Análisis | Concrete Genie es una fantasía de poco vuelo
Análisis

Análisis | Concrete Genie es una fantasía de poco vuelo

Este nuevo exclusivo de Playstation tendrá un look único, pero todo lo demás deja que desear

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Por: Lucas Rivarola

Visto desde lejos, Concrete Genie, el nuevo exclusivo de Playstation 4 desarrollado por PixelOpus, parece ofrecer una experiencia bastante única. Con una historia que trata el sensible tema que es el bullying y una estética fuertemente inspirada en el arte urbano, uno esperaría un juego reflexivo, con algún mensaje importante para decir sobre alguno de los temas que toca. Lamentablemente, Concrete Genie termina siendo un exclusivo más de Playstation en el más aburrido de los sentidos.

Ash, nuestro protagonista, es un muchacho que vivía en la ciudad pesquera de Denska. Luego de una tragedia con un barco de petróleo, la economía de la ciudad prácticamente colapsó, lo que llevó a una emigración masiva y convirtió a la ciudad en un pueblo abandonado. Los únicos que pasan algo de tiempo en Denska son el típico grupo de chicos malos que rompen cosas y causan estragos por diversión y Ash, que se la pasa dibujando personajes originales en su cuaderno.

Este grupo de rufianes es quien convierte a Ash en víctima de bullying y luego de una confrontación con los bullies, Ash pierde todas las hojas de su cuaderno. Una de ellas termina en el faro abandonado donde Ash encuentra a uno de sus personajes que cobró vida, junto con un pincel mágico que le permite también imbuir con vida lo que él dibuje en las paredes, transformando cualquiera de sus personajes en los titulares genios de concreto. Gracias a la energía positiva que los genios transmiten cuando Ash dibuja lo que les hace felices, nuestro protagonista puede limpiar la ciudad de una extraña sustancia negra y mágica que potencia las malas energías.

La premisa del juego podría dar pie a una historia interesante en la que el arte como método de restauración de la ciudad se utiliza como metáfora para explorar varios temas. Concrete Genie, sin embargo, termina contando la misma historia de bullying que debés haber visto incontables veces. La relación y el arco narrativo entre Ash y sus bullies es predecible y carente de originalidad, a la vez que el bullying en sí es usado de manera completamente superficial. Todas las ideas interesantes que tienen que ver con Denska como lugar para vivir y su situación son ignoradas en favor de una trama digna de película que enganchás haciendo zapping.

No seré Picasso, pero al menos se ve lindo.

Esta falta de originalidad invade también algunos aspectos de la jugabilidad. Para revivir la ciudad, tendremos que encender un determinado número de luces en cada área del juego que se encuentran colgadas en varias paredes del pueblo y se encienden cuando dibujamos algo con nuestro pincel mágico. El proceso de dibujado es simple y un tanto similar a las herramientas de estampas en softwares de edición de imágenes. Una vez que tengamos encendidas todas las luces de una zona, podemos pintar lo que el juego llama “obra maestra”, que nos permitirá avanzar a la siguiente zona.

En el camino a la obra maestra, tendremos también que dibujar varios genios. Estos se pueden dibujar utilizando diseños básicos de cuerpos a los que le podemos agregar accesorios como cuernos, colas y demás. Con nuestro genio ya con vida en la pared, podemos dibujar con las estampas específicas que nos pida para que nos transmita su afección, lo que llena nuestra barra de “súper pintura” que permite dibujar en áreas donde la sustancia negra se arraigó a las paredes. Este es el loop básico de Concrete Genie: dibujar un genio, hacerlo feliz, dibujar en las paredes donde hay luces apagadas, crear una obra maestra, repetir en otra área.

Mis genios me piden estampas específicas para hacerlos felices.

En teoría, este ciclo no estaría fuera de lugar en un juego que ofrece una experiencia corta como Concrete Genie. El problema principal con el juego es justamente que es demasiado videojuego. Concrete Genie pareciera hecho específicamente para la gente que ve juegos indies y se queja de que “no son juegos” por ser experiencias enfocadas más en sus aspectos narrativos que jugables. Esta decisión termina perjudicándolo, ya que infla su contenido con mecánicas sin ningún objetivo temático ni narrativo y se sienten completamente fuera de lugar.

Cada nivel es lo suficientemente grande como para tener un excesivo número de ítems que coleccionar. Algunos de estos, como las estampas para nuestros dibujos, son obligatorios aunque fáciles de encontrar. Otros, como diferentes cuerpos para los genios, son completamente opcionales e involucran explorar el área en detalle, pero son demasiados y la exploración en sí es poco interesante. El mapa no ayuda mucho y controlar a Ash no es lo más satisfactorio, especialmente cuando el juego intenta tener secciones de plataformas o de trepar muy a lo Uncharted.

Lo peor del juego, sin embargo, son dos mecánicas clave que van en contra de cualquier muestra de originalidad que el juego quiera dar. Durante la primera mitad, Concrete Genie involucra pobres mecánicas de sigilo, mientras en durante la segunda introduce un aburrido sistema de combate. En su intento de atrapar a la mayor cantidad de gente posible con su jugabilidad, Concrete Genie termina siendo una experiencia jugable genérica.

Algunos coleccionables cuentan la historia de Denska, pero además de que no se pueden leer de cerca, ni siquiera están traducidos.

Es una pena, porque en cuanto a su aspecto visual, el juego es bastante único. Los personajes combinan modelos 3D con rasgos animados en 2D, mientras que los genios y dibujos hace buen uso de transparencias e iluminación. La música del juego simplemente está; no resalta ni molesta, pero todo lo que tiene que ver con su apartado visual está realmente logrado.

Lamentablemente eso no alcanza para hacer del juego la experiencia inolvidable que quiere ser. Quizás, si esto fuese un juego desarrollado por un estudio indie, la situación sería distinta. El foco estaría en la narrativa, las áreas serían más pequeñas y concentradas en reforzar los temas que toca el juego. En su lugar, Concrete Genie termina siendo un exclusivo más de Playstation. Un mapa con coleccionables, una lista de objetivos, sigilo, combate, una historia que ya se vio en todos lados. No me cabe duda que este juego va a encontrar su público porque hay varias cosas para rescatar, pero aquellos que vean Concrete Genie desde lejos y esperen algo diferente se van a llevar una decepción.

Jugué Concrete Genie aproximadamente 4 horas y media, que es lo que dura la historia. Aquellos que deseen conseguir todos los coleccionables seguramente se tomarán más tiempo con el juego, pero así y todo no será mucho más largo que eso.

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