre sin llegar al final y no nos interesaba mucho qué era lo que pasaba en la trama porque jugarlo era el atractivo principal. Contra: Rogue Corps también tiene una trama que es fácil de ignorar pero por todos los motivos equivocados.

El juego nos pone en el rol de un grupo de mercenarios sin personalidad que Contra: Rogue Corps realmente quiere que penses que son interesantes: Kaiser, que parece un diseño rechazado de Duke Nukem; Harakiri, una mujer con un alien muy boca sucia en su estómago que solamente lo puede hacer callar clavándose una espada; Hungry Beast, un panda con un cerebro de humano; y The Gentleman, un alien que, como su nombre lo indica, actúa como todo un caballero. Estos mercenarios toman misiones en The Damned City, una ciudad invadida por aliens, y solamente hay cortas cinemáticas hechas con ilustraciones para darle algo de contexto a la historia. 

Las misiones son niveles que duran entre 15 y 45 minutos cada uno (y si se te acaba el tiempo tenés que reintentarlas y encima no podés pausar) con un pésimo combate que deja de lado las raíces de Contra en favor de un twin-stick shooter. De por sí, no es una idea mala. Probar algo nuevo siempre puede sorprender. El problema es que Contra: Rogue Corps es aburrido y hasta frustrante, lo que lo hace imposible de disfrutar incluso si sos un fan de este subgénero de shooters.

No te culpo si ves esto y no le encontrás ninguna relación con Contra.

Los personajes, que tienen cada uno habilidades diferentes, se sienten pesados y toscos al controlar. De hecho, en una decisión que me cuesta entender, ambos sticks del control apuntan, en lugar de dedicar uno para el movimiento y otro para apuntar. Esto termina provocando que no puedas dejar la línea de mira fija en un lugar y moverte por el escenario, sino que tenés que estár recalculando tu mira constantemente, porque también tenés que estar todo el tiempo en movimiento. Contra: Rogue Corps te tira enemigos a mansalva sin tener una mínima intención de diseñar escenarios de combate ingeniosos.

Lo peor del sistema de combate, sin embargo, son las armas. En otra decisión inexplicable, todas las armas se recalientan después de un tiempo disparando, lo que las hace inusables por segundos que se sienten como una eternidad. Contra: Rogue Corps busca meterse en un género que evidentemente no entiende, porque en un juego donde uno tiene que estar constantemente disparando, esta mecánica mata cualquier indicio de diversión que uno pueda tener.

Los jefes pueden parecer interesantes, pero son peleas larguísimas y extremadamente aburridas.

Para colmo, las armas y personajes tienen un sistema de mejoras que es prácticamente inservible. Por empezar, cada mejora cuesta demasiado dinero y, sumado al sistema de puntuación de cada misión, el juego espera que repitas misiones para juntar dichos fondos. Así y todo, las mejoras en sí son ínfimas. Las estadísticas de cada arma son demasiadas, y con cada mejora aumentás porcentajes irrisorios que pueden hasta ser menores que un 1%, todo para tratar de paliar la pésima jugabilidad.

Por si esto fuera poco, Contra: Rogue Corps es un juego feo a la vista. Un simple vistazo a cualquiera de los tráilers o a una captura de pantalla es suficiente como para darse cuenta que, además de tener una dirección artística completamente genérica, el juego parece salido de los primeros días de la Playstation 3. Lo único que quizás es visualmente interesante son las cinemáticas pero únicamente porque las ilustraciones que las componen tienen un estilo comiquero. La música, cuando no es completamente inexistente, también acompaña con su falta de personalidad.

Ni siquiera las explosiones son divertidas, porque te tiran un enemigo que se ve feo y te tapa tres cuartos de pantalla por unos segundos.

Lo más rescatable que puedo decir sobre el juego es tal vez que no es intencionalmente ofensivo. Al ver los diseños de personajes y el tono del humor del juego me preparé para lo peor, pero al menos lo que jugué (que no es el juego entero porque quiero conservar mi decencia y relativo buen gusto) no se burla de ninguna minoría ni nada por el estilo, simplemente intenta hacer reir con chistes malos que involucran violencia y bastantes malas palabras.

Lo cierto es que no importa cómo lo veas, Contra: Rogue Corps es un mal videojuego. El hecho de que Konami haya tenido el coraje de lanzar este producto al mercado, intentar venderlo por la altísima suma de $40 dólares y encima tener el tupé de ofrecer un Season Pass por $5 dólares más es prácticamente un insulto. No es el peor juego que habré jugado en mi vida, pero no se me ocurre ni un solo motivo por el cual alguien debería jugarlo, especialmente considerando que existe Contra Anniversary Collection y cuesta la mitad de plata.

CONTRA: ROGUE CORPS

24/09/2019 (PS4, XBOX ONE, SWITCH, PC)
2.0

Jugué Contra: Rogue Corps unas dos horas para completar el primer “mundo”, que incluye alrededor de 5 niveles, sin contar el tutorial, y un jefe final. No sé qué clase de persona sería capaz de jugar más que eso; tiene mi sincera compasión.

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