Análisis | Apex Legends (PC, PS4, Xbox One)
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Análisis | Apex Legends (PC, PS4, Xbox One)

Respawn sorprende con un lanzamiento que nos dice que en el género de moda todavía hay lugar para crecer.

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Por: Jeremias Curci

Tenían que ser ellos. En el núcleo de Respawn Entertainment residen las mentes de quienes fueron modificando el ámbito de los juegos de acción en primera persona desde el viejo Call of Duty: Modern Warfare. Con el correr de los años fueron moldeando lo que uno espera de un género que parecía estancado pero que en realidad tenía mucho más para dar. Después de la tormentosa separación de Activision y la llegada a Electronic Arts, volvieron a hacerlo con Titanfall.

El concepto de los robots, los pilotos, el uso de minions en el campo de batalla cual MOBA sentaron las bases y luego en Titanfall 2 se terminó de cristalizar como un juego único en su clase, sumando además una campaña inolvidable a la altura de clásicos como Half Life 2. Es importante hacer este breve repaso por las credenciales del estudio porque nos ayuda a entender que para ellos, no alcanza con hacer algo bien: también tiene que ser único, distinto.
Desde el suceso de los Battle Royale con PUBG a la cabeza, es difícil contar la cantidad de juegos que intentaron hacerse un lugar en el abultado campo de batalla de los todos-contra-todos.

Hoy por hoy, Fortnite sigue siendo el más popular, Blackout -de Black Ops 4- gana en performance y PUBG intenta mantenerse a flote, pero la cosa se le complicó todavía más con la llegada de Apex Legends: la interpretación de Respawn de los Battle Royale. Y después de jugarlo largo y tendido no sólo es Brendan Greene el que debería preocuparse: porque esta nueva criatura del equipo de Vince Zampella tiene todo como para hacerse con la corona.

Apex Legends es un juego ambicioso. Toma los fundamentos del género y los combina con el concepto de los shooters de héroes -como Team Fortress y especialmente, Overwatch- agregándole el ADN de Titanfall en lo que refiere a la jugabilidad: la rápida respuesta de las armas y la suave movilidad para navegar el escenario, pero sin el parkour ni los dobles saltos. Aunque en papeles suenan demasiados frentes para atender e implementar con efectividad, lo cierto es que cada una de las piezas que componen a Apex Legends encastran a la perfección unas con otras, ofreciendo una experiencia más robusta y completa que cualquiera de sus “competidores”.

Esto se percibe ni bien empezamos a jugar la primera partida. Apex Legends está lleno de decisiones inteligentes como por ejemplo, reservar un tiempo para cada integrante del equipo y poder elegir el héroe en cuestión. De este modo se nos prepara para tomar determinaciones que vayan a favor del equipo, y no perdemos el tiempo en ver quién elige su favorito primero. O mismo el concepto del “guía de saltos”, designado al azar y al que podemos seguir para aterrizar juntos como escuadrón. Conceptualmente, la idea de aterrizar en una isla para equiparnos sobre la marca y mantenerse dentro el círculo que se cierra suena repetida, pero en la nueva obra de Respawn se siente como en ningún juego del género.

La idea de jugar en equipo lo cambia todo: cada “leyenda” no sólo posee una personalidad que la define en el contexto de un repertorio inicial súper inclusivo de ocho personajes, sino que cada uno tiene habilidades distintivas que son efectivas sólo en conjunción con el resto. Lifeline, la médica, puede invocar un dron para curar al resto del equipo y como “ultimate” puede solicitar apoyo aéreo en forma de provisiones de alto nivel. Bangalore es una experta en artillería que puede utilizar una granada de humo táctica o bien llamar un bombardeo aéreo. Cada una de las leyendas tienen habilidades ofensivas, de soporte o de manejo de zonas, pero lo bueno es que, a diferencia de Overwatch -donde elegir un héroe también significaba elegir un arma- en Apex Leyends los personajes se mueven todos con la misma ligereza, y pueden portar el arma que recuperen en el escenario.

Bloodhound y Pathfinder, dos de las geniales "leyendas" de Apex.

En principio, el meta es encontrar la mejor sinergia entre los tres miembros del equipo, jugando con cómo ir combinando sus habilidades. En mi experiencia, siempre resultó útil tener a Bangalore para las granadas de humo en conjunción con las habilidades de rastreo de Bloodhound: creando así la tormenta de balas perfecta para liquidar rivales. Uno podría pensar que ejecutar estas maniobras con desconocidos es prácticamente imposible, pero ahí es donde entra una de las mayores innovaciones de Apex Legends: el sistema de marcaje o “ping.

Simplemente con un botón marcamos elementos en el mapa: armas, escudos, power-ups, ítems, enemigos o zonas de interés. El marcaje aparece automáticamente en pantalla de nuestros rivales, acompañado de distintas líneas de diálogo que empiezan a brotar de forma orgánica: las leyendas se comunican entre sí de manera constante. Funciona tan bien y es tan natural que podemos elaborar tácticas y estrategias sin mediar una sola palabra. Incluso es útil cuando estamos caídos, ya que podemos seguir en la partida marcando la posición de los adversarios. Es mucho lo que hace Apex Legends por fortalecer la idea de que siempre es mejor jugar en equipo.

