Análisis | Blood & Truth es el mejor FPS de realidad virtual
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Análisis | Blood & Truth es el mejor FPS de realidad virtual

El estudio londinense de Sony nos trae un triunfo: la mejor aventura de acción disponible en PlayStation VR

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Por: Ignacio Esains

El momento en el que supe que Blood & Truth era algo especial llegó cerca de la mitad del juego, en un tiroteo particularmente violento. Era la tercera vez que jugaba esta sección, y la primera que llegaba al miniboss de la cuestión, un muchacho que usa un casco de moto como armadura y carga una poderosa escopeta que se vuelve más dañina mientras más cerca está. Mi salud estaba baja, mi cobertura no era la mejor, y mi rifle de asalto disparó su última bala antes del click-click-click.

La recarga en este juego no se resuelve apretando el botón de cuadrado, sino que es manual. Extendí la mano para buscar munición pero la adrenalina era demasiada, el cartucho se me cayó al suelo una vez, después otra, mientras el enemigo se acercaba inmutable, un disparo cada tres pasos. Preparé la mano para agarrar el cartucho una tercera vez, pero sabía que mi energía no iba a durar.

Por instinto, sin pensarlo, en el último segundo, mi mano fue a mi cadera, de donde saqué mi pistola de mano y vacié el cargador sobre mi oponente, que cayó muerto cuando la pantalla estaba a punto de irse a negro. Creo que grité y todo. Me tomó unos segundos retomar el aliento. Eso en Call of Duty no pasa.

¿Qué es lo que realmente hacemos en un juego de acción en primera persona? Nos movemos, nos cubrimos, disparamos - muchas palabras que terminan con “mos”, pero que, seamos sinceros, está haciendo el juego por nosotros. Un botón para esconderse, un botón para recargar, y un mínimo desplazamiento del joystick para apuntar.

Blood & Truth, el excelente juego de tiros en realidad virtual de SIE London, simplifica cosas que en otro juego del género requerirían nuestra atención (el desplazamiento de un lado a otro) para concentrarse en los detalles táctiles de un tiroteo, logrando una sensación de inmersión inimitable. Cerrar un ojo para que la tercera dimensión no nos distraiga y poder apuntar con precisión. Pausar un segundo para recargar a mano nuestras armas, tocando el gatillo junto al pecho y luego junto al arma, con la mano que no la sostiene. Buscar un ángulo desde la columna detrás de la que estamos escondidos para dar el disparo perfecto, asomando la cabecita milímetros cada vez.

En términos de diseño de nivel, las misiones de Blood & Truth podrían haber salido de la campaña de cualquier Call of Duty. Son secuencias lineales en las que enfrentamos oleadas de enemigos con oportunidades limitadas de puesta a cubierto, interrumpidas por alguna que otra explosión. No hay mucha variedad de enemigos, pero a pesar de tener ese movimiento típico de shooter de realidad virtual (apuntar a un punto con el Move y desplazarse hasta allá tocando un botón) hay muchas decisiones prácticas para tomar en el momento, y múltiples formas de abatir cada oleada.

El protagonista del juego es Ryan Marks, un soldado que se reencuentra con su familia luego de volver del medio oriente - por suerte la acción militar se limita a una pésima misión de tutorial, por mucho la peor del juego. Al volver a Londres descubrimos que Ryan es el hijo menor de una poderosa familia mafiosa que acaba de perder a su patriarca. Ni bien empieza el juego un capo rival usurpa los negocios de la familia Marks, por lo que Ryan y los suyos juran venganza.

A pesar de que los niveles de acción siguen el modelo Call of Duty 2007, Blood & Truth tiene más que ver con un juego de la serie Uncharted, alternando secuencias de tiros con extensas secuencias cinemáticas y misiones dedicadas solamente a la exploración. Una de ellas, ambientada en un museo cerrado que exploramos durante la noche junto a nuestro hermano, es de las cosas más imaginativas que he visto en un juego comercial de realidad virtual, comparable con la secuencia del arcade abandonado en The Last of Us: Left Behind.

Las mismas misiones se ven alternadas con distintos tipos de interacción que enriquecen la experiencia. Ryan lleva un kit de herramientas con las que puede sabotear generadores y forzar cerraduras, dándonos acceso a, por ejemplo, el sistema de cámaras de seguridad de un edificio o (en otro momento brillante) la consola de sonido de un DJ. La variedad hace que las misiones nunca se vuelvan tediosas, a pesar de que la acción en sí se vuelve un poco repetitiva al final de las 5 o 6 horas que tomará la aventura completa.

Los aspectos técnicos del juego son impecables, en especial para una producción de presupuesto medio como esta. Blood & Truth es una continuación del segmento “London Heist” del disco de demo PSVR Worlds, y SIE London demuestra la flexibilidad de su motor gráfico para transportarnos tanto a enormes escenarios (una vista de Londres desde la altura resulta sobrecogedora) como al espacio íntimo y detallado de la guarida abandonada del papá de los Marks.

Pero donde el juego realmente impresiona es en las secuencias cinemáticas, a pesar de que a veces se hagan demasiado extensas. Guerrilla Games prestó la tecnología de captura de movimientos y rostro, y aún con un argumento obvio y predecible, realmente sentimos que estos actores nos están hablando. El rostro de Michelle, la hermana menor de Ryan, cuando recibe una mala noticia, es conmovedor. Dan ganas de abrazarla y decirle que todo va a estar bien.

La localización es otro factor para destacar: el juego está traducido al español latino con todo el profesionalismo de una serie de televisión, con las voces apropiadas y un nivel de intensidad necesario para la onda Guy Ritchie que el estudio quiere darle a la historia.

En Blood & Truth hay poco que criticar, y sus problemas tienen más que ver con la caprichosa tecnología de PlayStation Move más que con otra cosa, ya que la forma “ideal” de jugarlo es con dos Move, uno para cada mano. Blood & Truth puede jugarse parado o sentado, y cada opción tiene puntos a favor y en contra. Para jugar parados necesitamos una amplia distancia del televisor para que los Move estén siempre a la vista de la cámara, mientras que al jugar sentado los controles tienen múltiples problemas de detección. Más de una vez quise recoger un cartucho de mi pecho y terminé disparando al aire - algo muy gracioso hasta que en una de las últimas misiones maté una y otra vez al conductor de mi auto, regresando al checkpoint final.

La historia, genérica pero satisfactoria, termina de forma abrupta dejando mil cabos sueltos para que resuelva un inevitable Blood & Truth 2. Será más que bienvenido, pero quizás sea hora de que Sony se juegue por periféricos a la altura de los de Oculus o Vive, ya que el control es una de las pocas barreras que este gran FPS pone a la inmersión absoluta.

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