Análisis | Castlevania Anniversary Collection: sangre con gusto a poco
Análisis

Análisis | Castlevania Anniversary Collection: sangre con gusto a poco

Konami nos trae otro puñetazo a la nostalgia que a diferencia del de Contra, nos deja con ganas de otros juegos.

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Por: Jeremias Curci

La serie Castlevania es tan extensa que, según a quién se lo preguntes, los puntos clave pueden estar en distintos lugares dentro de su cronología. Pero es muy probable que -como en mi caso- para muchos la serie haya dado sus tumbos más interesantes a partir de Castlevania: Dracula X o mismo desde que Koji Igarashi empezó a hacer de las suyas con Symphony of the Night. Y es que cuando hablamos de “metroidvania” es imposible dejar afuera la influencia de esta franquicia, en especial cuando ésta incorporó elementos característicos de la mítica serie de Nintendo.

Por eso es que cuando jugamos Castlevania Anniversary Collection sentimos que estamos navegando aguas “antes de Cristo”: es decir, Castlevania sin Metroid. A diferencia de Contra Anniversary Collection, en este compilado no hay títulos repetidos, sino que un total de 8 títulos: los primeros tres Castlevania de NES, Super Castlevania IV de SNES, Castlevania: Bloodlines de Genesis -jamás reeditado antes-, dos entregas de Game Boy (¿para qué?) y el simpático Kid Dracula (¿para qué? x 2). 

Si pensamos que estamos ante una reedición que busca conmemorar no sólo los 50 años de Konami, sino sus franquicias más relevantes, es díficil entender por qué decidieron quedarse con los juegos más longevos de la extensa línea temporal, dejando de lado el ya mencionado Dracula X o mismo Symphony of the Night, Order of Ecclesia… y podría seguir nombrando. Porque si bien el primer Castlevania, Castlevania III o Super Castlevania IV siguen siendo juegazos, no se puede decir lo mismo del resto. 

El momento de entrar al castillo siempre es especial.

Los Castlevania Adventure de Game Boy, por ejemplo, eran milagros tecnológicos de la época, pero por lo demás se tratan de versiones reducidas de algo muchísimo más grande y profundo, que poco valen la pena visitar. Castlevania II es muy ambicioso pero que se queda a mitad de camino en todo sentido, y si bien Kid Dracula tiene su encanto, no se puede decir que sea representativo de la serie bajo ningún punto de vista. 

En cuanto a la emulación, hay un correcto hacer por parte de M2 que, al igual que en Contra Anniversary Collection, aporta una enorme cantidad de filtros y emula incluso la desaparición de los sprites en pantalla y momentos de alta tensión con el típico ralentí. Lo que no recordaba es que algunos de estos juegos se arrastraban tanto que se hacían realmente difíciles de jugar, lo cual me lleva a cuestionar de forma negativa el real valor de representar la experiencia “tal y como era”.

Para bien o para mal, tenés los dos Castlevania de Game Boy.

Las versiones japonesas de cada título también están presentes -gracias a un parche post lanzamiento- al igual que un simpático librito digital con la historia de cada una de estas entregas más entrevistas a desarrolladores, lo cual le da cierto valor agregado. 
En definitiva, nos encontramos con una recopilación que erra en la selección de su contenido, dejándonos un paquete atractivo a medias para el público general. Y es que, después de todo, tiene 4 juegazos en su haber, y todos en un mismo sitio: algo que también tiene su valor. Pero por lo demás, Castlevania Anniversary Collection se siente mezquino y un tanto injusto con la serie que homenajea. Una pena. 

Castlevania Anniversary Collection fue analizado en Nintendo Switch, donde terminé Super Castlevania IV y probé las primeras horas de cada uno de los juegos, rondando en un total de 12 horas cazando vampiros. 

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