Porque siempre podemos revivir a nuestros compañeros caídos -al igual que en Fortnite, por ejemplo- pero dentro de cierto tiempo determinado. Pero si no llegamos, podemos recolectar su “tarjeta”, la cual podemos llevar a puntos específicos del mapa para traerlos de nuevo a la partida. Mientras esperamos a que esto suceda, podemos seguir en la partida aportando desde la comunicación. Esto cambia drásticamente el hábito de que una vez que estás caído, salís a buscar otra partida: en mi experiencia, pude ganar una batalla alucinante gracias a que me revivieron cuando quedaban sólo cuatro escuadrones en el mapa.

El sistema de ping es la clave de Apex Legends.

Las innovaciones no se quedan ahí: el manejo de inventario nos dice exactamente qué es lo que necesitamos y qué es lo que no. Se acabó eso de andar acumulando porquería que no vamos a saber dónde utilizar. Las armaduras tienen un color distintivo según su rareza; las municiones también van coloreadas según en qué armas se utilizan. Todo es claro, limpio y tenemos todo lo que necesitamos saber en pantalla, a no más de un botón de distancia, en caso de necesitar modificar las armas. Incluso las balaceras arrojan datos: el daño que ocasionamos representado en números, cuyos colores varían según la armadura, dejando el rojo para cuando dañamos directamente la integridad del rival. Todo funciona excepcionalmente bien y da cuenta de la obsesión por cada pequeño detalle que compone al juego desde lo jugable: no hay nada librado al azar, sino que todo tiene una razón pensada y testeada con muchísima cabeza.

Lo cual vale por diez si consideramos el nivel de producción que esto tiene, a un costo de admisión cero: sí, Apex Legends es un juego Free to Play. Arrancando una página del libro de Blizzard -no de Overwatch, sino de Hearthstone- Respawn se muestra generoso del vamos dándote la posibilidad de acceder al juego sin poner una moneda. Obviamente existen microtransacciones para elementos cosméticos (skins para armas, trajes, frases y mil detalles más) y dos de los héroes se pueden comprar con dinero real o juntando monedas partida a partida, al igual que las cajas de loot con sorpresas. Pero no se siente predatorio ni mucho menos: por un lado, no necesitamos poner plata y por el otro, después de abrir más de veinte cajas hay que decir que las posibilidades de obtener ítems raros es la más elevada que vi en este tipo de sistemas.

Por otro lado, pronto se vienen las temporadas. Se sabe que eso sucederá en marzo, pero todavía no hay información detallada respecto al contenido, pero es de suponer que funcionarán de forma similar a Fortnite: con una duración de un par de meses y con objetivos que vayan más allá de ser campeones de cada ronda. Y eso también resulta increíble: al momento de escribir estas líneas, Apex Legends ya cuenta con más de diez millones de jugadores y a tan sólo una semana de salir, es una realidad inapelable con un futuro promisorio. Cross-play entre Xbox One, PC y PS4, las mencionadas temporadas, más personajes, más modos de juego: el límite lo pone Respawn, y parece que se viene con todo.

El aterrizaje en equipo, una de las innovaciones de Apex Legends.

Entre las bondades de pararse en el esqueleto de Titanfall 2 está la de utilizar el mismo motor. Source Engine -sí, el mismo de Half Life- vuelve a hacer de las suyas y en muchos sentidos es casi un milagro tecnológico que hayan podido crear un mapa a esta escala y con 60 jugadores, con el nivel de detalle que lo hace. Todo se ve colorido, con muchísima calidad y con estupendos efectos de partículas. Las batallas son frenéticas -de hecho, tiene los círculos finales más calientes del género- y esto es gracias a que el motor es sumamente ligero. De hecho, pide poca máquina para jugar en PC y en consolas se mueve a 60 cuadros intocables, fundamental de cara al cross-play que se viene.

Realmente son muy pocas las cosas que podemos objetar a Apex Legends: con todo lo generoso que es, el precio de cada leyenda desbloqueable equivale a unas 15 horas de juego, mínimo. Que se las vas a dedicar, seguro, pero si esto lo extrapolamos a la cantidad de leyendas que se vienen, podría sentirse como una suerte de “grindfest”. Por otro lado, se siente como que le falta un poco más de lustre al balance de las armas: algunas se sienten inútiles en determinadas circunstancias, y las escopetas tienen un daño y alcance fuera de lo común. Así y todo, el gameplay es tal vez su mayor atractivo, junto con un tendal de decisiones de diseño que llevan al género a lugares completamente inesperados.

Tan inesperado como su propio lanzamiento, el cual llegó de la nada y se convirtió en lo mejor que EA nos trajo en los últimos años. Apex Legends se despega de todo lo que publicó la compañía hasta el momento, en todos los sentidos posibles: diseño inteligente, una economía balanceada, una gran estrategia de lanzamiento y prometedores planes a futuro. Drew McCoy -Productor Ejecutivo en Respawn- dijo en una entrevista que “EA no tuvo nada que ver con el desarrollo del juego, más bien tuvimos que convencerlos nosotros con todo hecho”. Y lo cierto es que se nota: no parece una producción de EA. Sólo resta esperar que no alteren el curso de un juego que todavía tiene mucho para decir, y que así como está es el mejor Battle Royale hasta el momento. ¡Vayan a jugarlo!

Nota del editor: Actualizaremos el análisis de acuerdo cada vez que salgan nuevas temporadas.

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